Nacer en un desierto hizo que Víctor Pochat ame estudiar temas hidrológicos desde hace casi 50 años. Hace pocos días este sanjuanino, con 76 años de edad, se convirtió en el primer argentino en ganar un prestigioso premio ambiental mundial, el “Agua 2018”, que otorga la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, tras dedicar toda una vida al estudio de cómo cuidar y aprovechar mejor los recursos hídricos.
Un hombre del desierto coronado por el Agua
“Yo me relaciono con el agua por el hecho de haber nacido en San Juan, en una zona árida. Nos tuvo siempre preocupados el tema, en la época que no había embalses, por las crecidas y la escasez. Eso me orientó mucho a elegir mis estudios”, cuenta Pochat, quien reside desde la década del ’70 en Buenos Aires. Hoy, jubilado de la docencia, da clases en dos maestrías relacionadas las gestiones de recursos hídricos y ambiental en la Universidad Nacional del Litoral de Santa Fe y en la Universidad de Buenos Aires, fue coordinador regional del Programa Hidrológico Internacional para América Latina y el Caribe de la UNESCO, fue miembro del Comité Directivo de la Asociación Mundial para el Agua y ahora preside el Instituto Argentino de Recursos Hídricos.
“Yo llevo a San Juan en mi corazón, tengo mi hermana que tiene sus 6 hijos y sus 14 nietos en San Juan, amigos del primario, secundario y de la facultad que conservo a pesar de que hace muchos años que me mudé, en 1971, a Buenos Aires por razones de trabajo, pero suelo ir dos veces al año a visitar a todos”, contó a Tiempo de San Juan.
Criado en Capital, tiene muy presente el terremoto de 1944, cuando apenas tenía un año y 9 meses de edad y un hermanito recién nacido. “No lo recuerdo pero lo puedo contar porque lo escuché muchas veces, nos une mucho al terremoto el hecho de que mi papá, Víctor como yo, era el contador de la Municipalidad de San Juan, él se convirtió en intendente por un tiempo, lo que nos enorgullece mucho. Por lo menos un año estuvo a cargo y su tarea fue ingrata y valiosa a la vez, le tocó manejar cómo enterrar a los fallecidos y despejar las calles”, rememoró. Su padre, rosarino, conoció a su mamá María Teresa Muro que era profesora de francés y con ella tuvo 6 hijos.
“Me acuerdo de cada cosa que me pasó en San Juan porque para mí todo lo que viví fue muy lindo, nos criamos como familia numerosa, tenemos muy buenos amigos y mantenemos un lazo fuerte”, analizó a la distancia, ya que vive con su esposa en Buenos Aires pero por su trabajo viaja bastante.
Cursó sus estudios en la Normal Sarmiento, después en la Escuela Industrial y se recibió en 1970 en la entonces Universidad Nacional de Cuyo, que aún no se convertía en la UNSJ. Se tituló de ingeniero civil y rápidamente eligió especializarse en temas del agua. “Siempre me decían de chiste que cómo un ingeniero de una zona árida puede especializarse en hidrología. Yo contestaba que justamente, porque siempre fue un tema de preocupación en mi provincia”. Y ahí empezó un camino que lo convirtió en uno de los referentes especializados en el agua más prominentes del país.
A fines de junio, la Fundación Príncipe Alberto de Mónaco que nació en 2006 y trabaja en temas ambientales haciendo foco en cambio climático, biodiversidad y agua, lo premió por su trayectoria en este último eje.
El nombre del sanjuanino Pochat se une a una prestigiada lista de premiados anteriormente: Sunita Narain, India (2008); Pan Yue, China (2009); Malin Falkenmark, Suecia (2010); Andras Szollosi-Nagy, Hungría (2011); SIWI, Suecia (2012); John Anthony Allan, Reino Unido (2013); Ma Jun, China (2014); Loic Fauchon, Francia (2015); Deshigen Naidoo, Sudáfrica (2016); e Ibrahim Hassane Mayaki, Nigeria (2017).
“Para mí es un honor enorme que a esta altura de mi vida me den este reconocimiento, tiene un significado muy especial, todavía no lo creo, tengo una satisfacción enorme. Es algo que no me imaginaba que me iba ocurrir”, expresó desde Venecia, esperando visitar sus pagos sanjuaninos en septiembre.