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lunes 13 de abril de 2026

Día del Trabajador

Un trabajador incansable: el sanguchero más conocido de San Juan

Desde hace 62 años trabaja vendiendo en escuelas y negocios. Hace las compras y el reparto en bici.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Si hablamos de trabajadores incansables, don Melquis es uno de ellos. Este sanjuanino tiene una trayectoria de 62 años vendiendo sanguches en las calles sanjuaninas. Se lo ve en la mañana, en la tarde y en la noche por la avenida Ignacio de la Roza. Siempre está a bordo de su bicicleta, llevando triples o con las bolsas cargadas de mercadería. Algunos se atrevieron a definirlo como una de las personas más trabajadoras de la Provincia. 

Su camino con los sánguches comenzó cuando tenía un kiosco en la escuela Don Bosco, después siguió vendiendo en la escuela de Enología y en la de Comercio. Un día decidió dejar  el kiosco y se dedicó de lleno a los sánguches y a trabajar de mozo. En su familia no hay antecedentes de sangucheros pero el padre de Roberto tenía un autoservicio –que aún lo tiene un hermano- y de allí viene el ADN mercantil, que lo tiene marcado a fuego.  

La rutina del sanguchero es interminable. Roberto compra bien temprano en la mañana toda la materia prima y en la tarde, se dedica a armar los sánguches. Sus especialidades: de milanesa, de miga, de pan casero y jamón crudo y con tomate y lechuga. 

Debido a la calidad de sus sánguches ahora es proveedor de kioscos del centro. Sigue yendo sólo a tres escuelas: a la de Comercio, a la de Enología y a la Normal Sarmiento. 

Desde las compras hasta la distribución, todo lo hace en bicicleta.  La casa de Roberto está ubicada en Rivadavia, desde allí se viene al centro de lunes a viernes.

Usa un rodado bajito, cargado a más no poder. Es la misma bici con la que comenzó a recorrer las calles sanjuaninas a fines de los ’50. A pesar de que parece una especie de Papa Noel sanguchero, mantiene el equilibrio a la perfección. "No creo que los ciclistas profesionales anden en bici tanto como yo, entre 30 y 40 kilómetros diarios con 81 años”, dijo.

Aunque lleva 60 años vendiendo, no ha bajado el ritmo. Aseguró que incluso trabaja más que cuando era joven. Los fines de semana no tiene descanso, frecuentemente es convocado para trabajar de mozo en eventos sociales como bodas, cumpleaños de 15 y bautismos. 

¿Cómo se hace para mantener una sonrisa siempre? "La clave es andar con gusto, yo hago con gusto todo. Trabajo de mozo, me fascina la gastronomía. No voy a andar con cara de perro porque sino la gente no te da bolilla. Los problemas los dejo en el camino”, explicó el sabio sanguchero. 

Roberto hizo un balance y aseguró que lo más agotador no es el trabajo, ni andar en bici, ni trabajar los fines de semana. "Lo más cansador es que te aumenten los precios todas las semanas, los argentinos estamos acostumbrados a las crisis, pero es agotador”, indicó. 

A pesar de que hace 60 años que vende sánguches no piensa en retirarse. Alegó que hasta que le den las piernas, va a seguir vendiendo. 

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