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viernes 3 de abril de 2026

polémica

Empresario sanjuanino clausurado rompió el silencio: "No soy un mercader de la muerte"

El dueño de De la Ostia dio detalles de la noche que cerraron el conocido local. "El daño más grande no es lo económico, es que te tilden de mercader de la muerte", dijo.
Por Redacción Tiempo de San Juan

El pasado fin de semana siete locales sanjuaninos fueron clausurados por no cumplir con todos los cuidados para evitar el contagio del coronavirus, según lo confirmó el subsecretario de Seguridad provincial, Abel Hernández. Dicho funcionario afirmó que "otros han sido sancionados en forma más leve por temas menores pero estos 7 estaban en un incumplimiento importante de todo lo que hace al protocolo COVID establecido para que podamos seguir con todas las actividades que hemos logrado hasta el momento reabrir. Evidentemente a algunos no les interesa y buscan la transgresión, la conveniencia particular. En algunos casos ha habido hasta baile que está totalmente prohibido".

Entre esos locales figura el boliche reconvertido en resto De la Ostia, ubicado en Abraham Tapia antes de Calle 5 en Rawson. El mismo fue clausurado por el Juzgado de Faltas luego de un operativo que se dio cerca de la 1 de la mañana con personal de Leyes Especiales y Turismo que decidieron labrar un acta "porque había gente bailando", según contó el dueño del local Eduardo Patinella. 

El mismo empresario habló con este diario y dio su versión de cómo sucedieron los hechos la noche de reapertura que prometía ser el inicio de un varias noches después de varios meses de incertidumbre y cierre del establecimiento. "A eso de 0:50 le dije al Dj que cortara la música y cuando me di vuelta me dijeron que estaba la gente de turismo y leyes especiales, eran unas 25 personas juntas", afirmó. Y agregó que "el problema era que había un grupo que se estaba retirando del local e iban bailando. También nos señalaron que un grupo de promotoras y chicos que trabajan en los distintos stands estaban en la misma, pero ellos estaban parados cerca de donde prestan sus servicios sin romper los protocolos, por eso les dije que si consideraban que estábamos mal que hicieran lo que correspondía, pero acá hay algo más grave que no lo quieren ver". 

Según Patinella, los videos que se difundieron no pertenecen a De la Ostia, "nosotros hemos registrado como se daba toda la noche en distintos momentos de la jornada y nunca pasó algo que estuviera por fuera del protocolo. Esto es un establecimiento donde no se vende nada raro, es un resto como cualquier otro que tiene color, luces y música, pero no es lo que se dijo que era, acá no hay fiesta clandestinas y nosotros no somos ningunos mercaderes de la muerte". 

Y explicó que "más allá del daño económico que existe que de por si es grande, lo que más te duele es que te tilden de mercader de la muerte. Acá no hay nada de eso porque cumplimos el protocolo, quienes ofrecen muerte son las fiestas clandestinas y otras que se dan en varias partes de San Juan". 

En cuanto al futuro próximo del local, Patinella dijo que "no sé cuando voy a volver abrir, me tengo que guardar todo el sacrificio que hice en vano. Yo no salí a hacer una fiesta clandestina, salí a hacer un restaurant".

 

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