El padre Víctor Hugo viene realizando desde hace años el ascenso a las Sierras Azules para Semana Santa. Son varias las experiencias y los recuerdos que tiene de estas subas, que viene incrementando la cantidad de participantes.
El padre Víctor Hugo recordó anécdotas desopilantes en Sierras Azules
"Este va a ser el ascenso número 53. Nos han tocado días de sol, de lluvia, de luna llena, noches estrelladas, de todo. Una vez subimos con un grupo de jóvenes de la parroquia Andacollo de Villa Krause. Subimos temprano, nos acostamos a dormir. En la mañana nos propusimos tomar el té y salir. Antes que aclare tenía el fuego listo, el agua puesta y cuando quise acordar ilumino donde estaba el azúcar y estaba lleno de hormigas. No dije nada, no podía sacar todas las hormigas así que directamente la puse en el tacho donde estaba haciendo el té. Cuando terminaron de tomar el té había salido el sol, ahí vieron las hormigas en el té. Me preguntaban -¿Y esto que és?. Yo no decía nada, pero cuando veníamos bajando les dije que eran hormigas", recordó entre risas el padre.
Otra de las anécdotas tiene a pequeñas víboras como protagonistas. "Aparecían pequeñas víboras en el camino, siempre hemos hecho de noche el recorrido porque es mejor, es más fácil, más fresco. Lo mismo son inofensivas pero los gritos de los chicos siempre están", añadió.
El padre Víctor Hugo es un hombre de alturas. Nació en Barreal y hasta hizo cumbre en el Mercedario. "Fui ordenado en 1985 y a partir de ese año empecé a subir las Sierras Azules. Siempre me gustó la montaña, antes de ser ordenado sacerdote vino un padre de Rosario, iba a subir un cerro y yo me prendí. Me costó muchísimo, pero a partir de ahí empecé a buscar quien me lleve. A la montaña se va a disfrutar, no ha poner en riesgo la vida", concluyó.