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sábado 4 de abril de 2026

Informe

Renunciar a un hijo para que sea adoptado, un estigma que pesa más sobre las mujeres

Tres profesionales opinaron sobre la mirada social a este renunciamiento. ¿Se juzga igual a los hombres que dejan a sus hijos? Por Natalia Caballero.
Por Redacción Tiempo de San Juan

El hecho: una mujer decidió renunciar a los cuidados de su hijo porque no se siente capacitada para criarlo. El pequeño nació el 6 de junio en el hospital Rawson y allí aún permanece al cuidado de los profesionales de la salud pública. La Justicia ya empezó a actuar, con el foco puesto en el interés del niño por encima de todos los demás. Arrancaron todos los trámites y los papeleos para entregar en adopción al pequeño lo antes posible. Agustín le pusieron al bebé, es más cariñoso referirse a él de ese modo. 

El hecho y la mirada del afuera: "Que hdp esa madre no podes abandonar ese bebé cuando hay mujeres que ruegan ser madres, pero Dios ve todo y no se va nadie sin pagar"; "Espero que tu conciencia te deje dormir", "Pobrecito.. como tiene corazón la madre para dejarlo"; estos son algunos de los comentarios, todos de mujeres, refiriéndose al caso del pequeño que fue dejado por su madre en el hospital Rawson para que sea adoptado. 

¿Por qué la mirada juzgadora está puesta sobre la madre solamente? ¿Nadie se preguntó por qué el padre no está? ¿Es posible imaginar que una madre deje a su hijo al cuidado de su padre en forma exclusiva? Estas son algunas de las preguntas que surgen al analizar un hecho de estas características, que sacuden a la opinión pública. Para intentar buscar respuestas, Tiempo de San Juan habló con varios profesionales de distintos ámbitos. Qué nos dijeron. 

Adriana Ginestar está a cargo de la Dirección de la Mujer. La funcionaria opinó sobre el caso y explicó la mirada juzgadora sobre la madre analizando la sociedad patriarcal en la que está inmerso el mundo. "Esto es consecuencia de la construcción cultural y patriarcal que tenemos, a la mujer se la ubica siempre al cuidado de, al cuidado de los padres, al cuidado de los hermanos, al cuidado de los hijos. Este es un mandato sociocultural muy fuerte que tenemos las mujeres. Cada vez que una mujer rompe con este mandato de alguna forma, le caen encima socialmente. Las mujeres son condenadas como consecuencia de mandatos culturales", analizó. 

Consultada por qué las mujeres son quienes atacan con más vehemencia a otras mujeres, Ginestar dijo: "Las mujeres venimos chipeadas con este mandato tan fuerte que somos las guardianas del patriarcado. Reproducimos este patrón cultural en nuestros hijos. Cuando una madre decide no hacerse cargo de la crianza, nadie habla del padre por este mandato. Estamos expuestas siempre de algún modo, hasta que digamos basta a la reproducción del patriarcado". 

La asesora letrada de Menores, Patricia Sirera, fue una de las partes intervinientes. Ella calificó el accionar de la mujer como un "acto de amor". "Renunciar a los cuidados personales por el motivo que sea es un acto de amor. La mujer se hizo cargo los 9 meses del embarazo, decidió hacerse cargo tomando este tipo de decisión. Hay que amar demasiado para decidir renunciar a los cuidados personales de tu hijo para que otra familia le de amor", señaló Sirera. 

Santiago Salinas es psicólogo. "Cada vez las mujeres se empoderan más, están intentando recuperar un poder que nunca lo deberían haber perdido. Hay que partir de la base de una sociedad falocrática, patriarcal y machista porque se la tiende a ver a la mujer como la figura que tiene que hacerse cargo. Las mujeres juzgan con su sentimiento maternal, lo ven herido. Es muy valiente asumir que uno no puede. Cuando no hay un compromiso con la maternidad y la paternidad suelen suceder cosas muy feas en el futuro", indicó. Salinas apostó a la empatía, a darse cuenta que hay una historia detrás de cada persona. 

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