Los monumentos más feos y criticados de San Juan
En principio más que Monumento yo hablaría de Arte Publico porque estas obras van a formar parte de nuestra identidad y, con el tiempo en símbolos de nuestra memoria colectiva (o no). El problema que veo en estas obras, como en otras más, está en la forma de pensar el concepto de conmemoración. Son propuestas que toman de manera muy literal e ilustrativa el homenaje y, no abordan el concepto de lo que significo esa persona o ese personaje social (en el caso del gaucho) en nuestro imaginario colectivo. Un ciclista en su bicicleta, Gardel (o un intento de Gardel) con su guitarra y el gaucho arriba de un caballo, poca creatividad y mucha obviedad.
Un Monumento o una propuesta de Arte Publico deben apropiarse del paisaje urbano y formar parte de su estructura. No se trata de pegar una figura de cemento en un plinto. La arquitectura, la escultura o instalaciones urbanas definen el espacio urbano y ese espacio a su vez las define a ellas. Para lo cual no hay que asumir estas propuestas como una ilustración del homenajeado sino como un proyecto de Arte Publico global que de manera creativa represente lo que significo ese personaje para la sociedad estudiando el entorno de su emplazamiento y la manera en que va a dialogar con la estructura urbana que lo rodea.
Puede parecer algo menor pero una ciudad es como una gran obra de arte colectiva que se despliega en el tiempo. Todas estas propuestas quedan marcadas como las líneas de la palma de la mano. Lo mejor: tomarlo con más seriedad y profesionalismo. ¿Una posible solución? Llamar a concursos abiertos y analizar y elegir la propuesta más creativa, interesante y que aporte algo nuevo a la construcción del espacio público.
Cecilia Rabbibaldi
Un monumento- arquitectónico o escultórico- se recorre, se habita y nos habita como espacio físico y simbólico y afecta un espacio que es público y lo será de varias generaciones. Por eso debería concebirse e instalarse a partir del concepto de un proyecto que involucre múltiples aspectos.
Por eso y como construcción arquitectónica y porque no representa lo que pretende simbolizar le doy el premio al peor a "lo” ubicado en esquina Libertador y Paula A de Sarmiento; referido al terremoto y a sus víctimas. Un hecho que marcó un antes y un después en la vida y en la ciudad de los sanjuaninos, no alcanza a ser más que una interrupción molesta y disonante con los módulos de la Casa de Gobierno que justamente, fueron construcciones post-terremoto y siguen cumpliendo funciones.
Lamento darle el segundo lugar, (porque el realizador es un reconocido artista a quién aprecio) a la obra escultórica, erigida en memoria del destacado hombre y político, Leopoldo Bravo. En este caso el "ruido” es el silencio de un brazo que no dice lo mismo que el cuerpo, deseando a veces que un viento zonda lo beneficie arrancándolo… El cuerpo seguiría diciendo lo mismo. Y esa esquina entre el Centro Cívico (ex monumento al lamento) y la Estación San Martin (monumento histórico), agradecidos .
El tercer lugar es para la enormidad blanca, ubicada a la entrada del camping de Zonda. El cambio de escala vuelve "monstruosa” una imagen que pretende un ser virginal. Y además, qué relación tiene con el paisaje de la quebrada y su nombre y con la fuerte historia de quién escribió por allí cerca "Las Ideas no se matan”...tal vez…, que hay algunas ideas que sí, ¡matan!
El cuarto lugar en rarezas visuales y significativas, se lo daría al "monumento al gaucho” camino al aeropuerto. No entiendo su resolución plástica, ¿realismo…caricatura? Y sobre todo, qué quiere decir "esa” casi famélica figura en medio de un cruce de ruta.
Pero tal vez el más criticado, durante décadas, con mil y un apodos fue el Monumento al Deporte, en el Parque de Mayo. Y hoy es la escultura monumental y monumento más trascendente de San Juan del último siglo; patrimonio cultural y artístico por su valor estético y simbólico. Sin embargo, esta suerte seguramente no tendrán los anteriormente nombrados porque carecen de lo esencial: un "texto” que los trascienda.
Ricardo Bustos
Ya lo he dicho varias veces, en San Juan, la palabra ARTE está en la cabeza de los estudiantes de arte y sus profesores. Periódicamente alguien expone y ahí los podrás ver a todos juntos, no superan 100, tampoco divulgan lo que exponen, viven en una contemporaneidad difícil de entender.
Usted me pide que critique tres o cuatro monumentos en San Juan, creo que el problema está por parte de la demanda. Por ejemplo, los políticos piden un monumento de alguien, normalmente en cemento, que a su vez es lo más barato y al mismo tiempo lo más difícil de modelar, y parece que no les importa lo que se entrega. En la inauguración dan un rápido discurso de la obra y dejan en un espacio público algo que nadie se detiene a observar, porque es feo. Vea el Perón de la plaza Aberastain, el gauchito en Santa Lucia y puedo mencionar otros, los míos también, el Ceferino está destruido, el Alfonsín lo voy a modelar por cuarta vez, al Kirchner ya lo cambié etc., no he podido colocar un monumento en bronce, salvo un Sarmiento que pidió la Minería. El material que se utiliza es fundamental, una escultura en mármol es diferente a una en cemento o bronce, miren el jardín de los poetas, pedazos de cabezas que nunca se parecieron a ningún poeta, están en cemento.
Por tanto, los feos monumentos de San Juan obedecen primero al demandante, que paga nada, y en segundo lugar el artista que para ser conocido trabaja por nada.
Leí que están juntando dinero para el monumento al cruce, estiman que costara 2 millones. ¿Sabe usted cuánto cuesta el cerro de la gloria? Me imagino que el monumento al cruce debe estar a la altura al del los mendocinos y superarlo, ya que el cruce fue una odisea que significo 5000 hombres, la mayoría adolescentes, carretas, arrieros, cañones, caminos desconocidos, sufrimiento, frío, hambre, muerte, hasta que se llegó a la gloria.
Esto lo puedo contar, Gioja me lo pidió personalmente antes de dejar el cargo de gobernador, con Margarita Ferra estuvieron en mi casa mirando una maqueta del cruce, que no se concluyó porque para Eduardo Bustelo todavía le faltaba. En fin, en tanto nuestros políticos no entiendan lo que significa el valor agregado de una obra de arte por la cual el pueblo sienta orgullo de poseerla es muy difícil tener monumentos lindos en nuestra ciudad. Pregunten a los mendocinos si no sienten orgullo por el cerro de la gloria, o a los salteños el monumento a Güemes, la batalla de Salta o a los rosarinos con su monumento a la bandera. No hablemos de Córdoba, o menos de Buenos Aires, en tanto nuestros políticos no entiendan el papel de los monumentos, San Juan tendrá cosas feas, que su pueblo continuara despreciando y destruyendo.