El fotógrafo lo llamaba de todas las formas amistosas posibles y él ni siquiera se movía. Los guardias quisieron colaborar llamándolo también, pero él volteaba la cabeza con total indiferencia. Sus canas demostraban experiencia ante situaciones inseguras y su actitud decía que no estaba dispuesto a responder a extraños para que le tomaran una foto. Sin embargo, no dudó en mover la cola y echarse a andar en un trotecito rápido cuando un viejo interno de extrema confianza que barría el Patio de Armas lo llamó por su nombre: "Limón, vení, vení...”. Más allá de que conocía su nombre, el tono de voz del preso que suele acariciarlo y alimentarlo le resultaba más amigable.
Los presos adiestrarán perros de la cárcel y los darán en adopción
Lo harán a través de un programa llamado Servicio de Adopción de Canes. Calculan que en el Penal hay más de un centenar de perros con distinto pelaje, tamaño y carácter.
Por Gustavo Martínez Puga
Limón es uno entre los cientos de perros que viven en la cárcel de Chimbas. Es uno de los canes líderes del ingreso principal a la cárcel de Chimbas, donde se implementará un Servicio de Adopción de Canes.
Es un programa de inclusión social que ofrecerá ese servicio con la intención de garantizar a los interesados poder llevarse un animal sano, alimentado y con un adiestramiento básico.
PRESOS ADIESTRADORES
Ése adiestramiento básico será hecho por internos de la cárcel que estén en el régimen de Semi Libertad o Libertad Condicional, es decir, el paso previo a recuperar la libertad.
Según las autoridades del Penal, los psicólogos fueron consultados y dieron el visto bueno a que los internos hagan ese trabajo como una forma de laborterapia, ya que los profesionales consideran que los canes provocarán un efectivo positivo en los internos al estar en compañía de un animal doméstico y agradecido como es el perro.
A su vez, serán los penitenciarios de la sección Canes quienes enseñen a los presos los pasos de un adiestramiento básico para los perros. Se considera adiestramiento básico el que un perro sepa caminar a la par de su amo, sepa detenerse por sí solo cuando se le ordene y sepa echarse en un lugar cuando se le dé una orden determinada.
Además de esos conocimientos mínimos, también se le garantizará a quienes quieran adoptar que los canes estarán bien alimentados y sanos.
Para esto último, el programa incluye la incorporación de un veterinario que garantice el cuidado médico del animal, el cual contará con el sistema de vacunación mínima.
Según las autoridades del Penal, la implementación de ese programa tiene un costo mínimo. El mayor gasto sería el de cierre perimetral con alambrado, cuya instalación y mano de obra está previsto realizarse con los mismos internos.
Para el funcionamiento de ese programa se previó el sector contiguo a la unidad penitenciaria en el que están las mujeres, es decir, al extremo Oeste de las construcciones del Penal, sobre la avenida Benavidez.
De esa manera, el programa funcionará fuera del denominado "área de seguridad”, es decir, que estará pegado al Penal pero dentro de él.
Está previsto que la donación del can a los interesados se haga a través de una asociación protectora de animales, lo que ya está hablado con las autoridades penitenciarias.
"Este programa reúne tres condiciones básicas: solucionara el problema de los canes en el Penal; devuelve a la sociedad algo de lo que la sociedad le da al Penal y que la comunidad pueda interactuar con el Servicio Penitenciario”, informó el director Ghilardi.
El funcionario dijo que, por ahora, tienen previsto que el programa funcione con los animales que tienen adentro del Penal, no con la incorporación de canes ajenos a la institución.
Nadie sabe bien cómo fue que esa cantidad de perros llegaron al interior del predio de la cárcel de Chimbas, pero lo cierto es que estiman que son más de un centenar.
Dicen que lo más común es que la gente los abandona en los portones de ingreso al Penal y que, en algún descuido, se terminan metiendo porque instintivamente saben que en el interior hay comida y se sienten resguardados.
En una pequeña recorrida por los patios del Penal se puede observar que el centenar de canes están divididos en varias jaurías y la mayoría de ellos no están domesticados, por lo que suelen ser agresivos y pocos amigables con las personas.
Sin querer, esos canes se ven bien alimentados. Es que siempre hay internos que les dan las sobras de sus comidas. Otras veces los animales van y buscan en los carros que transportan los residuos. En el Penal prevén utilizar esas sobras, más la alimentación que sugiera el veterinario, para hacerle una dieta correcta a los canes que darán en adopción.
Duros de esterilizar
La Secretaría de Medio Ambiente colaboró con el Penal de Chimbas en campañas de esterilización de los perros que viven en la cárcel, para así tratar de controlar la población de canes. A modo de comentario, algunos guardias contaron que no es fácil la tarea de atrapar a la mayoría de esos perros, ya que no están domesticados y son esquivos y huidizos cuando se los intenta atrapar, lo que dificultó la tarea a la hora de reducirlos para esterilizarlos.
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