Laura Ramirez no puede más del orgullo y por eso decidió contar a Tiempo la última hazaña de Leandro, su hijo de 11 años: con tapas, un tornillo, esmalta y su ingenio se fabricó solo un spinner que es la sensación de su escuela.
Un “ingenierito” zondino hizo un spinner con tapitas y un tornillo
El niño, como la mayoría de sus pares, quería tener el juguete de moda que la rompe en todo el mundo. Primero le pidió a su mamá que le comprara uno, a lo que Laura accedió, pero recién para el día del niño. Es que la mujer necesitaba ahorrar para llegar a los $200 que cuesta un spinner, ya que es madre soltera y no llegaba en ese momento.
La respuesta sirvió para activar el gen de ingeniero del niño, que cursa sexto año en Zonda y tiene muy buenas notas. Leandro buscó entre las cosas que había en su casa y se puso a armar su propia versión de un spinner. Con tapitas y un tornillo armó la base del juguete, pero además le sumó estética, cubrió con cinta su creación y lo pintó con un esmalte de su mamá.
Así fue como, antes de que su mamá hiciera el gasto, el pequeño zondino hizo su propio juguete y obviamente lo lució entre sus compañeritos de escuela. La respuesta fue excelente: todos en la escuela quieren un spinner hecho por Leo y ya tiene una lista de pedido.
El juguete no fue la primera incursión del niño en el trabajo manual ya que, según cuenta su mamá, Leandro es el "arregla todo” de la familia y siempre está aprendiendo cómo funcionan y cómo reparar las cosas que se rompen en la vivienda que comparte con Laura. Incluso, el chico ya tiene decidido qué va a ser de grande y cuando termine la escuela va a estudiar ingeniería.