Bien temprano en Casa de Gobierno fueron recibidos los primeros dos donantes de médula ósea de San Juan. Se trata de Victorino Canto y Fernando Kappes, quienes se acercaron a Hemoterapia a donar para dos seres queridos pero no resultaron compatibles. Con quienes sí fueron compatibles fue con dos personas de la inmensa lista de gente que necesita médula para curarse del cáncer. Y ambos, sin dudas, fueron a Buenos Aires a concretar la donación.
Dos historias emocionantes: sanjuaninos donaron médula y salvaron dos vidas
El gobernador Sergio Uñac los recibió a ambos y les dio una distinción por su valentía. Al mismo tiempo, animó a los sanjuaninos a imitarlos para que más personas tengan la posibilidad sanarse.
Alfredo Laplagne, a cargo de Hemoterapia, contó como es el proceso de donación de médula. "En San Juan hay 930 personas anotadas para donar médula, por compatibilidad hay una posibilidad en 40.000 de donar. El procedimiento es sencillo, el registro funciona en el IPHEM, se toma una muestra de sangre para hacer el estudio genético. Si hay alguna compatibilidad, se lo llama al donante y se lre pregunta nuevamente si quiere donar. Si dona, tiene que ir a Buenos Aires. Hay dos formas de donar: una, la tradicional, con el donante anestesiado y se le realizan punciones en los huesos y la otra, se conecta a una máquina con una aguja en su brazo para separar la sangre de las células madre. Se puede donar todas las veces necesarias", contó Laplagne.
Los requisitos son los mismos que para donar sangre: tener entre 18 y 65 años, gozar de un estado de salud bueno, se puede donar habiendose hecho un tatuaje un año atrás y también con cualquiera de las enfermedades tradicionales como hipotiroidismo, hipertensión. En cuanto al dolor, no existe a la hora de donar más que el dolor usual de cuando se dona sangre.
Kappes se mostró muy emocionando y contó que fue a donar porque quería ayudar a una amiga. No pudo pero cuando lo llamaron por haber resultado compatible con otra persona, sin dudar decidió donar. "Fui a donar sangre para una amiga y me hice el análisis de compatabilidad. Uno siente algo muy lindo sabiendo que uno puede ayudar con una enfermedad complicada, saber que pudiste alargarle la vida. Después de la donación me he sentido perfecto", recordó.
Victorino dijo que en el 2011 fue a donar sangre y le preguntaron si quería convertirse en donante de médula. Este año lo llamaron porque resultó compatible con un niño de un año y medio. "No es nada doloroso, es simple. A veces uno cuando tiene una persona enferma en la familia sabe lo que significa donar", explicó.