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martes 21 de abril de 2026

Personaje

El ferretero más famoso de Rawson es artista plástico

Eduardo Fernández es el dueño del negocio más emblemático del rubro de Villa Krause. Además pinta y hace esculturas en la arena en Villa Gesell, lugar en donde veranea desde hace 17 años.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Natalia Caballero

Entre medio de tuercas, rodillos y hormigoneras hay un cuadro que llama la atención. Esa obra de arte pertenece a Eduardo Fernández, un artista plástico que la rompe todos los veranos en la Costa Atlántica y que es dueño de uno de los negocios más conocidos de Villa Krause. Eduardo tiene 55 años y conjuga la actividad comercial, que se nota que le gusta, con la pintura y la escultura, una pasión que nació pintando macetas con un amigo.

La ferretería de Fernández es grande. Todo el tiempo, los clientes vienen y van. Todo lo que buscan lo encuentran y se nota que él tiene alma de comerciante. “El negocio tiene 45 años, mis padres se iniciaron en el comercio en Pocito con un almacén, mis hermanos mayores con camiones y así compraron el terreno en donde está la ferretería. En 1972 terminaron de edificar esta ferretería. Somos una tradición en Rawson, como quien dice La Sanjuanina”, contó Eduardo. 

Siempre se destacó en el arte. Desde niño era bueno dibujando y hasta ganó un concurso cuando le tocó dibujar la Casa de Tucumán. Su dibujo fue el más lindo y le tocó un reconocimiento de parte de los docentes. Pero recién fue a los 18 años cuando lo encontró. Un amigo, Pedro Gómez, pintaba macetas y le pidió que lo ayudara. “Me invitó a su casa, entre una cerveza y otra, le mostré mis dibujos. Empezamos con cartulinas pintadas con témpera, luego la acuarela, seguí con el acrílico hasta llegar al óleo y a los lienzos”, relató. 

Este artista autodidacta tiene un atelier en su casa y le dedica el tiempo que puede al arte. Es que tiene muchas ocupaciones, además de la ferretería –que atiende personalmente- le gusta mucho el deporte y entrena cada vez que puede. Las noches y los domingos suelen ser del atelier, en donde puede pasar horas dándole su toque al lienzo. 

La mayor parte de sus cuadros son paisajes y figuras humanas. Probó con lo abstracto pero dice que no era para él. “Soy muy realista, me gusta pintar con técnica, teniendo en cuenta las sombras, el movimiento”, añadió. 

A pesar de que es pintor, sus esculturas en la arena son las que lo hicieron conocido. Gracias a la pintura aprendió a pintar con precisión el cuerpo humano. Ese conocimiento lo plasmó en la arena de Villa Gesell, donde veranea desde hace más de dos décadas con su familia. 

Ha logrado exponer sus cuadros en varios comercios céntricos, en el Ministerio de Turismo hasta en el Auditorio. Lo cuenta con orgullo, se nota que le encanta el arte y esos momentos del día que tiene para dedicarle a la expresión. 

 


 

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