Ese pequeño grupo de amigas convocadas por Ana Gualino de Estornell, en 1960, no imaginó que daba los primeros pasos para la creación de un grupo que hoy es indispensable en la comunidad sanjuanina para el cuidado y contención de bebes y niños en situación de vulnerabilidad.
Felicidad en Casa Cuna: pidieron voluntarios y los desbordó la oferta
A través de las redes sociales, la asociación pidió donaciones y voluntarios y más de mil personas se anotaron. No dan abasto respondiendo mensajes. Por Viviana Pastor.
Casa Cuna es el lugar de tránsito donde los Juzgados de Menores o el Ministerio de Desarrollo Humano derivan temporalmente a chicos que están con situaciones familiares complejas. Allí hay profesionales y voluntarias que cuidan y dan contención a los niños hasta que su situación se soluciona. Hay actualmente 5 niños derivados.
Hace algunas semanas, esta asociación sin fines de lucro publicó en las redes sociales un pedido de donaciones para el hogar y de voluntarias y la respuesta de la gente fue tan grande que aún no terminan de responder los más de mil mensajes.
"Nos hemos visto desbordados por las redes y algunos medios que se hicieron eco de la campaña. Seguimos recibiendo donaciones y respondiendo a la gente. Fueron 200 personas convocadas a la primera reunión en el Foro de Abogados, nos quedaron 500 para próximas reuniones más otros que aún no respondimos y se siguen ofreciendo voluntarios. Lo primero que le explicamos a la gente es que no todos pueden cuidar un bebé de entrada, no todos pueden estar calificados y es un largo camino pero que se puede alcanzar”, contó Marcela Zegaib, miembro de la comisión directiva.
Casa Cuna cuenta con personal especializado, médico y enfermeras con turnos rotativos las 24 horas que dependen del Hospital Rawson y el cuerpo de voluntarias está formado por personas especialmente capacitadas.
La meta sigue siendo la misma desde su fundación: asistir al niño, cuidar, ayudar, amparar, proteger y contribuir a la integridad física, afectiva y psicológica. "Es estar presente, visitar y acompañar a nuestros pequeños, en definitiva es amar”.
Desde su nacimiento, Casa Cuna asistió y dio albergue a más de 1.400 menores en situación de vulnerabilidad o conflicto social, familiar o judicial. Cuidó a más de 1.800 pequeños cuyas madres deben internarse por su salud o al cuidado de otro hijo internado; y a unos 4.000 menores, hijos del personal del Hospital Rawson que cuidan en la "casita”.
En las charlas, lo primero que se informa a los futuros voluntarios es que pasarán a formar parte de un grupo de "personas que se unen libre y desinteresadamente para trabajar gratuitamente, con fines benéficos, altruistas y solidarios”.
Aclaran de entrada que ofrecerse es voluntario, pero el comprometerse es obligatorio. Definen que es importante saber estar a la altura de las circunstancias, dentro de las posibilidades de cada uno. Que hay que saber decir SI cuando se puede y poder decir NO, cuando no se puede. Pero que cuando se dice SI, los demás cuentan con ello. "Hay que saber que no es fácil, pero es extremadamente satisfactorio, y que la alegría que te da el dar y hacer algo por nuestro prójimo, te llena el corazón”.
Historia y organización
Si bien el grupo se armó en 1960, fue en 1964 cuando se inauguró el albergue de Casa Cuna, en un terreno cedido por el Servicio Provincial de Salud de San Juan, dentro del predio del Hospital Guillermo Rawson, donde continúa hoy.
La casita, que está pegada al Hospital de Niños, tiene dos dormitorios, un baño, cocina y una habitación grande que sirve de multiespacio para juego, comedor y permanencia de los pequeños, personal estable de Casa Cuna y de enfermería asignada por el Hospital Rawson.
La asociación brinda servicio los 365 días del año y las 24 horas del día, para atender las necesidades de bebés a partir del primer día de vida hasta los 5 años.
Los recursos de Casa Cuna surgen de las cuotas de las socias, de aportes y donaciones de empresas y de particulares. Además de lo que se recauda en actividades que se organizan como ferias americanas, bonos contribución, cenas y te a beneficio, desfiles y espectáculos que artistas sanjuaninos ponen al servicio de los niños.
Muchos de estos recursos se destinan a personal indispensable como abogado, psicóloga, trabajadora social y personal permanente a cargo de la casita.
La Comisión Directiva está formada también por voluntarias, la presidenta es Mary Alves de Quiroga, la vice, Alejandra Domanico; vice segunda, Maruja Flores de Montilla, además de secretarias, tesoreras y vocales.
"Nunca cubrimos el cupo de voluntariado, nunca decimos que no a nadie porque si tenemos un cuerpo de voluntariado armado y capacitado puede ser convocado para ayudar a otra fundación dedicada a los niños como CUVONI o FUNDAME. También seguimos recibiendo donaciones en la misma casita”, aclaró Zegaib.
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