Capital

Un merendero contiene a 80 niños gracias a una enorme cadena de favores

Funciona en la Villa Carolina. Los chicos meriendan tres veces a la semana. Cómo funciona el engranaje que hace funcionar a este espacio de solidaridad.
martes, 12 de marzo de 2019 · 20:30

Tres veces a la semana 80 niños toman la leche, comen medialunas y pasan una tarde diferente gracias a una cadena de favores que permite que funcione el Merendero Villa Carolina. Para que funcione este espacio de contención pone su tiempo Norma Trejo, una mujer del barrio que tras una experiencia en una murga decidió apostar por la ayuda colectiva.

“Colaborábamos con una murga que funcionaba en Villa Carolina pero se disolvió. Un día tomando mate con una amiga -Andrea Ferreyra- nos dimos cuenta que algo teníamos que hacer para ayudar a los niños del barrio que lo necesitaban. Y así nació el merendero”, contó la mujer. 

Al principio, Norma les daba la leche a 20 chicos en la vereda de su casa. Poco a poco, todo fue creciendo. No sólo la demanda sino también la colaboración. “Pedimos ayuda a Artistas Callejeros, que nos empezaron a dar leche.

Después contamos con la ayuda, hasta ahora, de Iris Romera de la Junta de Trinidad, de Felipe Molina Rojo, de Juventud Peronista de Trinidad y de Emilio Baistrocchi. También pudimos dejar de funcionar en la calle. Ahora el merendero le da la leche a los niños en la galería de la casa del matrimonio Ferreyra, una pareja de la Villa que nos presta la casa”, relató Norma. 

Para que los chicos no merienden leche solamente, también cuentan con la colaboración de panaderos. César Flores es un panadero que les prepara las semitas a los chicos, lo único que tienen que conseguirle son las bolsas de harina, que compran gracias a ferias americanas y otras actividades que realizan. 

También se trata de ayudar a los chicos con los útiles y con ropa. Tienen un ropero comunitario que se nutre gracias a donaciones de vecinos, pieza clave en el trabajo colectivo. A medida que los pibes lo van solicitando, se les va entregando ropa, zapatillas o un cuaderno. Para que los chicos disfruten, van al teatro, al Auditorio, a la Legislatura. 

“La mitad del tiempo que no trabajo se lo dedico a la familia y el otro, al merendero. Nada se compara con verle la sonrisa a un niño”, concluyó Norma. 

Si querés darle una mano al merendero, podés llamar al 154447581. 
 

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