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La lucha de los sanjuaninos con “Corazones valientes”

En Argentina, nacen 7.000 bebés al año con cardiopatía congénita y la mitad requiere cirugía antes del año de vida. En San Juan, como en el resto del país, pelean por una ley para un diagnóstico y tratamiento más rápido.
sábado, 16 de febrero de 2019 · 14:00

Las cardiopatías congénitas representan una de las causas más influyentes en la mortalidad infantil de Argentina. En el país más de 7 mil bebés por año nacen con algún tipo de afección, de los cuales 7 de cada 10 requieren algún tipo de intervención, y la mitad de ellos de alta complejidad. Los números reflejan uno de los problemas cardiológicos de mayor importancia de la edad pediátrica.

En San Juan, como en el resto del país, pelean por la Ley Cardio, la cual permitiría un diagnóstico y tratamiento más rápido. El diagnóstico prenatal es vital para la sobrevida de los niños cardiópatas. Por eso, toda embarazada debería realizarse un ecocardiograma prenatal, entre las semanas 19 y 27 de gestación. El mayor beneficio que otorga el diagnóstico prenatal es el de evitar que el niño se descompense críticamente al nacer. En este marco nació "Corazones Valientes San Juan, un grupo de chicos y sus padres con esta lucha en común. 

Esta enfermedad -de la que hay 40 tipos de distintos grados de gravedad documentadas- consiste en anomalías en la estructura y el funcionamiento del corazón debido a una malformación del mismo órgano o de los vasos sanguíneos cercanos, durante el desarrollo embrionario. Aunque la patología esté presente al momento de nacer, puede no ser visible inmediatamente ni causar problemas durante años. Los síntomas dependerán de la afección específica que se trate.

En los bebés el color azulado de la piel y mucosas, y el retraso de crecimiento con poco progreso de peso, pueden ser indicadores de la enfermedad. En niños más grandes, cuando hay incapacidad para realizar actividades físicas, desmayos o cuando el niño presenta un color cianótico (azulado) en la piel o las mucosas, señalaron desde la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).

Si bien en la mayoría de los defectos congénitos no se puede identificar una causa conocida, se sabe que el consumo de alcohol y de ciertas sustancias químicas durante el embarazo, como medicamentos anticonvulsivantes, ácido retinoico, y ciertas infecciones como la rubéola o la diabetes materna mal controlada, pueden contribuir a su desarrollo.

En cuanto al tratamiento, muchos de los defectos producidos necesitan un seguimiento cuidadoso a lo largo de la vida. Algunos se curan, otras requieren de cateterismo o cirugías. Alrededor del 50 por ciento de estos niños requieren de una intervención quirúrgica en el primer año de vida.

Debido a la fragilidad de sus pulmones y conductos respiratorios, tienen mayor riesgo de sufrir otras complicaciones, como bronquiolitis o neumonía. Con el sistema cardiopulmonar débil, los bebés están expuestos a contraer severas infecciones respiratorias por el virus sincicial respiratorio (VSR), virus influenza, neumococo, bordetellapertussis y otros agentes infecciosos.

Impulsar y mantener la lactancia materna; lavarse las manos; cumplir el calendario de vacunación y con las vacunas que determine el pediatra, tanto para el bebé como para quienes conviven con él; evitar la contaminación ambiental con humo (ya sea humo de cigarrillo u otros) y el hacinamiento; y concurrir a los controles rutinarios con el médico son las principales recomendaciones de prevención de los especialistas.

Un caso inspirador

 

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