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domingo 5 de abril de 2026

PERSONAJES

Detrás del carro-bar que vende con humor político

Está en Villa Krause y las leyendas de los carteles para vender choris, lomos y hamburguesas caseras son famosas en Instagram. El sacrificio y la fe de una familia de exdesocupados. Galería fotos. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan

"Cada noche, antes de empezar, nos juntamos y siempre le pedimos a nuestro Patrón de Arriba que ilumine nuestras manos para que la gente vuelva", cuenta Ricardo Raúl Lorenzo. Tiene 42 años, le agradece a Dios haberlo hecho de Boca Juniors y su ingenio le permitió dar en la tecla con un afilado humor político para no ofender, arrancar un sonrisa a sus clientes y hacer que le compren un chori, un lomo o una hamburguesa: "La gente que nos compra una vez, siempre vuelve", dice, con evidente orgullo.

Es el dueño del carro-bar "La Bendición", un lugar único ubicado en Mendoza y Torino, Villa Krause, el cual exhibe todas las habilitaciones, desde las municipales, las de Salud Pública (hasta el color metal es el exigido) hasta los cursos de cocina y de manipulación de alimentos de él y de su esposa. "Tenemos tres premizas: A, limpieza; B, atención y C, rapidez", dice.

POLÍTICA

El gran anzuelo para vender son las leyendas con tiza en sus pizarras. Y se inspiró en grandes promesas políticas del presidente Mauricio Macri y de la expresidenta Cristina de Kirchner, tales como "Pobreza Cero", para vender "Cuatro chori $ 100"; o citando "Cristina diría Panchos para Todos: 3 pancho gigantes $ 100".

Su agudeza política también campuja sensaciones callejeras y las plasma en sus carteles, con frases tales como "Que Macri no se entere. Pachatas de 33 cm a $ 100", en clara alusión a los comentarios populares desatados por la decisión de eliminar planes o beneficios sociales. Ésa leyenda, "Que Macri no se entere", fue reproducida hasta en Buenos Aires cuando el cartel fue subido por algún usuario local a la red social Instagram, donde hay muchas fotos de esos carteles del rawsino.

"No me identifico con nadie en política. Tal vez por cariño con la Expresidenta. Pero no tengo militancia de ningún tipo, para ser político hay que mentir y eso va contra mis principios", comenta Ricardo Lorenzo, y explica cómo fue que se le ocurrió el humor político: "Un día le dije a mi mujer, voy a usar las promesas políticas. Más allá de que simpaticemos con uno u otro, siempre hay humor en la política. Pero ese humor es malo y agresivo".

Al parecer Ricarlo Lorenzo le encontró la vuelta para hacer humor sin ofender, porque no solo sus clientes se paran a comprar un chori, una hamburguesa o un lomo, sino que a diario se observa gente sacándose una foto con los carteles mientras esperan a que le preparen el pedido.

DESOCUPADOS

Raúl Ricardo Lorenzo no tiene vehículo para tirar el carro-bar. Entonces, cada noche de lunes a jueves, empujan la pesada estructura unos 50 metros hasta su casa.

En ningún momento se queja de su situación económica y es optimista al extremo.

Es que le costó mucho que su negocio funcione. Y ahora que lo está haciendo, siente que está en el camino correcto.

Lo del carro-bar empezó desde cero, después de que él fue despedido de un supermercado y su mujer también. Para colmo, en ese momento ella estaba embarazada de 7 meses. Eso fue hace un poco más de dos años. Repartieron currículos por muchísimos lugares, pero no tenían suerte. Era como que todo estaba destinado a que tuvieran su propio emprendimiento.

"Los dos trabajábamos en la parte gastronómica de los supermercados. Pero fuimos despedidos sin protección del gremio ni de nadie. No teníamos un peso, menos para poner un local de comidas. Así es que haciendo changas fui juntando la plata y diseñé el carrito. El primero era muy chico. Después tuvismo otro más grande que lo arreglé de a poco. Y nos largamos", cuenta Ricardo Lorenzo, padre de Agustín, de 14; de Jazmín, de 11 y de Mateo, de 2 años.

En el carro-bar todos colaboran cada noche. Y como tiene demanda, Ricardo Lorenzo se dio el lujo de darle trabajo a dos cuñados mendocinos, uno tiene una discapacidad y también fue despedido en Mendoza y no conseguía que nadie le diera trabajo.

FE

Ricardo Lorenzo está convencido de que tuvo ayuda de Dios: "Se llama La Bendición -el carro- porque desde un principio creímos que iba a ser nuestra bendición. Por la situación económica del país y de la provincia nos quedamos sin nada. Sólo teníamos nuestra experiencia en la cocina, que además es algo que nos apasiona. Somos cristianos creyentes. Mi señora y yo tenemos descendencia judía".

Después de haber pasado por situaciones económicas extremas, Ricardo Lorenzo minimiza el valor del dinero: "La prosperidad es caminar de la mano de un Dios vivo, valorar la salud de la familia, de los niños", cuenta.

TODO CASERO

El ingenioso comerciante dice que su negocio se diferencia del resto del rubro por la elaboración casera y cuidadosa de los alimentos que vende.

"Todo es de elaboración propia. La mayonesa es casera, las hamburguesas también, con carne molida que compramos. Los chori son chorizos que compramos y le sacamos la piel, no es pasta de chorizo. Todo lo condimentamos. En cada producto entregamos una bandeja y una servilleta. La gente valora eso mucho", cuenta Ricardo Lorenzo.

Más allá de las leyendas ingeniosas y de la presentación de su carro-bar, el comerciante rawsino sabe que el precio es el gran gancho para vender: "Tratamos de ser accesibles con el precio porque tenemos un solo objetivo: que nos compren una vez, porque estamos seguro de que el cliente va a volver".

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