Por Jorge Balmaceda Bucci
Juan Domingo Romero: El ahijado de Perón
Tiene 67 años y es el séptimo hijo varón de un matrimonio calingastino que tuvo 10 hijos. Nunca conoció al General –que el 1 de julio cumple 40 años de fallecido-, pero guarda orgulloso la medalla que recuerda su especial bautismo. Por Jorge Balmaceda Bucci.
Obviamente, no recuerda nada de aquel momento, pero eso no le ha impedido llevar orgulloso el título de ‘ahijado de Juan Domingo Perón’ durante sus casi 68 años de edad. El General no solo le regaló su padrinazgo sino que también inspiró a sus padres a la hora consensuar el nombre: Juan Domingo Romero.
El orgullo invadió la familia, el mismo sentimiento que hoy demuestra Juan Domingo cuando enseña la dorada presea en la que se puede leer“El Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón”, en una de sus caras, y “A su ahijado Juan Domingo Romero, 24-IX-949”, en la otra.
“Mi padre era peronista, pero lo único que me quedó de aquel momento es la medalla. Que yo sepa, no hubo ningún otro obsequio más por ser el séptimo hijo varón. Mi padre vino a la ciudad solo porque en aquellos tiempos era muy complicado trasladarse de Calingasta al centro. El camino era muy peligroso y eran pocos los que se animaban a recorrerlo”, comentó Juan Domingo sentado plácidamente en el salón de su casa en el barrio Obrero Rawson.
Lindos recuerdos atesora de su infancia calingastina, donde se repartía con sus hermanos las tareas agrícolas. Recoger manzanas se presentaba como la más entretenida. En el meridiano de su adolescencia dejó su terruño por unos meses y se instaló en Córdoba con un hermano de su madrasta –la suya murió cuando él tenía 7 añitos-. A los 18, obligado por el Servicio Militar, retornó a la provincia y se ubicó en Capital.
Hostelería y desgracia
Tras cumplir con la ‘colimba’, Juan Domingo entró a trabajar en el Sirio Libanés, respetada institución provincial en la que estuvo 8 años. El Hotel Nogaró fue su siguiente y definitiva casa laboral. Entre las tareas que desempeñó en la confitería –“que en sus inicio funcionaba en el comedor del Sirio Libanés”, recordó Romero- y las que firmó en el hotel propiamente dicho, fueron aproximadamente 36 los años en los que trabajó en esa empresa.
En el medio de toda su trayectoria, Juan Domingo recibió un duro revés de la vida: al regresar de una jornada laboral encontró a su mujer y su pequeño hijo muertos por culpa de un escape de gas. El apoyo de familiares, amigos y compañeros de trabajo fue esencial para sacarlo del pozo en el que se convirtió su vida.
Romero se rehízo. Volvió a apostar por la vida, que hoy comparte con su segunda mujer, sus cuatros hijos y un primer nieto que viene en camino. Entre todos superaron la extirpación de un tumor que le practicaron hace 4 años, una pálida más que sorteó el orgulloso ahijado de Juan Domingo Perón.
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