RUTA PROVINCIAL Nº 12

La asombrosa obra del perilago tiene un 80% de avance

La construcción sumó 7 kilómetros de camino nuevo para que la ruta no pase por la villa Basilio Nievas, de Zonda. Además usó un sistema inédito de taludes con bloques de hormigón. Actualmente trabajan 470 personas y hay casi 100 máquinas y camiones en movimiento. Por Viviana Pastor
sábado, 06 de febrero de 2016 · 12:44

La obra del camino del perilago tiene un 80 % de avance y ya es un mix de ingeniería y naturaleza que la hace única y maravillosa. El camino serpentea la montaña y el agua del lago que se está formando con el llenado del dique Punta Negra, inaugurado el 29 de agosto de 2015, conforman una bellísima postal. Cuando esté completamente lleno, este lago artificial tendrá 13 kilómetros en línea recta.

 

La construcción del camino está cargo de la UTE Techint – Panedile, también socias en la obra de los diques, pero por acuerdo entre ambas, Panedile es la que tiene a cargo el perilago.

 

Tiempo de San Juan recorrió con los ingenieros de la constructora toda la obra y el movimiento de camiones y máquinas es febril. Hay 45 camiones volcadores y regadores, 10 excavadoras, 10 cargadoras y 6 topadoras, y trabajan actualmente 470 personas, 400 empleados directos y 70 subcontratados.  El pico máximo de mano de obra se registró en marzo de 2015 cuando había 625 obreros. En este camino, un ayudante cobra $11.000 mensuales y un oficial especializado, uno $16.000 por mes.

 

De los 7 puentes que tiene el camino, ya se puede transitar por 6, entre todos suman 376 metros. Están terminadas casi todas las 67 alcantarillas gigantes, que servirán para conducir los aluviones, la más grande tiene 5 por 4 metros. Están diseñadas para que puedan ser atravesadas por los guanacos que hay en la zona y además permitirán su limpieza con máquinas pequeñas.   

 

Este camino se hizo necesario cuando parte de la vieja ruta 12 quedó bajo el agua del dique Los Caracoles y se cortó esta vía de comunicación con Calingasta. Entonces se construyó una nueva por la Quebrada de las Burras, pero más larga.

 

La meta del Gobierno de San Juan es continuar este camino interlagos en una segunda sección desde el dique Caracoles hasta Pachaco, y de esta manera recuperar completamente la tradicional ruta 12. Pero esta vez con un plus: será la ruta más atractiva para el turismo ya que bordeará los tres lagos de Punta Negra, Caracoles y Tambolar, actualmente en construcción.

 

"La nueva ruta tiene un nivel por encima del máximo que alcance el lago para quedar protegida del agua.  Esto permitirá una conexión vial segura y moderna entre los dos diques y además en el futuro, este tramo formará parte de un vistoso camino interlagos que volverá a unir San Juan con Calingasta por el camino más corto”, dijo Martín Chogris, ingeniero a cargo de la obra.

 

Panedile proyecta entregar la obra en julio próximo.

 

NOVEDADES

A lo largo de los 26 kilómetros hay obreros trabajando en distintas tareas, todas coordinadas.

 

La obra avanzó con varias novedades desde la última visita, entre las más importantes está la nueva sección de 7 kilómetros que va desde la calle Las Moras hasta el empalme con la ruta 12 pasado por atrás del camping Cerro Blanco. La idea surgió desde Vialidad Provincial cuando la obra ya estaba en marcha y decidieron sumarla para evitar el tránsito por la villa cabecera de Zonda.

 

El proyecto original era de 19 kilómetros desde el dique Caracoles al camping Cerro Blanco, donde empalmaba con el viejo trazado de la ruta. Con el nuevo tramo el camino total tendrá un recorrido de 26, 5 kilómetros.

El tramo nuevo, desde Las Moras hasta la entrada a la ruta 12, se entrega pavimentado, pero el resto no porque la obra requiere al menos un año parta esperar que se asiente y se compacte al menos 40 centímetros.

 

Otro importante cambio se hizo en los impactantes terraplenes, que en algunas zonas alcanzan los 40 metros de altura. El ingeniero Carlos Riveros contó que no había en la zona roca de la calidad necesaria para estos terraplenes sin causar un gran impacto ambiental, ya que por cada 100 metros cúbicos que se alteraban y dañaban los cerros sólo se obtenían 10 m3 de piedra apta.

 

Fue entonces cuando la empresa decidió introducir otro tipo de protección que consiste en una manta geotextil (importada de Alemania) con bloques de hormigón simple.

 

Esto obligó el montaje de una fábrica de esos bloques, en el predio contiguo al campamento, especialmente diseñada en la obra, que incluyó hasta un pórtico grúa. También significó más mano de obra, 50 personas, para fabricar 64 mantas por día.

 

Allí se hacen estos bloques de base cuadrada, de 40 cm de lado y 100 kg de peso cada uno, que se construyen y adhieren sobre la manta mediante moldes metálicos. Y si bien en San Juan es la primera vez que se usa este sistema en una obra, en el país se usó en defensas de las costas de los ríos Paraná y Río Negro; y en taludes de terraplenes como los de Rosario-Victoria y de grandes diques como Yacyretá.

 

"Los terraplenes fueron objeto de un rediseño para quedar a cubierto de inestabilidades peligrosas debido a la severidad de la zona sísmica donde nos encontramos, calificada con el grado 4, que es el de mayor actividad sísmica del país. La combinación de sismos extremos con terraplenes que llegan a los 40 metros de altura y sometidos a los efectos erosivos de los vientos, las lluvias y el agua embalsada del lago que se formará, obligó a rediseñar tanto estos  terraplenes como las protecciones de sus taludes”, explicó Chogris.

 

La colocación de estos paños en vivo y en directo es impresionante. La grúa levanta y coloca los paños de hasta 6 metros y los obreros van ajustando para que quede perfecto. 

 

La superficie de taludes a cubrir con las mantas y bloques de hormigón será de unos 100.000 m2,  unas 10 hectáreas, algo equivalente a unas 20 canchas de fútbol. Esto insumirá unas 7.600 mantas conteniendo 500.000 bloques aproximadamente.

               

El volumen de terraplenes pasó de 1.900.000 a 2.942.000 metros cúbicos.

 

Otro ajuste es que en zonas donde el cerro no permite dar el ancho de calzada necesario, porque la roca es inestable, se construirán unos 100 metros de estructuras especiales que quedarán sobre el vacío como si fueran balcones. Esto lo decidieron los ingenieros ya que avanzar sobre el cerro para el ensanche era muy caro y peligroso, "no sólo durante la obra sino una vez habilitado el tránsito a lo largo de los años de utilización de este camino”.

 

Para estos balcones se agregarán muros de contención de hormigón armado y pavimentos sobre estructuras también de hormigón armado de ancho mayor al disponible en un sector angosto del camino de cornisa cercano al dique Punta Negra.  

 

Las alcantarillas eran 64 en el proyecto original, pero ahora se sumaron 3 más. Se rediseñaron todas las alcantarillas tanto en lo referido a sus estructuras como a sus dimensiones y defensas contra las erosiones. Ahora, aseguraron los ingenieros, quedaron más aptas tanto para las exigencias hidráulicas como para su limpieza durante su vida útil. La longitud total de alcantarillas llegó a 1.781 metros.

 

También se construirán dos miradores.

 

El volumen de hormigón de los 7 puentes pasó de 3.400 a 8.735 metros cúbicos.

 

Todos estos cambios hicieron que el monto contractual original de la obra (a octubre de 2013) aumentó de $402 a $694 millones.

 

La obra es financiada con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y en abril del año pasado, la provincia realizó el pedido formal al mismo banco para que financie el segundo tramo, cuyo proyecto están realizando, desde Caracoles hasta Pachaco.

 

Cifras

 

500

Hectómetros cúbicos tendrá el embalse de Punta Negra, esto se traducirá en un lago de 13 kilómetros de longitud y 1.250 hectáreas de superficie.

 

220 

Kilómetros alcanzarían los bloques de hormigón de los terraplenes si se colocaran en una sola fila. Esto es el equivalente a una hilera desde la Ciudad de San Juan hasta la localidad de Potrerillos, en Mendoza.

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