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domingo 5 de abril de 2026

“Amor de Madre”

La historia de una mujer a la que le dejaron un bebé en el escritorio de su trabajo

Cómo fue aprender a ser madre de un momento al otro y las situaciones a las que se enfrentó. Todo, en este relato de una valiente mujer. Por Florencia García
Por Florencia García

Era un día más de trabajo para Magdalena Torres, una antigua empleada de la salud. Era mitad de mañana y llovía, lo recuerda a la perfección, cuando una niña de no más de 12 años entró, le dejó una bebé de 8 meses sobre el escritorio y se fue. Si, así: entró, dejó la niña y se fue. 


No le dio tiempo de pensar, pero tampoco lo necesitó: desde el primer minuto supo que esa bebé iba a ser su compañera, su pilar y su fuerzas para levantarse de los tropezones que le daría la vida más adelante. 

María Fernanda bebé


En ese momento, en 1980, Magdalena acababa de divorciarse y vivía con sus padres en una casa cerca de la Terminal, en Santa Lucía. Como todos los días, ese día lluvioso salió de su trabajo y se fue a almorzar con sus padres, pero esa vez no llegó sola, llegó acompañada de quien no iba a separarse nunca más de ella: María Fernanda, la niña que la vida le regaló, según ella misma describe.


“Mi mamá la amó desde el primer momento a Fernanda, en cambio para mi papá fue un poco difícil de asumir. Me decía ¿qué van a pensar los vecinos?, ¿qué van a decir tus tíos?, cuando nos llevaba a los controles del pediatra me hacía subir en el garaje con la niña para que los vecinos no la vean, y hasta con mis hermanos tuve que enfrentarme. Pero nadie iba a cambiar mi decisión”, comentó Magdalena.

Tuvo que enfrentarse a que le miren la panza para ver si quedaban rastros del embarazo, a que le preguntaran si la tuvo por parto normal o cesárea y hasta tuvo que soportar comentarios hirientes de la propia familia. Pero no paró hasta lograr su cometido: que esa niña lleve el apellido Torres. 

¿Cómo llegó a ser María Fernanda?


“A los días de que me la dejaron la llevé a un control. Cuando el médico me preguntó cómo se llamaba me quedé muda. Ahí me di cuenta que no le había puesto nombre. Fue todo tan sorpresivo y era tan grande el cambio en mi vida que no me había dado cuenta. Una sobrina que me había acompañado dijo María Fernanda y así quedó”, comentó entre risas. 

 

El momento de la verdad

Fernanda tenía cinco años cuando se enteró de cómo había llegado a la vida de Magdalena. 

Magdalena y María Fernanda


“Veníamos caminando de votar. Me lo dijo claro y sin vueltas y yo no le creí. Pero si, era verdad y no me costó asumirlo. Si sufrí fue por algunos comentarios de mis compañeros en el colegio, pero nunca sentí rencor, ni tuve conflictos porque su amor fue incondicional desde siempre”, expresó orgullosa María Fernanda. 


Fernanda asegura que nunca tuvo intenciones de conocer a la mujer que la trajo al mundo, y que nunca supo quién fue. Pero está segura de que si algún día la ve, sabe muy bien lo que le va a decir.


“Si algún día la vida me pone cara a cara con ella le diría gracias. Gracias porque su decisión fue la mejor. Me dio una madre maravillosa, crecí con mucho amor y no tengo nada que reclamarme. Mi destino podría haber sido totalmente diferente”, reflexionó Fernanda.
 

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