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martes 7 de abril de 2026

Solidaridad

Mili y su feliz camino por el voluntariado

Contra lo que habitualmente atrae a una joven de 18 años, Milagros Segovia encontró su plenitud personal enseñando inglés –su gran pasión- a nenas de la calle en Brasil a través de una organización internacional.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Jorge Balmaceda Bucci
jbalmaceda@tiempodesanjuan.com

Claro que le gusta juntarse con amigos y compartir buenos momentos tomando un café, haciendo deporte, yendo al cine o bailando en un boliche. Pero si hay algo que realmente llena el espíritu y el corazón de Milagros Segovia (18 años) es aportar su granito de arena para hacer más feliz y gratificante la vida de otros. En este caso de otras, porque su experiencia, bajo el ala de la organización internacional AIESEC –ver recuadro-, la firmó enseñando inglés a pequeñas y adolescentes rescatadas de las calles de Recife, Brasil.

Mili fue siempre "un alma libre” –así la define su mamá Sandra-. A los 13 años estuvo un mes de intercambio cultural en Irlanda y a los 16 hizo lo propio en Francia. En ambos países aprovechó para nutrirse del idioma, empaparse de su cultura y, también, reforzar su sentimiento de ser ciudadana del mundo. Tras terminar la escuela secundaria se instaló en Mendoza para estudiar, como no podía ser de otra manera, Licenciatura en Relaciones Internacionales.

Fue precisamente en la vecina provincia, relacionándose con personas que inquietudes similares, que conoció AIESEC y sus diferentes tareas de colaboración a lo largo del mundo. Tardó más en volver a entrar a Facebook que en presentar su solicitud de entrevista. Sus ganas y evidentes conocimientos en inglés, francés y también portugués permitieron que tal encuentro con un representante de la organización fuera un mero trámite. Desde el vamos ya estaba dentro.

Le ofrecieron cooperar en diferentes partes del planisferio, pero en cuanto escuchó que una de las alternativas era compartir sus conocimientos idiomáticos en Brasil, con niñas y adolescentes víctimas de abusos, abandonadas en la calle y varios flagelos que lamentablemente habitan en la sociedad, no lo dudó.

"Desde el vamos tengo que decir que me encantaría volver a hacerlo. Nunca imaginé todo lo que iba a ganar como persona y la necesidad de afecto y contención que hay en esa parte de Brasil y, por extensión, en todo el mundo. Mentiría si dijera que todo fue maravilloso, porque me tocó pasar por momentos complicados, incluso algunos bastante peligrosos. Pero mereció la pena”, comentó Milagros, quien sigue alistada en AIESEC.

Durante los dos meses que duró su aventura voluntaria vivió todo tipo de situaciones. Las más fuertes estuvieron relacionadas con la interacción con sus alumnas, quienes poco a poco fueron contando las tristes aberraciones que acontecieron en sus vidas y sintiendo el afecto de Milagros. "Es muy duro escuchar a niñas que fueron quemadas, golpeadas, abandonadas o abusadas. No lloré porque estaba delante de mí. Yo estaba ahí para darles alegría, transmitirle ganas de salir adelante”, espetó. Actualmente, gracias a la tecnología, mantienen viva la relación y disfrutando de sus mutuas compañías aunque haya unos cuantos kilómetros de distancia entre ellas.

Mili impartía sus clases en una especie de escuela albergue, que estaba ubicada lejos de su lugar de residencia. "Todos los días caminaba una hora de ida y otra de vuelta para poder estar con las chicas. Yo lo hacía encantada, pero por el camino tenía que atravesar favelas y zonas muy peligrosas de Recife y eso ya no me gustaba tanto. Por suerte nunca pasó nada y las nenas tuvieron mi granito de arena”, expresó la joven Segovia, quien en el grupo de voluntarios que estuvieron en Recife era la más pequeña al menos por tres años. 

"Tengo la sensación de que he sumado algo lindo al mundo y tuvo la gran suerte de hacerlo a través de los idiomas, que es una de mis grandes pasiones”, dijo Milagros antes de compartir el siguiente mensaje: "Me gustaría que más sanjuaninos salgan se su zona de confort y se animen a conocer otras culturas ayudando. Es muy rica la experiencia de salir de San Juan y darte cuenta lo feliz que podés hacer a otra persona que no tuvo la misma suerte que uno”.

¿Qué es AIESEC?

AIESEC es una organización global, apolítica, sin ánimo de lucro formada por jóvenes profesionales, estudiantes y recién graduados de instituciones de educación superior. Sus miembros están principalmente interesados en temas globales, interculturalidad, liderazgo y emprendimiento. Acrónimo en francés de Association Internationale des Étudiants en Sciences Économiques et Commerciales, que significa "Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Económicas y Comerciales” (aunque para ser miembro no es necesario estudiar una carrera relacionada a las Ciencias Económicas y Comerciales). El nombre se ha mantenido por respeto al origen de la organización, pero sus miembros son estudiantes y graduados de muchas otras áreas académicas.

Su página oficial en Argentina asegura: "Creemos que el liderazgo puede ayudar a resolver los desafíos actuales. Proveemos gente joven en una plataforma global donde ellos pueden crecer en un marco de confianza, y a la vez que pueden ganar experiencia y aprender rápidamente. Los jóvenes descubren qué es lo que realmente importa e impactan en el mundo positivamente”.
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