Cuando el equipo Seven de la UNSJ partió a Chile, tenían la mente puesta en una serie de partidos que iban a jugar. A la vuelta, nadie podía pensar en los resultados deportivos, porque terminaron siendo protagonistas de una historia de sólo 4 minutos, pero que significó la diferencia entre la vida y la muerte de una adolescente mendocina.
En primera persona: así salvó el sanjuanino a una chica en Chile
Ezequiel Bordón, Rodri Mattar, Guille Palacios, Tomi Robedatti, Juan Blanco, Santi Merino y Matias Cokljar llegaron el 9 de enero a Chile y el primer partido del campeonato binacional era el 12. Los días extra significaban para los chicos, de entre 20 y 21 años, la posibilidad de ir a la playa, salir a bailar y divertirse. Eso fue lo que hicieron ese primer día y terminaron en uno de los famosos after beach de Reñaca, que son nada más y nada menos que fiestas en terrazas que empiezan cerca de las 19. A las 22 el rumbo cambió por completo, cuando el equipo se convirtió en la salvación de Agostina Asolino, una mendocina de 18 años que se encontraba bailando en el lugar.
“Llegué a ver que había unos chicos parados cerca de un vidrio y después se escuchó el estruendo, como una explosión, cuando se reventó el vidrio. Lo siguiente que escuché fue un grito desesperado, como si alguien estuviera muriendo”, cuenta Ezequiel, de 21 años y estudiante de ingeniería. La siguiente escena que vio fue una ronda de gente, en el medio una chica, desesperada, que sangraba por una pierna. “Fue impresionante, era como una manguera de sangre”, explicó.
A pesar de que Ezequiel no tiene entrenamiento en temas de medicina, la imagen no lo congeló, como al resto de los presentes, y se lanzó de cabeza a ayudarla. “Lo único que atine a hacer fue a sacarme la remera y hacerme un torniquete”, dijo. Agostina, tendida en el piso y ya medio desmayada, sufrió un corte en su arteria femoral, en la pierna y perdía una gran cantidad de sangre. El sanjuanino logró contener la hemorragia lo suficiente y apenas levantó la vista vio cómo sus compañeros de equipo comenzaban a despejar el camino para poder sacarla del lugar.
El lugar en el que se encontraban era una terraza en un tercer piso. Las plantas hacia abajo también funcionaban como bolicho y la única salida era una escalera. Por suerte, los ayudantes de Ezequiel, quien tenía el cuerpo de la joven en brazos, eran sus compañeros de rugby, que pudieron abrir camino hasta la calle.
En la vereda de la calle chilena los esperaba la última parte del milagro: una ambulancia estacionada que estaba de casualidad, porque había ido a asistir a otra persona. Los médicos vieron llegar al sanjuanino, una mole de pelo rubio, con la chica cubierta en sangre y rodeado de los gritos pidiendo auxilio. La atención fue inmediata y así lograron salvar la vida de Agostina, quien había perdido más de un litro y medio de sangre y podría haber muerto en menos de 2 minutos sin la asistencia de los sanjuaninos. Tras cuatro horas de cirugía, la joven comenzó su recuperación en un hospital chileno y ya se encuentra nuevamente en Mendoza.
Las buenas noticias no llegaron de inmediato a los sanjuaninos. Es que los chicos sólo supieron que la subieron a la ambulancia y se la llevaron. Se quedaron paralizados en la calle, con la duda de qué había pasado y lo único que pudieron hacer fue abrazarse, conmocionados. Poco después llegó un mensaje a las redes sociales de Ezequiel. Era el padre de la joven, que le agradecía por haberle salvado la vida, además de invitarlos para cuando quisieran a su casa en Mendoza. La chica y la madre también hablaron con el sanjuanino, agradeciéndole una vez más su intervención.
A más de 10 días del accidente Ezequiel no puede dejar de pensar en lo que pasó. Se quedaron afuera de la copa que iban a disputar, después del segundo partido, pero realmente no puede ni pensar en eso. Cuando es consultado sobre cómo sabía qué debía hacer en el momento en el que vio la hemorragia, el rugbier dice que no tiene idea de medicina, pero que muchas veces ve videos, programas de televisión o lee sobre primeros auxilios. “Me gusta, pero porque soy curioso”, dice, “después de lo que pasó no dejo de pensar que es muy loco que me haya permitido salvarla”.