CANAL 13
Hecha la ley ... metamorfosis del mercado sexual sanjuanino
Para darle guerra a la trata, el Gobierno provincial sancionó una normativa que prohíbe prostíbulos. Antes se prohibió a nivel nacional la oferta sexual (Rubro 59) en los medios. Pero parece haberse cumplido aquello de que “todo lo prohibido es más atractivo”. Y es lo que ocurrió con la prostitución en San Juan. La actividad se adaptó a los cambios, mutó y parece ir por más: ahora quieren una zona roja definida.
A falta de publicidad en diarios, se apropiaron de las nuevas tecnologías. Facebook y mensajes de texto sirven para la difusión. "Es que como estamos ahora, perdemos plata y trabajo. Cada una tiene un hijo o es jefa de familia. Es raro la chica que no tiene nada", justificó Mónica Lencinas, referente local de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina). La modalidad del mensajito de texto sirve todavía como vía de comunicación con clientes habituales. Apelan a que estos puedan pasar el dato de boca en boca para ampliar el mercado. Sobre todo las chicas trans, más familiarizadas con los looks de impacto, apelan a las redes sociales con sus nombres artísticos. "Son redes sociales, ya de por sí se prestan al puterío y al levante. Difícil que lo prohíban solo porque somos trabas, como dicen", contó Tania.
Si bien la prostitución como tal no es delito, está prohibida en Argentina si se practica en la vía pública. Igual, las chicas siguen parándose en las calles habituales. "Porque es donde los hombres saben que hay travestis y putas, en la Avenida Rawson, en la calle Santa Fe", contó Jenny, otra chica trans. La clave de la reinvención pasa por el vestuario. "Si sabemos que van a haber policías persiguiéndonos, nos vestimos distinto. Eso sí, con calzas ajustadas, lindas y topísimas; deportivas, para correr", comentó entre risas Jenny. Además, en esto lugares ya cuentan con el apoyo mayoritario de los vecinos. "Ellos mismos nos comentan que se sienten más tranquilos con nosotras en la calle y nosotras ahuyentamos a los que merodean porque no queremos que nos acusen a nosotras de la inseguridad. Cuidamos el lugar donde trabajamos. Los vecinos, dos o tres joden. A veces nos tiran agua o arena, pero la mayoría son piolas y te dan agua o te dejan entrar si te persiguen", comentó Jenny.
La otra opción para ofrecer servicios es ir a los boliches. "Hacemos una previa, nos vestimos, nos producimos con tacos y maquillaje y nos vamos al boliche. A las 5 como que marcamos tarjeta y volvemos a la calle. A las 7 ya estamos en casa", dijo Jenny. En una buena noche, un viernes por ejemplo, asegura que puede hacer entre 7 y 9 servicios. En plata, son unos $2.500. Eligen los lugares en los que puedan encontrar hombres "lindos y con mucha plata", de entre 19 y 30 años, que son el prototipo de cliente.
"Hay otras chicas que tras las prohibiciones se están yendo a otras provincias, por ejemplo, Santiago del Estero, donde una ley anti prostíbulos se derogó hace poco", comentó Mónica Lencinas. "Como estamos ahora, perdemos plata y trabajo. Cada una tiene un hijo o es jefa de familia. Es raro la chica que no tiene nada. Buscamos el mango y vamos presas", se quejó. "Y pasa que a las que quieren buscar otro trabajo, fuera de la prostitución, les cajonean los currículos. Muchas han dejado su CV en la oficina de ex clientes que por vergüenza no las contratan",comentó Tania. Además de la discriminación a la que son sometidas: "Todos te miran mal y se burlan. Hasta en los juzgados –de Faltas-. Cuando nos llevan no nos hacen pasar a la sala de audiencia, te atienden afuera. Somos las únicas que vamos detenidas a diferencia del resto de los infractores que caen solos, con una citación", denunció Tania.
Por eso en la semana que pasó un grupo de mujeres se entrevistó con el subscretario de Gobierno, Juan Luis Romero. Le llevaron un anteproyecto de ley para el reconocimiento del trabajo sexual autónomo. "Ahora se criminaliza nuestro trabajo. Se cerró todo, cabarets, prostíbulos, wiskerías y hasta departamentos (regenteados por las mismas trabajadoras sexuales)", detalló Mónica Lencinas, referente de Ammar. "Las chicas fueron echadas a la calle o con algún proxeneta, con los peligros que eso implica. Estamos más vulnerables", reclamó. Las tres entrevistadas coinciden en que la noche sanjuanina es muy peligrosa. Sufrieron agresiones, o incluso hubo clientes que quisieron arrojarlas desde el auto en movimiento o que las obligaron a prácticas sexuales y se fueron sin pagar.
"Yo trabaje en un cabaret de La Rioja y en un sauna de Mendoza, del que me escapé", recordó Jenny. "Tenés que dejar que el jefe maneje la plata porque no accedes a una caja. Otra modalidad es que le dejas una comisión por cada servicio, para que te des una idea. Cuando trabajas sola es todo para vos. Si por lo menos nos dejaran publicitar en el diario atenderíamos en nuestras casas. Sería más seguro y permitiríamos que nos hagan requisas, si lo que queremos es trabajar bien", argumentó Jenny.
Qué piden cambiar
Las reformas que buscan desde el sector son a la prohibición a locales de trabajo sexual y a algunos artículos del Código Contravencional (de Faltas) para que no sean detenidas por prostituirse en la calle. "Entendemos que la prostitución es algo voluntario y opcional. Vamos a analizar el proyecto con abogados para presentar la iniciativa en la Cámara de Diputados. También estamos contra la trata y los proxenetas. Solo queremos poder pararnos libremente en una zona roja donde habrá no más de 30 ó 40 chicas", apuntó Mónica. Jenny fue más allá, para mejorar el nivel de vida de las trabajadoras sexuales. "Sería bueno una regulación con controles médicos cada dos meses de HIV y demás enfermedades venéreas. Y que puedan trabajar solo las que estén sanas. Las que no, que accedan a un tratamiento, porque muchas no saben que están enfermas. Mientras no se lastime a nadie no debería estar prohibido". El anteproyecto contempla que sólo se habilite con carnet y capacitación previa a las mayores de edad para ejercer y que el organismo de control sea el Ministerio de Trabajo. Además, implica acceder a la seguridad social y a una jubilación; conquistas que en este momento no tienen las prostitutas.
En la actualidad el trabajo sexual no es ilegal porque no es delito penal, pero sí una contravención. Sería como regar fuera del horario permitido por OSSE, no merece cárcel pero sí una multa. A nadie lo llevan a la comisaría por esta infracción. Sin embargo, a las putas sí y se quejan del maltrato policial. En el Código Contravencional se sanciona la prostitución "escandalosa" (porque altera las buenas normas morales en la vía pública). Si se practica en un ámbito privado estaría contemplado por el artículo 18 de la Constitución Nacional que reza que "las conductas que de ningún modo ofendan a terceros, a la moral o al orden público; están exentas de la autoridad de los jueces y solo reservadas a Dios". La nueva ley contra la trata no castiga a las prostitutas, hasta las contempla como víctimas de una red abusiva. El problema es la nueva normativa queda en contradicción con el Código Contravencional y complica la administración de Justicia en estos casos. "Quizá el doctor (Juan Luis Romero) no pueda cambiar la ley, pero por lo menos queremos que nos escuchen", dijo Lencinas, referente de AMMAR.