No se dejan ayudar

La familia que vive a la intemperie no quiere recibir asistencia del Ministerio

Una asistente social terminó con una mano ensangrentada. Desde Desarrollo Humano dicen agotaron las vías y no hay respuesta. Mientras tanto la situación de los niños y el chico con discapacidad empeora día a día.
jueves, 02 de mayo de 2019 · 11:21

Después de que Tiempo de San Juan diera a conocer el caso de la familia Guzmán que fue desalojada sin previo aviso de una vivienda alquilada el pasado 1 de abril. Y con la intención de conocer cuál fue la asistencia que recibió el grupo familiar compuesto por 9 personas, entre elllas un chico de 21 años con discapacidad y tres bebés con problemas respiratorios que se complican por vivir a la intemperie. El problema, según dijeron oficialmente, fue que cuando el Ministerio de Desarrollo Humano salió a buscar a la familia para poder asistirlos debidamente y se encontró con una barrera que no esperaban. Ya que la madre y abuela de los menores terminó agrediendo a una asistente social que pretendía entrevistarla para dimensionar la magnitud del problema.

Así lo sostiene la Directora de Emergencia Social, Mirtha Ormeño quien afirma que “la mujer fue enojada a una entrevista y le terminó cortando la mano a una asistente social cuando le arrancó el expediente de la mano”.

El episodio sucedió hace dos semanas, y fue necesaria la intervención de la policía para calmar a la mujer que lanzaba amenazas a los empleados de Desarrollo Humano. La asistente social decidió no hacer la denuncia para no complicar el proceso de abordaje pero lo cierto es que nadie de la familia Guzmán volvió a presentarse ante las oficinas de asistencia social. Después de la publicación de la nota de Tiempo de San Juan, los entrevistadores volvieron al domicilio ocasional en la Villa del Carril pero como aseguró la funcionaria encargada del operativo “la señora tiene un temperamento muy complicado, incluso así logramos convencerla de que se acercara en el día de la fecha, porque si ellos no vienen nosotros no podemos hacer mucho, pero hasta ahora no hay respuesta”. Ante este panorama buscaron convencer a su esposo, Alejandro Guzmán, pero tampoco quiere acercarse, dijeron las fuentes.

Mientras tanto en el hogar viven dos familias numerosas con problemas de salud por estar expuestas a las frías temperaturas del exterior. Como así también, se encuentra Jonathan Guzmán de 21 años que tiene una discapacidad que necesita de manera urgente asistencia sanitaria. Y que además como pudo conocer este medio, el joven se está perdiendo días de clases porque sus padres no pueden comprar los pañales reforzados que necesita de manera cotidiana.  

Por último Ormeño sostiene que “el trámite que tienen que hacer es súper rápido, además hemos puesto a disposición un equipo para que no tengan inconveniente pero me sorprende la soberbia de la mujer que no quiere recibir la ayuda del Ministerio y deja a su familia con este problema”.

El caso

El pasado 1 de abril la familia Guzmán fue desalojada sin previo de una vivienda alquilada ubicada en la Villa Obrera. El dueño de la casa decidió suprimir un contrato de alquiler de la peor manera, dejando en la calle a un grupo familiar que asegura que pagaba todos los meses con el dinero que ingresaba con la venta de semitas y los trabajos de soldadura que realizaba el jefe del hogar.

 Desde ese momento, los Guzmán están atravesando una situación cada vez más crítica. Tuvieron que irse a vivir a la casa de una prima de la familia, pero por los reducidos espacios varios de los integrantes tienen que dormir en el patio a cielo abierto. En total son 9 personas, y los más vulnerables son tres bebés de 7 meses, 2 y 3 años respectivamente. También está un chico de 21 años que tiene discapacidad motriz y necesita, de manera urgente, asistencia por los problemas de salud que tiene y pañales para poder ir a la escuela.

La situación, en los momentos más graves, obliga a que el chico asista a la escuela secundaria con sus pañales sucios. Sus compañeros se unieron a las autoridades para hacer algo al respecto. Es que según contaron “el chico tiene mucha voluntad y es muy buena gente. Él trata de ir todos los días pero para llevarlo hace falta que la familia haga un gasto en nafta y en pañales; que no los tiene” asegura la Directora del CENS  Victorina González.    

Desde la fecha que se detalla, los bebés y parte del grupo familiar tienen problemas respiratorio debido a las bajas temperaturas que están empezando a manifestarse en San Juan cada vez con mayor intensidad.  Así lo aseguró Alejandro Guzmán, el padre de 4 hijos y abuelo de los tres nietos, al sostener que “en la casa de mi prima somos muchos, pero no teníamos a otro lugar a donde ir, nosotros vivíamos bien, mal que mal con la venta de semitas y pan; pero cuando nos vinimos perdimos casi toda la clientela, ahora hacemos lo que podemos, y acá los niños tienen problemas que son lógicos porque tenemos todas nuestras cosas afuera”.  

¿Quién dio la alarma?

El día del desalojo, una de las policías que participo del operativo conocía a Jonathan desde el CENS. Y su testimonio conmueve por la crudeza del trabajo que le tocó hacer. “Me toco desalojar el domicilio donde estaban viviendo y fue muy fuerte sacarlos de esa casa. Viéndolo a él en silla de ruedas, con los bebés y cómo estaban viviendo” afirma la uniformada, que inmediatamente se puso en contacto con las autoridades de la escuela para alertar el caso y poder despertar un accionar en algún funcionario. La primera reacción llegó por parte de los compañeros de Jonathan, que junto a la directora de la escuela fueron a visitarlos para dejarles algunos insumos vitales para que “Jony” no se pierda las clases que tanto le gustan.

La voluntad de un chico que no tiene nada

Los testimonios de cariño y compromiso abundan por doquier en quienes conocen a Jonathan. “El viene a la escuela, con todos los problemas que tiene y viene igual. El solo hecho de verlo ya es grandioso. Acá varios chicos son así, pero hay otros que tienen todo y no ponen ni la mitad de la voluntad de lo que pone este chico, que siempre viene con una sonrisa” afirma la directora del Cens, Victorina González. Los compañeros comparten la misma línea de pensamiento al decir que “el siempre viene alegre como si no fuera importante lo que le pasa, y es admirable, realmente admirable las ganas que le pone; por eso sería una pena que deje de venir porque le falten unos pañales para sus necesidades”.  Las listas de afectos no terminan, y el cariño que contagia este chico se comparte tanto en porteros, docentes, compañeros y guaridas de la escuela que están muy pendientes del caso y de poder brindar una ayuda para el joven y su familia.

¿Por qué los desalojaron?

La familia estaba pagando un alquiler en una casa en la Villa Obrera con el dinero que dejaba la venta de semitas, pero el dueño de la vivienda "un día quiso poner fin al contrato sin un previo aviso", según la versión de los desalojados. De esa manera, cuenta, fueron sorprendidos por la policía en un desalojo el pasado 1 de abril. La madre de la familia, Elena Cabrera contó que ya empezaron los trámites para intentar acceder a una vivienda del IPV. 

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