La tesis se llama “Masculinidades y Salud sexual y reproductiva. Las percepciones y estrategias de involucramiento masculino desde el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable de San Juan”. En ese trabajo, con el que Victoria Galoviche se convirtió en la primera egresada de la Maestría en Políticas Sociales de la UNSJ, buscó observar los comportamientos de los varones en lo referente a salud sexual y reproductiva en relación a programas públicos. “Los agentes técnicos (médico/as, enfermero/as, trabajadores/as sociales) de la salud se están dando cuenta de la necesidad de que los varones acompañen a sus familias o vayan ellos a tratar su propia salud”, dice Galoviche, quien dedicó dos años a su trabajo de investigación.
Una sanjuanina descubrió por qué los hombres van menos que las mujeres al médico
El Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable se comenzó a implementar en 2002. La investigadora lo define en su trabajo como una política nacional que consagra la garantía de los derechos sexuales y reproductivos, que además acuña los conceptos de salud sexual y reproductiva como categorías separadas entre sí. En San Juan, por supuesto, se implementó el programa; a su manera, claro, al menos al principio.
“Hay pistas que aparecieron en el desarrollo de la tesis que nos hablarían de una cuestión de género bien marcada para los varones, en el no acercamiento a los servicios de salud. O el no acompañar a sus parejas, hijas o hijos. Los varones en general descuidan bastante su salud porque a veces esto puede llegar a mostrar un signo de debilidad ante una sociedad que les pide que sean varones productivos, trabajadores, cabezas de familia”, infiere Galoviche.
La flamante magíster en Políticas Sociales añade que lo que subyace ahí “es lo que en sociología llamamos masculinidad hegemónica, esa categoría que tiene que ver con el machismo, esos valores y creencias imperantes que son de los varones”. Por eso explica que desde un centro de salud a los varones se los debe informar más y mejor, incitarlos a que participen con más calidad, comprendiendo que es necesario llegar a una situación de igualdad de género; deben comprometerse ellos también con una paternidad responsable y acompañar a sus parejas, a sus hijas o hijos.
Un dato importante que surge de la tesis es que, pese a la gradual concientización sobre la necesidad de participación de varones, la masculinidad hegemónica sigue atravesando también las prácticas de los/las agentes técnicos/as oferentes de los servicios de salud sexual y reproductiva. Esto se traduce en colocar el foco de atención en las mujeres, y en las mujeres embarazas o en edad fértil, además de entender que la cuestión de género debe trabajarse sólo con mujeres. Por ello, con un enfoque de género, el trabajo señala que “no se trata solamente de aumentar la participación de los varones, sino de modificar la forma en que lo hacen. Es decir, involucrarlos en un camino informado y responsable de su propia salud y la de sus familias”.
Fuente: revista de la UNSJ, escribió Fabián Rojas.