En el medio de la nada, por Ruta Nacional 40 y en el límite con Mendoza, hay montado un operativo de prevención y sanidad a cielo abierto nunca antes visto en San Juan. Son casi 30 las personas entre la Policía, Gendarmería y personal de Salud que forman parte de la lucha contra la pandemia de coronavirus en el ingreso más importante a la provincia. Del otro lado, los trabajadores silenciosos y esenciales: los transportistas, los que le hacen frente al peligro para asistir con insumos y alimentos a lo largo y ancho del país.
Diez de la mañana y en el Control San Carlos había una cola de camioneros de más de 5 kilómetros, algo inusual incluso en cuarentena. Eran más de 100 los vehículos que estaban varados en uno de los “corredores seguros” que tiene la provincia. Muchos contaron que se enteraron en plena madrugada que con las nuevas disposiciones sólo pueden ingresar de 8 a 23 horas y por eso llevaban casi diez horas arriba de una cabina.
Hubo impaciencia, cansancio y ganas de llegar a destino. Algunos se quejaron de las “demoras” que este nuevo protocolo provoca en los controles pero para la mayoría eran medidas necesarias y seguras para ellos, y para el resto de la población. “Tienen que agilizarlo un poco más”, sostuvo un transportista. “Me parece que estos controles están bárbaros, no ocurre en otros lugares del país”, agregó otro.

Los anuncios que hizo el Gobierno este lunes dinamitaron la labor que cumplen los transportistas, y también los que están en el frente de batalla: enfermeros, médicos, y fuerzas policiales. Los controles ya no son como antes, cuando se desató la emergencia sanitaria en el país y apenas tomaban la temperatura a los choferes. Ahora el operativo es mucho más riguroso, con tres filtros antes de llegar a la ciudad o a cualquier otro departamento alejado.
En el primer control, Gendarmería y la Policía de San Juan piden datos a todos. Hay tres agentes que están en la garita que separa los dos carriles de la Ruta Nacional 40 que solicitan información personal y laboral: por ejemplo qué tipo de carga llevan, hacia dónde van y cuánto tiempo estarán en la provincia. En las calles alternas hay vehículos con gente adentro. Son sanjuaninos que vuelven a sus hogares y aguardan por el patrullero que los escoltará hasta los hoteles designados para cumplir la cuarentena correspondiente.
Doscientos metros más adelante es donde entra en acción el personal sanitario. Hay médicos, enfermeros, kinesiólogos y hasta un informático en una sala de cinco metros por tres. Como si fuese un microhospital, examinan a cada camionero que ingresa a la provincia: a los sanjuaninos en una cabina a través de hisopados y a los no residentes con testeos rápidos (análisis de sangre) que tienen un 60% de eficacia. Luego deben aguardar al menos 15 minutos para escuchar el resultado. “Negativo”, es el mensaje de la enfermera que dio alivio a los trabajadores mientras aguardaban con barbijos y manos cruzadas.

Durante la mañana del martes 23 de junio todos los testeos dieron negativos; mientras que esperan por los resultados de los hisopados que estarán en menos de 24 horas. Esos mismos son enviados al laboratorio del Hospital Guillermo Rawson en una movilidad totalmente equipada e higienizada. Allí serán estudiados, en caso de hallar algún positivo, tal como ocurrió con el transportista salteño y boliviano, se los contactará por teléfono. También se dará aviso a las provincias donde estuvieron circulando y a los lugares a donde se dirigen.
En este segundo control hay barbijos, alcohol en gel y sobre todo adrenalina. Nadie descansa de 8 a 23 horas. Hay tres equipos que van rotando para atender a todos los camioneros. Durante la mañana del martes, pasaron más de 100 y la jornada se tornó algo agobiante. Esperaban a más en la jornada de la tarde y el resto de los días.
Con cambios, San Juan encara la campaña de prevención contra la expansión del coronavirus. La lucha está enfocada en las fronteras.
FOTOS: GABRIEL ITURRIETA