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viernes 24 de abril de 2026

Un caso con antecedentes

El Camino del Inca tiene dueño

Los restos del refugio construido por los aborígenes peruanos y la tambería de Angualasto pertenecen a una familia en Iglesia. Tienen los títulos de posesión pero no escritura. Por Natalia Caballero.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Natalia Caballero

Uno de los tramos del Camino del Inca, declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad, se encuentra ubicado en Angualasto. Allí los aborígenes peruanos construyeron una especie de refugio del que aún quedan vestigios que se encuentran dentro de una propiedad privada, perteneciente a la familia Torres. Desde la Municipalidad de Iglesia aseguran que la familia, dueña de 500 hectáreas en la zona, está dispuesta a que se explote turísticamente el lugar. Hasta el momento, la única objeción que han puesto es la construcción de un camino para que los visitantes atraviesen su terreno de manera ordenada y no desde cualquier punto y sin permiso.

La familia Torres es propietaria de 500 hectáreas en Angualasto. En ese perímetro se encuentra el refugio inca declarado Patrimonio Mundial y también la tambería en donde se hallan a simple vista restos de vasijas, morteros, cráneos (en este lugar también se descubrió a la momia que tienen exhibida en el museo Luis Benedetti). Para acreditar la propiedad de esos terrenos, los Torres cuentan con una mensura y un título de posesión. Lo que no tienen es escritura, algo muy común entre los propietarios del departamento porque gestionarla es muy costoso.

El secretario de Obras de Iglesia, Remo Meglioli, contó que la familia no se opone a la explotación turística del lugar. Lo único que han pedido es que como parte del plan de desarrollo de la zona tras la declaración de la UNESCO se construya un camino para que los visitantes puedan acceder al lugar ordenadamente y no desde cualquier punto de la inmensa propiedad. Además de proteger sus terrenos, los Torres quieren evitar los saqueos que han sufrido debido a este descontrol. Son múltiples las joyitas arqueológicas encontradas en el lugar que han sido robadas, desconociéndose su paradero hasta el día de la fecha.

En el ministerio de Turismo están tranquilos. No creen que se vayan a suscitar los mismos conflictos que con los dueños del cerro Alcázar, en Calingasta, donde las herederas no permitieron en abril pasado que se realice la cuarta edición del Concierto de las Américas (ver recuadro).  Para evitar problemas en el futuro, ya han mantenido varias charlas con la familia propietaria. De igual modo, el Ministro aseguró que no habrá resarcimiento económico alguno para los dueños.

“Sabíamos que la zona tenía dueño, pero eso no entorpece nada, si los dueños quieren resarcimiento económico no lo van a obtener: primero porque no tienen ningún fundamento legal y segundo porque aunque lo tuvieran no lo vamos a hacer. Es un sitio patrimonial, no significa que le vamos a quitar la propiedad de la tierra. Esperamos que reine la racionalidad de los propietarios de un pedacito de ese sitio”, añadió en este sentido el titular de la cartera, Dante Elizondo.

El Camino del Inca tienen 30.000 kilómetros y casi toda esta extensión tiene propietarios. Lo que el Gobierno Provincial quiere evitar son los conflictos para que se pueda desarrollar sin problemas un plan turístico sin impedimentos. Uno de los puntos que contempla este programa es la sensibilización de la población para que cuide los restos arqueológicos que se encuentran enterrados en la tambería adyacente al refugio construido por los incas.

Meglioli contó que uno de los deseos que tiene la familia Torres es convertirse en guías turísticos cuando todo el Camino del Inca se encuentre promocionado como un destino turístico de relevancia en la Provincia. Por su parte, el Ministro dijo que es una posibilidad que será tenida en cuenta. Al mismo tiempo definió el perfil de guías que estarán buscando cuando esté definido el plan de desarrollo: “Con el desarrollo de la zona surge la necesidad de tener que contratar guías, esos guías tienen que tener un profundo respeto por los restos arqueológicos y voluntad de ser guías”.

El otro tramo del sendero histórico declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad se encuentra en San Guillermo y es propiedad de Parques Nacionales, así que con este segmento específico no habrá inconveniente alguno.

Con la expectativa puesta en lograr un acuerdo entre propietarios, Municipalidad y Gobierno de la Provincia, ya comienzan a delinearse las últimas líneas del plan de desarrollo turístico de los tramos del Camino del Inca que atraviesan Iglesia.

El antecedente: el cerro Alcázar

En abril pasado el cerro Alcázar, ubicado en Calingasta, iba a ser sede de la cuarta edición del Concierto de las Américas, pero los propietarios del terreno donde se encuentra la montaña no lo permitieron.
Las descendientes de Alberio José Serafín, propietario original del terreno en donde se encuentra el Alcázar, buscan que el Estado expropie el lugar a cambio de una compensación monetaria acorde a lo solicitado (sobre lo que no trascendieron números concretos).
Incluso le pidieron a la Municipalidad de Calingasta que inicie el trámite de expropiación en la Cámara de Diputados. La solicitud no tuvo respuesta en los últimos dos años, razón por la cual el abogado de las herederas, Rodolfo Nale,  pidió informes en la Cámara para saber que había pasado. En la Legislatura le confirmaron que el pedido de expropiación no había ingresado nunca.
Por eso, en febrero pasado, los abogados presentaron en la Municipalidad una nota en donde se lo intima al municipio para que se expida bajo apercibimiento de iniciar una acción por mora. Es en esa nota donde solicitan a las autoridades municipales que “se abstengan de ingresar por sí o por terceros a la propiedad privada del inmueble, cuya propiedad de dominio y posesión pertenecen a nuestras Mandantes”.

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