Bono, Kodak, Noé, Umma, Argos, Ako, Farkas y Buk, estos son los ochos perros de la Unidad de Canes Detectores de Narcóticos que trabajan con la Policía Provincial con una sola tarea impedir el acceso de droga a nuestra provincia. Ellos ocho, junto con sus entrenadores, cada vez que la Justicia Federal los necesita, está aptos para encontrar cualquier tipo de estupefaciente y hallarlo con tal solo el olfato.
“No los drogamos. Siempre nos preguntan lo mismo y yo les respondo con un ejemplo, si nosotros drogamos a los canes para encontrar droga, cómo hacen con los perros que entrenan para buscar explosivos”, dice el coordinador y jefe de esta Unidad el cabo Andrés Riveros, que trabaja en conjunto con los cabos: Sebastián Ortega, Lucio Quiroga y Ramón Aballay.

Ellos tienen una particularidad para poder entrenarlos, a través de algo muy simple, el juego, un sistema que utilizan fuerzas internacionales, la odorología (definición: es una técnica científica pericial que se encarga del estudio del mecanismo de formación de la huella olorosa, así como de los medios y métodos empleados para su capacitación, conservación y posterior comparación con las impresiones olorosas de los sospechosos de un delito en investigación).
“El perro no tiene idea lo que es sustancia (droga), no tiene idea lo que son las armas, el perro trabaja con el olor. Nuestra primera es buscar que tipo de juego le llama la atención al can y después que nosotros verificamos que ese perro se aboca a ese juego, le inyectamos el olor que nosotros queremos que busquen”. (que se pone en una gaza, que anteriormente estuvieron en contacto con las diferentes drogas, pero no quedan trozos de esta sustancia, sino que quedan partículas de un estupefaciente determinado suspendidas en la gaza y eso es lo que detectan).

Su trabajo dura alrededor de dos años aproximadamente y en todo su tiempo de servicio están bajo todos los cuidados estrictos bajo el régimen y las normas que impone la protección de animales.
Cuando el trabajo de adiestramiento termina, el coordinador el cabo Riveros certifica que estos perros están aptos para salir a la calle y trabajar en todos los procedimientos que la Justicia Federal le ordene.
Además todo estos canes están especializados no solamente en la búsqueda de droga, sino que también en varios procedimientos se pueden encontrar con sospechosos que sean hostiles, ante esto, ellos por instinto los perseguirán, porque también este desconocido estuvo al contacto de la droga en algún momento y el perro perseguirá ese rastro de partículas que al ojo humano no se ve. Pero también cabe destacar, que si justo un civil pasa por la zona donde se está trabajando, este perro no lo atacará porque nunca ha estado en contacto con droga.
Estos perros solo comen alimento, no tienen otra comida en especial, ni carnes u otros restos de comida, pero todo tiene un porque. Cuando estos perros salen a la calle, se pueden encontrar con todo este tipo de obstáculos que lo pueden sacar de la investigación que estaban haciendo. Es decir que el perro sentirá su olor, pero no irá a comer la comida que el o ella huela.
Además estos canes pasan inadvertido los otros perros, solo se abocan a su trabajo que es encontrar la droga.
Hay ocasiones que los procedimientos antidroga necesita de varios efectivos, es por esto que también estos perros pueden ser manejados por otros efectivos que nunca han tenido contacto con ellos, o también hasta por los civiles que se tienen que sentir seguros, porque estos perros en ningún momento los atacarán.
Su trabajo tiene que ser 100 porciento efectivo, no puede haber equivocaciones, el perro tiene que estar muy preparado y no cometer ningún error. Es así que, cuando todos ellos salen a la calle van con cámaras y graban todo lo que ellos hacen, para luego ir con el juez a cargo de la causa y verificar que ellos están cumpliendo con su trabajo. "La confianza que tiene ahora la Justicia Federal con nosotros es esencial para nosotros seguir trabajando a futuro y seguir especializándonos", agregó el instructor.
Como todo miembro de la policía y todos los trabajadores tienen su retiro, es decir que ellos también lo tienen y cuando su trabajo terminó necesitan disfrutar de la vida normal que todos los perros deberían tener. Se lo entrega a una familia que lo quiera y el con el poco o mucho tiempo que le quede de vida disfrutará de hacer todas las cosas perrunas que nunca logró hacer.

Estos son Bono (labrador); Kodak, Noe, Umma (Golden Retriever) y Argos, Ako, Farkas y Buk (Pastor Belga Malinois), los perros de la Policía Provincial que luchan contra el narcotráfico.