Miguel Nicolás Churquina es un salteño que llegó a la provincia hace varios años atrás en busca de trabajo y lamentablemente se vio involucrado como el autor de un atroz crimen que lo llevó a cumplir varios años en la cárcel. Sin embargo, saldó su condena en el Servicio Penitenciario de Chimbas y desde entonces busca realizar buenas acciones para torcer el rumbo de una etapa que el mismo calificó como "una mala vida".
Cometió un gravísimo error en el pasado y ahora quiere ayudar a familias carenciadas de San Juan
Fue un 30 de enero del año 2011 cuando mató de un cuchillazo en el pecho al ciudadano boliviano Wuelmar Trujillo Cruz (22), quien era su compañero de trabajo y pieza, tras una pelea en las afueras de Pocito. Más adelante, el juez Agustín Lanciani lo condenó a 10 años de prisión en un juicio abreviado en la Sala I de tribunales, donde el acusado que en ese entonces tenía 28 años aceptó haber matado a Trujillo.
Los años fueron pasando y Miguel Churquina aprendió en la cárcel lo que no pudo tener en libertad. "Pude terminar la escuela y ponerme a estudiar, y aprendí valores que no tenía. pero no pasa un día en que no me arrepentí de mis errores. La verdad es que tuve una mala vida, pero después me di cuenta que podía cambiar y hoy en día trato de dar lo mejor para mis hijos y la gente de Bermejo que está pasando por una difícil situación", afirmó a este diario.
Y agregó que "ahora busco poner un merendero en la zona para asistir a 50 familias que en este momento no tienen un trabajo fijo. No pido mucho, solo algo que nos sirva para poder funcionar aunque sea dos días a la semana y ayudar a la gente. Esta es una zona alejada donde no tenemos muchas opciones y queremos darle otra oportunidad a nuestras familias para que no caigan en la marginalidad que yo supe conocer", contó.
Quienes quieran colaborar en el proyecto tienen que llamar al siguiente teléfono 2644648348 o acercar los insumos que puedan a la vivienda de Miguel que está ubicada sobre Ruta 151 pasando el arco del ingreso a San Expedito en el departamento de Caucete.
Más allá de las malas acciones que tuvo en el pasado Miguel, su paso por la prisión sirvió para que pudiera estudiar y realizar otras actividades que le permitieron buscar un nuevo camino en la sociedad.