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domingo 22 de marzo de 2026

Día internacional de la danza

La danza silenciosa de los artistas sanjuaninos en cuarentena

Los desafíos de los colectivos y hacedores de la danza en San Juan en tiempos de incertidumbre y de aislamiento.
Por Santiago Staiger

Como cada 29 de abril, la comunidad de la danza conmemora su día internacional. En la provincia, los colectivos Plataforma Danza San Juan y Hacedores de la danza independiente buscan visibilizar la incertidumbre que viven en tiempos de cuarentena. El aislamiento y la cuarentena es bastante atípico para todo el mundo y más en el caso de los artistas: los hacedores de la danza, bailarines, profesores y toda la cadena de valor que está asociada a esta industria cultural, están expuestos a la precariedad laboral que atraviesan.

“La mayoría de nosotres nos dedicamos a actividades independientes, contratos con monotributo, contrataciones, incluso hasta clases independientes que se manejan con bastante informalidad, y este cimbronazo nos imposibilita de poder estar en contacto a la manera tradicional”, indicó Giselle Slavutzky, una de las referentes de la danza en San Juan.

Además, agregó: “Por un lado están los institutos de danza que han tenido que rever la manera en la que comparten sus contenidos y ver cómo sostienen la matrícula para pagar alquileres, sueldos y demás. Por otro lado, los hacedores independientes no solo no pueden dar clases sino que por lo general los talleres son consumidos por personas que no necesariamente están haciendo una carrera de danza cuya participación es voluntaria, si no van un mes no pierden el año de cursado, por lo que es complejo seguir sosteniendo clases virtuales”.

No hay una gimnasia que haya preparado a ningún sector económico social para enfrentarnos a una vida virtual, pero en el caso del arte, y sobre todo en la danza, donde lo que media es el cuerpo y donde el contacto entre los cuerpos es el hecho más significante, es bastante más visible, y ahí entra el tercer punto que es el simbólico, que es que la mayoría de nosotres estamos acostumbrades a trabajar de manera colectiva, con clases grupales”, sostuvo.

Luego, prosiguió: “Nuestras clases, procesos de obra y creaciones son grupales, al mismo tiempo la danza se constituye como una manifestación escénica con el hecho de encontrarse con el espectador, lo que hoy no está siendo posible porque más allá de se puedan ver videos por Youtube, la experiencia artística o el hecho danzario como tal en el encuentro entre los intérpretes y los espectadores no está pudiendo suceder”.

Desde hace 10 años, distintos colectivos participan en un movimiento nacional que se propone la sanción de una ley nacional de danza, ya que es una de las únicas artes escénicas que no cuenta con un instituto ni con una legislación que reconozca la actividad como tal y que la sostenga, promueva y contenga en situaciones de emergencia.

Giselle estuvo involucrada en 2010 en la redacción del primer anteproyecto de ley que se presentó ante el Congreso: “Un anteproyecto que sufrió varios reveses, perdió estado parlamentario en 4 oportunidades y el 12 de noviembre pasado se hizo una quinta presentación a través de Daniel Filmus en lo que fue la primera Asamblea Federal de Danza que dio origen al Movimiento Federal que en las distintas latitudes del país está luchando por la construcción de una identidad colectiva”, indicó.

La bailarina sanjuanina sostiene que la danza que no responde a los cánones del arte comercial está bastante desprotegida en este marco de circunstancias porque por lo general el valor simbólico está puesto no en el trabajo de investigación y calidad de lo que se está haciendo sino más que nada “en la cantidad de entradas que uno pueda llegar a cortar”.

“Lo que viene a plantear el Instituto Nacional de Danza es que no importa que te dediques a la danza, arte hegemónico o lo que se consume como un producto comercial sino de que todes tengamos la posibilidad de sostener nuestra actividad a través de subsidios, becas de investigación y formación, ya que hoy en la actualidad estamos a merced de lo que el Fondo Nacional de las Artes pueda llegar a destinar porque no hay una política específica para el sector”, prosiguió Slavutzky.

En San Juan, desde el año 2010 que se creó la Asociación Sanjuanina de Bailarines, Profesores de danza y afines, han surgido distintas iniciativas para generar una organización que pueda visibilizar y viabilizar políticas para este sector. La asociación se convirtió luego en Hacedores de la danza independiente, que viene trabajando desde el 2017. Además, en este tiempo surgió la Red Integral Privada Educativa (RIPE) que aún los esfuerzos de los grandes institutos de danza provinciales y hace pocas semanas surgió una asociación de directores de danza, por lo que son tres los organismos u organizaciones que están bregando por los derechos de los distintos sectores de la danza.

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