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sábado 25 de abril de 2026

2 de junio / Día del Bombero Voluntario

Unidos por el riesgo y el amor

Sergio Trigo y Maica Cuello se conocieron en el cuartel que fundó el abuelo de la joven y a diario comparten su hogar y las tareas que solidariamente presentan a la sociedad sanjuanina. Por Jorge Balmaceda Bucci.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Jorge Balmaceda Bucci

El móvil del cuartel entró marcha atrás a la cochera después de rescatar el perro de una vecina de Chimbas que había caído en un pozo ciego.  Equipados para tal ocasión bajaron Sergio Trigo (26 años)y Maica Cuello (18), una pareja que el 2 de junio, además de disfrutar de un día más de noviazgo, celebrarán el día del Bombero Voluntario.

Sergio lleva más de 14 años ligado de manera efectiva a la vocación de bombero. Los primeros pasos en esta materia los dio en su Salta natal y desde hace poco menos de un lustro puso todo su bagaje de conocimientos al servicio de la Asociación de Bomberos Voluntarios de San Juan. Fue en esta institución donde conoció a Maica, “pero nunca me imaginé que iba a pasar algo entre nosotros”, recordó el suboficial subayudante del destacamento chimbero.

Los dos confirman la historia de que ‘pegaron’ buena onda desde el comienzo, pero siempre desde la óptica de la altruista tarea que realizan. Una filosofía de vida que Maicalleva en la sangre desde dos generaciones más arriba. Su abuelo Edulio Cuello fue el principal promotor de este equipo de bomberos voluntarios hace décadas atrás, en la que la joven cadete aterrizó por obligación y terminó quedándose al encenderse la llama vocacional heredada.

“Mi papá me decía que yo podía salir con mis amigas siempre y cuando al otro día estuviera en el cuartel aprendiendo cosas. Tengo que reconocer que las primeras veces vine sin ganas, pero me terminé quedando porque me di cuenta que esto era la mío”, confesó Maica, a quién su pareja define como una persona responsable y precavida, dos cualidades que sientan muy bien para desarrollar las tareas que demanda la sociedad.

Sergio, en cambio, independientemente de ser enfermizamente responsable, reconoce que a veces puede ser víctima de un exceso de confianza. “Confío tanto en mis conocimientos y mis capacidades que por ahí rozo la temeridad. Menos mal que Maica suele estar cerca para marcarme los pasos más seguros que hay en una determinada situación”, explicó el salteño, antes de narrar una anécdota con su pareja: “No recuerdo exactamente porqué, pero estábamos los dos arriba de un árbol, que mediría unos 4 metros, y yo estaba cortando una rama grande con una motosierra. Poco antes de terminar con lo que hacía, la rama en la que estaba yo apoyo cedió y Maica, que gracias a Dios estaba ahí, alcanzó a agarrarme a mí y a la motosierra sin que la cosa pasara a mayores”. 

“Nos complementamos muy bien”, dijo Cuello, que es incapaz de dar una cifra de la cantidad de veces en las que, por ser la pareja de un bombero, “me han hecho la bromita de la manguera”. Mucho más gracioso fue el secreto de que desveló Sergio: “Yo desde chiquito me escondía de bajo de la cama cuando escuchaba una sirena, le tenía miedo”.

El mismo grado de amabilidad con la que accedieron a la nota de Tiempo de San Juan es el que aplican de seriedad cuando un siniestro llama a la puerta del cuartel. Llevan vividas y superadas cientos de situaciones complicadas y saben que le quedan muchas más por delante, pero la vocación la mantienen intacta. Saben cómo combatir el fuego y día a día van sumando experiencias para mantener la única llama que les interesa que perdure para siempre: la del amor que se profesan.
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