El 6 de junio nació un bebé en la maternidad del Rawson, pocas horas después la madre le dijo a los que trabajan en el lugar que no podía hacerse cargo y se fue. Así empezó la triste vida de Agustín, el pequeño que todavía la sigue peleando en neonatología y al que ya le detectaron que sufre de epilepsia.
Cómo sigue la historia de Agustín, el nene que dejaron en el Rawson
Mientras dos enfermeras se pusieron al hombro la situación del bebé, que sigue peleando contra las dificultades, el futuro inmediato del niño depende de dos factores: la Justicia de Familia y la decisión de su madre biológica. El padre de la criatura, por otro lado, no estuvo presente durante el nacimiento ni luego para pedir por él.
Es que si bien la mujer declaró en el Hospital que no quería ni podía hacerse cargo de la crianza del niño, la ley estipula que tiene hasta los 45 días del nacimiento para poder cambiar de opinión. Es en ese momento cuando las mujeres que terminan de parir salen del puerperio, una etapa nacimiento en la que pueden sufrir trastornos depresivos debido a las hormonas.
Mientras tanto, según confirmó Marcelo Bartolomé de la Dirección de la Niñez, la única institución que interviene es la Justicia de Familia. El tercer juzgado es el que se encuentra de turno y todavía no han dado intervención a Niñez.
La cartera dependiente de Desarrollo Humano puede o no ser convocada para este caso, ya que el protocolo no obliga a la Justicia a hacerlo. En caso de que lo hagan sería para pedir que Agustín ingrese a uno de los Hogares del ministerio, pero esto también podría suplirse si el Juzgado envía al bebé a Casa Cuna.
Por ahora los focos están puestos en esperar a que Agustín pase sus primeros días y pueda ser dado de alta. La mayor parte del trabajo está en manos de dos enfermeras, incluso son las responsables de haberle dado un nombre al bebito.