Desde que arrancó la cuaretena social en San Juan se armó un gran operativo de seguridad con 4.500 uniformados en la calle (conjunto entre la Policía de la provincia, la Federal y Gendarmería). El objetivo: el cumplimiento de la medida presidencial que busca aplanar la curva de contagios. Hasta el momento han sido retenidos 1.038 vehículos en infracción y 9.072 personas fueron multadas o procesadas por flagrancia. Para zafar, la gente inventa hasta las excusas más insólitas.
La primera excusa que más escuchan los uniformados es: -"Tengo que ir a pagar". La gente asegura que tiene que pagar la luz, el gas, el teléfono aunque no lleve consigo ninguna factura. En el mismo lote están quienes aseguran que deben salir a atender un familiar que los ha solicitado de forma urgente pero no pueden acreditar qué clase de emergencia, incluso están quienes llegan a decir que tienen padres discapacitados y cuando les piden los certificados, no los tienen. En tercer lugar, están aquellos que sin vueltas dicen que están agotados del encierro, algunos incluso llevan a los perros.
En el lote de las más insólitas excusas está el de la joven que les dijo a los uniformados que tenía coronavirus (lo que fue descartado posteriormente), después los que lloran porque no tienen datos en sus teléfonos y sus parejas están a punto de dejarlos por no escribirles o hablarles. Hay algunos que simplemente les dicen a los agentes que "están aburridos". Un caso insólito fue el de la pareja que se quiso mimetizar con los árboles con un caniche en brazos que no paraba de ladrar.
En este contexto de cuarentena administrada dispuesta por el Gobierno de San Juan, en la cual se han sumado otras actividades dentro de la lista de excepciones, la premisa fundamental para aquellas personas autorizadas a circular es que lo hagan con responsabilidad, cumpliendo las medidas sanitarias vigentes, tal el caso del uso de tapabocas y el distanciamiento social, evitando los aglutinamientos.