Este viernes Alberto Fernández anunció una vuelta a las flexibilizaciones en los focos de contagio del país, que recientemente tuvieron que volver a la Fase 1 del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. Mientras mostraba cuál será el rumbo a tomar en AMBA, Chaco, Río Negro y Jujuy, el mandatario aprovechó para hablar de los datos nacionales que marcan de alguna manera los resultados de las medidas tomadas hasta ahora.
Fernández explicó que el país ha obtenido algunos números positivos tras las cuarentenas y protocolos de seguridad implementados y dijo que aunque todavía no hay triunfos absolutos, un dato sí marca que el país tuvo resultados: durante todo el desarrollo de la pandemia la tasa de mortalidad fue una de las más bajas de América.
Según el ministerio de Salud, cada 100 mil habitantes argentinos hay una mortalidad acumulada de 253 personas. Además, por millón de habitantes la tasa de incidencia relativa es de 46.5, la tercera menor en latinoamérica.
Más allá de los números fríos y un gráfico interactivo, Alberto explicó la tasa de mortalidad como un éxito de la baja ocupación de terapias. El mandatario explicó que la cantidad de fallecidos cada 100.000 habitantes podría "triplicarse" si se colapsa el sistema sanitario, que en el último mes alcanzó el 72% pero sigue siendo operativo y suficiente. Incluso hizo una comparación con el País Vasco, donde el colapso de las camas de terapia desencadenó una gran cantidad de muertes.