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domingo 22 de marzo de 2026

Sociedad

Los olvidados: casos de hombres que murieron solos en San Juan

A veces pasan días hasta que alguien los encuentra, y en general en un estado de descomposición avanzada. Nadie los extraña ni los reclama. Sus casos revelan la extrema soledad que atraviesan hasta el final.
Por Pablo Amado

Don Héctor Velázquez era uno de los sanjuaninos más longevos de la provincia. Tenía 101 años y vivía en el Barrio Huaziul con sus hijas. Salía a comer asados al campo de tanto en tanto, y siempre andaba en el centro tomando café,  empilchado de traje como de costumbre.  En una de las tantas oportunidades que pude hablar con él me contó de su miedo a la muerte. Recuerdo que me dijo con mucha dificultad al hablar que “estoy volviendo a ser un niño, y los niños se asustan”.
Y claro, él sabía que después de un tiempo finalmente había llegado el momento de irse de manera natural. Pero estaba tranquilo. Se consideraba realizado y acompañado. Sabía que era algo inevitable y estaba dispuesto a todo antes que llegara ese momento. Y así pasó.
Velázquez falleció el 29 de mayo de 2018 en el asiento de acompañante del auto de su hijo cuando iban a un control  médico de rutina. Se había quedado dormido, pero antes estuvo riendo y charlando con su hijo. Algo triste pero sumamente gratificante, que a diferencia de las personas que aparecen en esta nota, él sí estuvo acompañado.

En contraste, en estos casos aparecen personas que fueron encontrados por la policía o algún vecino que se quejó por los olores putrefactos que emanaban los cuerpos después de días de abandono. Aquí  a pesar de las variantes, algo los define en común: la soledad extrema y el olvido de todos.

Uno de los más recientes, se remonta al pasado martes en el Médano de Oro cuando un vecino encontró a un hombre muerto en una gomería. El difunto se llamaba Daniel Carrasco, tenía 52 años y vivía solo, trabajaba en su negocio y era muy reservado. Aquel día su vecino había notado un comportamiento extraño por la falta de movimiento, así que decidió entrar a la morada y fue ahí donde descubrió el cuerpo de Daniel boca abajo y sin vida. El hecho sucedió en calle 20 de junio entre Gabriel Mistral y Ramón Franco en el Médano. Y después del hallazgo del vecino, fue la policía la que tuvo que intervenir para determinar qué fue lo que paso con el gomero.
Finalmente la autopsia determinó que el hombre había fallecido de causas naturales, como así también se pudo establecer que nadie habían violentado el domicilio para robarle. Pasando al olvido indefiniblemente.

En general son los vecinos quienes encuentran los cuerpos en estado de descomposición. 

Sin ir más lejos, el pasado miércoles la policía encontró a un hombre de 53 años sin vida en la pieza trasera de una pensión alquilada , por calle Parissi del barrio Tierra del Fuego en Santa Lucia. El fallecido era Carlos Álvarez, que trabajaba de lavacoches y cartonero. Lo extraño es que el hombre apareció con el rostro ensangrentado y sin lesiones en su cuerpo, por lo que dieron intervención al juzgado correccional de turno para establecer las verdaderas causas de su deceso a partir de la autopsia.

Las primeras hipótesis en la investigación afirmaron que el hombre murió en horas de la madrugada del martes, pero  recién lo encontraron al día siguiente al mediodía gracias a un vecino que dio aviso a la policía.  
Lo extraño es que lo encontraron con sangre en el rostro y manchas de vomito alado de su cuerpo.
Por lo que aquel día también concurrieron al lugar personal de la Brigada de Investigaciones para determinar si no se trataba de un crimen.
Finalmente se pudo establecer que su deceso fue a causa de una enfermedad relacionada al consumo excesivo de alcohol. El hombre vivía solo y no tenía parientes que lo visitaran, y además era alcohólico.

En está pequeña vivienda encontraron a Carlos Álvarez (53).

Otro de los casos resonantes que hubo en San Juan fue lo sucedido el pasado 8 de julio en Sarmiento, donde encontraron muerto a un hombre que aparentemente llevaba más de un mes fallecido. Su nombre era Benito, y en el lugar lo conocían como “El Toro”, tenía problemas de diabetes y no se encontraba en un buen estado de salud, vivía solo desde hace mucho tiempo y cuando lo encontraron estaba en un claro estado de descomposición, donde según cuentan los vecinos, el olor nauseabundo era terrible. El hecho sucedió en una casa en Colonia Fiscal, y fue su compañero de trabajo quien lo encontró, porque Benito hacía días que no iba a trabajar. 

La policía siempre interviene para descartar otras hipótesis. 

En junio de este año también hubo un hecho similar. Esta vez fue un hombre de 78 años de apellido Lima el que fue hallado por sus vecinos después de llevar 5 días fallecido. Su domicilio estaba ubicado en calle Santa Cruz y Tierra del Fuego en la Bebida, también vivía solo y fue encontrado con un golpe en la cabeza, pero las pericias policiales determinaron que fue producto de una caída y que las causas del deceso fueron naturales.

Momento en que encontraron a Jorge Nieto en Rawson.

En Rawson pasó lo mismo con un vecino de avenida España entre Devoto y Calvento que fue descubierto sin vida el pasado 24 abril. El hombre se llamaba Jorge Nieto, tenía 64 años y no recibía visitas constantemente. La autopsia realizada por la policía determinó que su deceso fue por causas naturales.

En una casa, pensiones o incluso la calle, estos casos se repiten. Como lo sucedido en Pocito el pasado 13 de agosto, cuando encontraron el cuerpo de un hombre sin vida en un callejón cercano a una finca. En este caso no tenía documentación y nadie reclamó el cuerpo. Es por eso que en estos casos se activa un protocolo policial que por lo general comienza con una denuncia, luego los efectivos de la comisaría junto con el personal de la División Criminalística llegan al lugar del hecho. Un médico constata el deceso. Usualmente se llama al 107 y es el profesional que va en la ambulancia el que firma un acta de defunción. El cuerpo llega a la Morgue y de allí es retirado por familiares o amigos o nadie. Si nadie busca el cuerpo, se lo lleva al cementerio de la Capital y se lo entierra en una fosa común.

Luego lo que sucede en estos casos cuando se trata de una muerte natural y como quedó constancia en otro informe de este diario, la Justicia inicia otro mecanismo que tiene como protagonistas a los bienes. Si no hay parientes, los bienes van a parar al Estado. La única excepción es si el fallecido fue a un escribano y dejó firmada una disposición de última voluntad.
Antes de que el Estado se quede con los bienes, se realiza una búsqueda de herederos. Los forzosos son padres, hijos, nietos, cónyuge. Si no hay, se busca a los no forzosos (primos, sobrinos). La Policía interviene buscando a parientes, también se revisan las redes sociales. Una vez que se descarta la existencia de un pariente, el Estado se queda con los bienes.

Uno de los pocos datos sobre la cantidad de personas que viven y mueren solas, es el propuesto por IDELAS, el Instituto de Estudios Laborales y Sociales, en función de los datos recabados durante el tercer trimestre del año 2016 por el INDEC. El cual revela que en San Juan la composición del hogar unipersonal era del 13,9%, lo que significa que en esos momentos había 107.597 personas que viven solas en sus hogares, donde claramente hay personas que viven solas por elección y hay otras que mueren en una soledad recalcitrante. 

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