Entre pelotitas y chelos: callejeros por derecho propio
Autodidactas, apasionados, perseverantes y enérgicos. Así se presentan algunos de los muchos artistas callejeros que en San Juan habitan en esquinas y en la peatonal, mostrando lo que saben hacer, asombrando a chicos y grandes y regalando un momento de arte, color o música para romper la rutina de parar en un semáforo o de ver una vidriera. La mayoría ejerce para llevar un mango a la casa, para pagarse los estudios, dicen que pueden sacar por día con unas 6 horas de performance entre 800 y 1200 pesos, cifras nada despreciables para estos tiempos. Acá va una muestra de cuatro historias muy distintas.
Germán Yanes toca el chelo y en la peatonal regala su exquisito arte digno de conservatorio, pasando por los más consagrados autores de tango y música clásica. Es venezolano y hace unos meses que está en Argentina. Llegó a San Juan por su pareja sanjuanina y dice que la gente reacciona bien a su repertorio.
Cristian Álvarez toca en las esquinas céntricas y dice que la música lo invade todo el tiempo y que no tiene otra forma de vida, que ser ciego es secundario en su vida, porque ha podido superarse cantando para los demás. Y realmente lo que ofrece a los sanjuaninos es muy valioso, con la camiseta de Boca se presenta varias veces y cautiva a muchos.
Sebastián Bustos se viene todos los días desde Media Agua para apostarse en la esquina de Alem y 25 de Mayo, donde se instaló hace unos meses. A veces va a otros sitios. Hace malabares por la mañana y por la tarde estudia para ser maestro de educación especial. Dice que sueña con poder aplicar sus artes circenses a su profesión con los chicos.
Roberto Orihuela hace volar muchas pelotitas y no se le cae ninguna. Así cautiva en muchas esquinas de San Juan con sus malabares clásicos. Los jueguitos son su principal fuente de ingresos, pero también da clases de artes marciales. Dice que hay reacciones distintas entre los sanjuaninos que lo ven, pero que principalmente les gusta lo que ven.