Por Viviana Pastor
40 años de la primera carrera de wind car en El Leoncito
Jaime De Lara organiza una carrera de los nuevos pilotos pero con exhibición de los pibes que corrieron en los ’70. Fue el puntapié inicial, con la intervención de Marlboro, para mostrar este logar al mundo. Por Viviana Pastor.
Será como la primera vez. El viento en la cara, el polvo llenándolo todo, la misma adrenalina y la velocidad, y hasta el mismo carro corriendo sólo con el viento, pero los pibes que entonces tenían 30 ahora tienen 70 años. En la pampa El Leoncito festejarán los 40 años del primer campeonato nacional de wind car, o carro a vela, ocurrido en noviembre de 1975 y estarán todos los que corrieron esa vez.
Jaime "el Gringo” De Lara está organizando este encuentro ya que él fue también organizador del primero. "Los viejos vamos a estar y haremos una exhibición y los corredores jóvenes van a competir”, contó el Gringo con la misma emoción de aquella época.
Los ilustres pioneros invitados son: Pablo Aguiar, ex piloto de la Provincia; Juan Carlos Gonzales Aubone, primer campeón argentino; Rolo Toro, quien actualmente presta servicio de carros a vela para el turismo; Gonzales Villanueva, Ariel Casalánguida y Washington Murúa; más amigos de Chile y Brasil que son fanáticos carrovelistas.
Vendrá el hijo de Johan Byttebier, el belga que descubrió este lugar. "Esta juntada podría llamarse premio Johan Byttebier en su honor”, dijo De Lara, quien ya empezó a tejer una red con funcionarios y empresarios dispuestos a ayudar.
Byttebier fue quien llevó el wind car a El Leoncito. "En 1970 iba a Barreal con Jorge Enrique Estornell en su avión, aterrizamos en una pista que está cortada y tenía hasta hangar. Luego paso por la pampa en el avión y veo un tipo que hacia señas abajo, al lado de un avión Cessna Sky Wagon, dos motores. Pensé que se había quedado sin nafta, aterrizo y sin decirme ni hola me dice: ‘¡esto es fantástico para carito a vela (Sic)!’, yo le pregunto ¿qué es eso? Y él me responde: ‘vos vení en un mes y vas a ver’. El llevaba alimentos a Pachón que empezaba a explorar. Yo organizo y desarrollo su idea”, contó Jaime.
Después de la primera competencia, donde ya aparecía una vela de la marca de cigarrillos Marlboro, la pampa El Leoncito pasó a la fama de la mano de los comerciales de los que fue protagonista un joven y buen mozo De Lara.
Ahora contó que volverá a correr en el mismo carro que usó el 14 de noviembre de 1975, con otra vela y ruedas nuevas. "Ese día yo iba ganando a muerte la carrera pero cruzaron un auto, choqué y me pasaron, pero ganaba porque mi carro era liviano en comparación con los otros y con vela de velero, el de Johan llevaba otro ocupante de contrapeso”, recordó.
"Vamos a estar los viejos y van a correr los nuevos, la categoría Juniors. Ya hay gente dispuesta a ayudar con alojamiento para los participantes porque viene mucha gente de afuera”, dijo.
De Lara destacó la importancia de recordar esa primera carrera que fue el puntapié inicial de una iniciativa que quedó como actividad turística para la provincia.
Pero además de organizador del encuentro, De Lara aprovechará para hacer la primera toma de una película que llamará Sinfonía de San Juan.
También invitará a la periodista Helena Goñi, que fue quien estuvo cubriendo la carrera del ’75 para la revista Gente, de la que el Gringo guarda una copia como parte de su curriculum de aventurero.
"Ese día yo iba por Pachaco y por radio escucho al gobernador Eloy Camus que me nombró director de Turismo, claro con todo el alboroto que habíamos armado! Así que hasta Pachaco era organizador y de ahí en adelante funcionario”, contó. El cargo le sentó tan bien que volvió a ocuparlo otras tres veces en distintos gobiernos.
¿Por qué el Barreal Blanco?
La Pampa El Leoncito, también llamada el Barreal Blanco, se encuentra, a 1900 msnm, es una planicie de color beige muy claro, de unos 10 kilómetros de largo por 3 de ancho. Dicen que es el fondo de un lago de período Cuaternario. El color de los sedimentos superficiales es casi blanco debido a la presencia de limos y arcillas con cementación salina. No hay arbustos ni vegetación, solamente un suelo liso, con resquebrajamientos por la ausencia de agua.
Esta superficie lo convirtió en una pista apta para la práctica del carrovelismo, ya que además la zona cuenta con constantes vientos que pueden llegar a los 100 kilómetros por hora. Además, al fondo se yergue la silueta del cerro Mercedario, con 6770 msnm, la más alta de la provincia.
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