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miércoles 1 de abril de 2026

En su día

La increíble historia del bombero más experimentado que existe en San Juan

Se llama José Luis Vila y tiene 56 años. Se retiró como bombero de la policía y ahora trabaja "de corazón" como voluntario en Pocito. Una historia que mezcla varios episodios trágicos de la provincia con un profundo amor por la profesión.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Un personaje de una película muy famosa de Argentina decía que las personas pueden cambiar de cualquier cosa excepto de una. "Pueden cambiar de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar: no puede cambiar de pasión", dice el recordado diálogo entre Francella y Darín en el Secreto de sus Ojos. Y esa idea podría aplicarse perfectamente a la vida del sanjuanino José Luis Vila, que nunca pudo dejar de lado su profesión de bombero y hoy a sus 56 años es el más experimentado de la provincia de San Juan. 

Para José ser bombero es una pasión y al momento de describir su tarea es notable que lo emociona hasta en lo más profundo de su ser. Supo ser policía y se retiró del cuerpo de bomberos hace relativamente poco, pero la pasividad nunca le sentó bien. Tampoco hacerse la idea que nunca más estaría presente para ayudar a las personas en duros momentos como lo puede ser un incendio, un accidente o cualquier tipo de rescate. Para muchos cuarteles de la provincia la edad máxima para recibir un miembro es de 45 años y cuando José se fue de la fuerza superaba los 50, por lo que su sueño de continuar sirviendo a la comunidad era imposible. 

El mismo cuenta que "durante esos años no le encontraba mucho sentido a la vida, hasta que un día vi un aviso de un cuartel de Pocito donde recibían a personas sin límite de edad y me presenté", contó sobre un hecho que le cambiaría la vida para siempre y lo haría resurgir nuevamente. Ese día se presentó ante en el cuartel que dirige el bombero voluntario Agustín Moya y le contó su situación. A Moya le causó asombro y de entrada descubrió que José no llegaba solo, sino con años de experiencias en varios eventos donde tuvo que presentarse, algunos más trágico que otros, y rápidamente fue incorporado. "Lo vi llorar cuando lo tomé", recordó Agustín Moya sobre un día que fue clave en la vida de este experimentado bombero. 

Desde ese momento José trabaja entre 10 a 12 horas por día en el cuartel de Pocito, tiene varias responsabilidades y su conocimiento fue bien recibido para implementar reformas. También es una fuente de consulta permanente entre los integrantes del cuartel, que al igual que José asisten de manera totalmente desinteresada. Porque no perciben un sueldo y muchas veces toda la retribución que tienen es un simple gracias. Por eso saludamos a todos los bomberos voluntarios en su día. 

"Aquí uno es un bombero de alma y es lo que más disfruto hacer de mi vida, por eso cuando me dijeron que me podía quedar por mi edad fue como que me volvía el espíritu al cuerpo. Esto es lo que me hace respirar todos los días", contó José emocionado a este diario. 

A lo largo de su vida le tocó experimentar diferentes tipos de situaciones, algunas más complejas que otras. "Como el día que saqué a un niño ahogado de un canal. Yo estaba de guardia en el Cuartel Central de la Policía  y alrededor de las 15 horas sonó la alarma y nos dijeron que se habían caído dos personas a un canal", comenzó narrando. Y agregó que "era una mujer y su hijo, y se armó un grupo de rescatistas para salvarlos. Entre estos éramos dos buzos que nos quedamos hasta la noche buceando en un derivador por calle Pellegrini y Calle 6; hasta que yo di con el niño que lamentablemente ya estaba sin vida. Ese fue uno de los peores momentos que me tocó vivir, salir corriendo llorando con el niño en brazo pensando que todavía lo podía salvar". 

Pasó algo similar cuando tuvieron que ir a rescatar a dos pescadores a Cuesta del Viento por allá en el 2005, pero trágicamente los hombres fallecieron.
También protagonizó momentos insólitos, "como cuando me tuve que disfrazar de enfermero para salvar a un hombre de Caucete que se había subido a una antena y se estaba lastimando. Me acuerdo que esa persona no quería ver a nadie y yo le pedí prestada la ropa a un enfermero paria que me pudiera subir y bajarlo", recordó sobre un evento que tuvo un lindo desenlace esta vez. Otra vez también rescató a una persona de las alturas del Centro Cívico y fueron innumerables incendios en donde intervino. Incluso un día ayudo a una mujer a traer a luz a su bebé gracias a los conocimientos que adquirió con los cursos que siempre fue incorporando en su afán de servir al prójimo. 

En la actualidad José es un jubilado que sigue trabajando ad honorem en el cuartel de bomberos de Pocito junto a otros 30 integrantes. Está casado y tiene dos hijos que le dieron "dos bellos nietos" con quien pasa también parte del tiempo. 

 

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