Dos escuelas rivales, unidas tras el ACV de Don Florencio
El miércoles 13 de abril la noticia cayó como un baldazo de agua fría a los cientos de adolescentes que todos los días iban a comprar semitas y sacar fotocopias al kiosco. Seis días después la preocupación fue mayor, cuando un segundo ACV puso en serio riesgo la vida de Don Florencio, como todos llaman a Florencio Leonardo Flores (64). Conmovidos por la situación, los alumnos de las escuelas Industrial y de Comercio dejaron de lado la tradicional rivalidad que tienen desde que comparten el edificio y se propusieron trabajar juntos.
"Nos preocupó mucho porque le tenemos un gran cariño a Don Florencio. Él siempre fue muy atento, nos levantó el ánimo cuando nos vio mal. Desde primero a sexto año, los chicos de la de Comercio se prendieron cuando decidimos hacer algo para ayudarle”, comentó Pili Camporro, estudiante de sexto año de Economía de la Escuela de Comercio Libertador General San Martín.
"Lo primero que hicimos fue encarar una colecta para juntar dinero para ayudarle. Pero luego hablamos con el hijo y nos dijo que no era plata lo que necesitaba, sino que se conociera lo que le había pasado al padre para que no le vuelva a ocurrir a otra persona”, comentó Matías Raffo, de sexto año de Construcciones y presidente del Centro de Estudiantes de la Escuela Industrial Domingo F. Sarmiento.
Los dos institutos preuniversitarios comparten el edificio de la calle Mitre. Y eso generó que en reiteradas oportunidades se produjeran fuertes roces, peleas y hasta destrozos y pintadas, tal como ocurrió con el más grave de los hechos que se produjo en los últimos tiempos.
Pero el afecto que se ganó Don Florencio con los adolescentes le puso paños fríos a esa tensa relación.
"Es una persona muy divertida, sin miedos para expresarse con nosotros; habla nuestro mismo vocabulario y siempre nos arranca una sonrisa”, comentó Raffo, quien minimizó la rivalidad con la escuela de Comercio al sostener que "no es la primera vez que nos juntamos con los chicos de la de Comercio, antes ya lo hemos hecho juntando ropa y alimentos no perecederos para hospitales o escuelas carenciadas”.
Por su parte, el hijo de Don Florencio explicó el raid sanitario que tuvieron con su padre en los hospitales: "Mi padre es hipertenso e insulinodependiente y sufrió dos ACV. Lo llevamos al hospital Marcial Quiroga cuando sufrió un gran ahogo porque es lo que teníamos más cerca. Quisieron derivarlo a la terapia intensiva del sanatorio Santa Clara y no había cama. El sábado 23, el día del viento Zonda, le dieron de alta. Como era de esperar, ni bien llegó a mi casa le volvió a dar una subida de presión y se descompensó. Ahí fuimos al Santa Clara y nos dijeron que nunca le tendrían que haber dado de alta, que estaba para estar en Unidad Coronaria. Su salud es muy delicada. Pero no le deseo a nadie el calvario que hemos pasado con mi papá. Yo le pedí eso a los chicos, que lo difundan para que no le pase a nadie más”, contó Fabián Flores, uno de los cinco hijos de Florencio.
Don Florencio se jubiló como chofer de Mapal y en el kiosco de la escuela Industrial le daba una mano a su sobrina, quien tiene a cargo ese negocio.
Él tuvo el suyo, "pero se fundió a los tres meses porque le daba fiado a cualquiera y no le pagaban. Mi mamá vivía rabiando con él hasta que tuvieron que cerrar”, recordó Fabián Flores.