Por Miriam Walter
Veinte ludópatas sanjuaninos pidieron ser echados del casino
Son casos de gente que solicitó ayuda en los últimos 4 años para tratar su adicción al juego por medio de la autoexclusión, en el marco de un programa especial de la Caja de Acción Social. Por Mriiam Walter.
Para ellos la maquinita tragamonedas es como una droga. La ruleta los hace mentir en sus hogares, por las apuestas llegan a perder todos sus bienes materiales y los afectos y pocas veces su situación se aborda como una enfermedad, pero lo es. La ludopatía es la adicción al juego y hay 20 sanjuaninos que para enfrentarla pidieron voluntariamente que los saquen de los casinos, a la fuerza si es necesario, con tal de salvar su salud, su familia y su economía. La cifra corresponde a los últimos 4 años y la dio el presidente de la Caja de Acción Social, Guillermo Ruíz Álvarez, en el marco de las jornadas que la institución realizó días atrás sobre Juego Responsable.
La medida se llama autoexclusión y es parte de un proyecto que inició la Caja hace 4 años vinculado con la responsabilidad social institucional. "Consideramos que no solamente somos los responsables de la administración del juego sino también que cuando podemos percibir o nos pueden hacer llegar de que el juego, en una oportunidad y en contados casos, se convierte en una conducta adictiva, podemos aplicar un programa dentro de la institución. Así, creamos un departamento que trata el juego responsable, tenemos una psicóloga que trabaja allí y atiende a todas las personas que vienen con algún problema que puede considerarse ludopatía”, explicó el funcionario.
"La enfermedad es muy nueva considerada por la Organización Mundial de la Salud y por eso muy pocos la conocen. La psicóloga recibe a las personas, los atiende, los escucha y adquiere conocimiento sobre cada caso. Luego de esto le damos la posibilidad de que se autoexcluya de la sala de juego”, profundizó.
En la práctica del sistema de autoexclusión, al ludópata "se le hace firmar una ficha que se llena y siempre lo hace de manera voluntaria junto a otra persona que lo acompaña y también suscribe el acta, esa acta la elevamos con foto y obviamente en forma discreta para que no se conozca el nombre de esta persona pero sí los datos los maneja la empresa concesionaria del juego para que esta persona sea identificada. Lo invitan a salir y generalmente no quieren. El personal de seguridad los pueden obligar y no es algo fácil, es un adicto que quiere volver a la sala y el personal lo identifica con la foto y lo saca”, explicó Ruiz Álvarez.
Según el funcionario, hubo casos en que las personas han pedido que se levante la autoexclusión y esto puede hacerse siempre y cuando presenten un certificado médico donde consta que el ludópata está recuperado. Y remarcó que "La elección de la autoexclusión debe ser totalmente libre, no obligamos a nadie, le brindamos un apoyo porque la parte pública es importante y se garantiza que cuando no tenga dinero la gente pueda acceder a un programa de salud”.
Ruiz Álvarez subrayó que también se firmó un acuerdo con Salud Pública que establece que a todas aquellas personas que evalúa la psicóloga o que se autoexcluyen les dan la posibilidad de tratarse, si no tienen acceso en forma privada, en el Centro por la Vida, que es un consultorio estatal que trata las adicciones.
"Lo que es común es que esto empieza como diversión y luego empiezan con conductas que no son normales, empiezan con mentiras, pasan más horas en la sala de juego que en su casa o su trabajo, son conductas adictivas y, dicho caseramente, se llama adicción sin sustancia porque no depende de un agente externo como la droga”, argumentó el funcionario.
La Caja de Acción Social realizó el 19 de mayo la tercera edición del Encuentro de Juego Responsable para contar lo que se está haciendo desde la institución, con exposiciones de los profesionales del Centro por la Vida -aportando desde la experiencia más allá de lo científico- y la participación de ONG’s y de la Cámara de Agencieros de San Juan, entre otros. "Nosotros tratamos de difundir sobre la ludopatía, por ahí se habla mucho sin conocimiento y también hay involucrados muchos intereses políticos, intereses empresariales, que involucran este tipo de cosas cuando no es tan así”, concluyó Ruiz Álvarez.
TEXTUAL
"En el hombre es innato la distracción, la diversión, es algo que no se puede demonizar y nosotros nos preocupamos y ocupamos cuando hay algún tipo de alerta”. Guillermo Ruiz Álvarez/Pte. Caja Acción Social.
El testimonio de Ángela
Ángela contó su historia personal con su pareja, un sanjuanino que es ludópata: "Yo no sabía qué era ser jugador compulsivo, él me dijo que era jugador compulsivo cuando nos conocimos hace 19 años y formamos pareja igual, yo no dimensioné. Empecé a darme cuenta de que era adicto al juego porque cuando era que no cobraba, era que le robaban la plata, me mentía, y por la ausencia permanente en la casa, decía que estaba buscando trabajo.
Al juego lo promueven por todos lados. Son vías de escape. El reconoce lo que le pasa como su debilidad pero no como enfermedad. Necesitan mucha contención afectiva, son como niños inmaduros. Yo armé un grupo de autoayuda en el año 2000 y no funcionó porque veo que en San Juan creen que todos están sanitos y la adrenalina de ellos es diferente y la forma de ver la vida también. Con él hemos estado en situaciones límites, es como un niño y uno termina poniéndose dura. Como cuando un alcohólico llega y se nota por el olor, a él se le nota por la ausencia. Por su juego con las maquinitas perdí los anillos de compromiso y todos los muebles de la casa, quedamos sin nada. Yo lo amo mucho y sé que me ama, el problema de él es que no supera cosas desde la infancia, carencia de afectos o autoritarismo, pero esto lo trae desde niño”.
La enfermedad
La Ludopatía es un trastorno reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que lo registra en su clasificación Internacional de Enfermedades en el año 1992. Sin embargo esta no fue la primera vez que, como categoría diagnóstica y con el nombre de juego patológico, se reflejó en los ámbitos profesionales. Ya en 1980 en el Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatras (APA) se planteaba su definición y algunos criterios diagnósticos.
Evidentemente la existencia del trastorno aparece hace muchos siglos. Desde la APA, este trastorno se encuadraba en los del control de impulsos no clasificados en otras categorías y se describía como una conducta de juego inadaptada, persistente y recurrente, que alterase la continuidad de la vida personal, familiar o profesional.
Hoy se conoce que la Ludopatía es un trastorno del comportamiento, entendiendo el comportamiento como la expresión de la psicología del individuo, que consiste en la pérdida de control en relación con un juego de apuestas o más, tanto si incide en las dificultades que supone para el individuo dejar de jugar cuando está apostando, como si se refiere a mantenerse sin apostar definitivamente en aquel juego o en otros, y estas dificultades siguen un modelo adictivo en la mayoría de los casos, tanto en la manera en cómo se adquiere o mantiene el trastorno, como en las distorsiones de pensamiento, emocionales y comunicacionales que provoca y en los efectos desastrosos en las relaciones familiares y amorosas del jugador.
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