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sábado 4 de abril de 2026

Informe

La dramática situación de las trabajadoras sexuales sanjuaninas: cómo sobreviven en pandemia

Son 150 las agremiadas. Las que pueden, trabajan con clientes de confianza. Todos los meses, reciben mercadería que reparte el gremio. La desesperación de las mujeres que integran grupos de riesgo.
Por Redacción Tiempo de San Juan

En San Juan son 150 las trabajadoras sexuales agremiadas en el sindicato Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR). Desde el inicio de la pandemia, atraviesan una situación desesperante: no tienen posibilidades de salir a la calle y durante meses, con los hoteles alojamiento cerrados, tampoco podían concertar citas con sus clientes de confianza. A esto se le suma que hay muchas trabajadoras que forman parte de los grupos de riesgo, ya sea por su edad o porque padecen enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad. Ante la complejidad del panorama y con posibilidades de contagiarse cada vez que atienden a clientes en domicilios, las trabajadoras sexuales sobreviven gracias a las pocas ganancias que obtienen de las citas acordadas y también, gracias a la mercadería que reparte el gremio entre las asociadas. A la par, generaron una especie de protocolo de trabajo que minimiza el contacto físico. 

"La situación es desesperante, muchas de las compañeras no consiguen llegar a juntar el dinero para comer o para pagar el alquiler, o los medicamentos. Para colmo ahora no sólo no podemos salir por las restricciones de circulación de la pandemia, ya que nosotras trabajamos en horario nocturno sobre todo, sino que a esto le tenemos que sumar que el coronavirus está circulando y hay miedo al contagio. Nuestro trabajo es cuerpo a cuerpo", dijo Mónica Lencinas, secretaria general de AMMAR. 

Para hacerle frente a la falta de dinero, desde el gremio reparten bolsones de mercadería. Una parte se los entrega el Ministerio de Desarrollo Humano y otra parte, gracias al dinero que envía el gremio nacional del fondo de emergencia con el que cuentan. De este modo, intentan satisfacer las necesidades de alimentación de las trabajadoras. Hay algunas que accedieron al IFE, pero son las menos. 

La demanda del sector bajó el 90%. Al principio, en plena fase uno, no había circulación, lo que imposibilitó todo tipo de encuentros sexuales. Luego, hubo una apertura que permitió trabajar pero ahora que hay casos de coronavirus en la provincia, el miedo también incide en los clientes. "El principal problema que se nos presenta es que hay un gran número de trabajadoras que no puede pagar el alquiler y están a punto de ser desalojadas. Es que no sólo necesitamos alimentos, también dinero para poder cumplir con las obligaciones de pago que tenemos, como cualquier persona"; añadió. Es por esta razón que muchas chicas, sobre todo las más jóvenes, decidieron alquilar en grupo porque de otro modo no podían solventar los gastos. 

En cuanto al protocolo de trabajo, a los clientes se les pide que usen alcohol en gel, tanto el cliente como la trabajadora sexual usan barbijo, no se permiten besos ni abrazos y sólo se admite una posición sexual para evitar el contacto cara a cara. 

La Zona Roja, muerta

La zona roja de San Juan está concentrada en calle Mitre hasta avenida Córdoba, entre Rawson y Jujuy. La convivencia entre las mujeres y las mujeres trans es tranquila, incluso muchas comparten esquinas sin problemas. “Hay clientes para todas”, coinciden. Con la pandemia, no quedó nadie porque hay restricciones de circulación en horario nocturno. Incluso, muchas quedaron detenidas al ser detectadas trabajando. 

 

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