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domingo 5 de abril de 2026

HISTORIA DE VIDA

Mirta, un libro abierto sobre el Hospital Mental

Asistente Social y futura escritora. Conocé la historia de una mujer que conoce al nosocomio como la palma de su mano.
Por Redacción Tiempo de San Juan
"Quiero escribir un libro con todas las vivencias que tuve en los más de cuarenta años que trabajé en el Hospital”, comienza relatando Miriam la Asistente Social que sueña con ser escritora. 

Mirta, que comenzó a trabajar en el nosocomio en el año ’71, un año después de que el Hospital Mental comenzara a funcionar en Zonda, y se jubiló en el 2014. Más de cuarenta años al servicio de las personas con enfermedades mentales. Cambios en el funcionamiento del Hospital, cambios de personal y miles de anécdotas vivió como Asistente Social del nosocomio.

Al ser consultada cual era la historia que más la marcó, no dudó en relatar la historia de la tucumana. "Era una mujer muy hermosa, que llegó a la terminal de San Juan con un hijo pequeño en sus brazos. Unos policías que estaban por ahí cerca vieron que algo no estaba bien en la hermosa mujer y la trajeron al Hospital Mental. Su hijo quedó en un hogar sustituto. Siempre se iba y a los días volvía, ella nos decía que iba a ver a su hijo pero nosotras no le creíamos. Un día se fue hasta la Difunta Correa y a la vuelta le pidió a un camionero que la traiga de vuelta, en medio del viaje le pide al chofer que pare el camión porque quería orinar y cuando se baja del mismo se muere de un ataque al corazón. Pero ahí no terminó la historia, a los dos años apareció en el hospital el hijo buscando a su madre preocupado porque hacía mucho que su madre no lo iba a ver”, relató conmocionada Mirta, que asegura que historias como estas habían de sobra.

Muchas cosas cambiaron en el Mental de Zonda desde que Mirta comenzó a trabajar. "Las cosas en el Hospital iban cambiando a medida que cambiaban los médicos. En un principio eran todos varones y los de guardia eran sólo psiquiatras. Ahora los médicos de guardia pueden ser clínicos y hay médicos y enfermeras de ambos sexos. 
La estructura del Hospital también fue cambiando con el paso del tiempo. "Recuerdo que cuando empecé a trabajar era un lugar hermoso, pintado de un blanco reluciente. Tenía un techo con tejas rojas muy bien cuidadas. Además había una pileta de natación que luego tuvo que ser sacada por el peligro que corrían los pacientes. También había una cancha para jugar al básquet”, comentó Mirta.

Una época dorada recuerda la mujer que guarda en su cabeza 45 años de recuerdos. Hay una época dorada, como ella misma describió, en las que los pacientes formaban parte de un taller en el que los pacientes del hospital realizaban distintas manualidades.

"Llamábamos obreros a los pacientes que participaban en el taller. Ellos lo vivían con mucho entusiasmo, se sentían importantes y útiles y además tomaban contacto con la realidad de afuera”, comentó.

Otro de los proyectos que recuerda con amor es la radio "Zondita”, una emisora que fue creada por un kinesiólogo del cual Mirta no recuerda el nombre. "La radio tenía alcance hasta Desamparados, mucha gente la escuchaba y a los pacientes les encantaba participar”.

Muchas han sido las vivencias de esta mujer que dedicó cuarenta y cinco años de su vida a una tarea muy especial, a la que no muchos se animan. Pero como ella misma describió "le encantaba ir a trabajar, lo hacía con amor”.

Mirta tiene dos hijas: Verónica (35) que siguió los pasos de su mamá y es Asistente Social; y María Daniela (42) que se interesó por el mundo del derecho. Verónica y Daniela premiaron a su madre con seis nietos, a los que Mirta ama como a nadie. 
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