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sábado 25 de abril de 2026

Trabajo de altura

Colgados, pero muy limpios

Utilizando equipos de montañismo se encargan de exterminar, principalmente, la suciedad de los vidrios del Centro Cívico. Cuando desempeñan su tarea llaman la atención a todos en el gigantesco edificio. Por Jorge Balmaceda Bucci.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Jorge Balmaceda Bucci

Cuando se ponen a trabajar no pasan desapercibidos. Y nos es para menos porque lo hace colgados a lo largo de los 36,5 metros de altura que ostenta el Centro Cívico de San Juan. Todos los conocen como los limpiavidrios. Tiempo de San Juan intentó hablar con ellos pero prefirieron mantenerse en el anonimato para evitar posibles problemas con su superior. Igualmente en esta nota se repasan diferentes particularidades de uno de los trabajos con más riesgos que hay en la provincia.

Hay que partir de la base de que el clima juega un papel importante en la vida laboral de los limpiavidrios. Por temas de seguridad –y sentido común de la limpieza- los días de viento y lluvia echan por tierra cualquier intención de afrontar esta particular aventura aérea. Es por ello que la logística, entre otros asuntos, está muy pendiente del pronóstico del tiempo.

Con el cielo despejado o parcialmente nublado (sin chances concretas de que aparezcan precipitaciones a lo largo de la jornada), estos particulares aseadores, quienes previamente han superado rigurosos cursos de capacitación, salen a comerse la cancha. A partir de ese momento, el primer paso es someterse a un exhaustivo protocolo de medidas de seguridad, muy similares a las que rigen en el montañismo y la espeleología. Arnés, cuerdas de 9 y 12 mm, descensor –un dispositivo que permite controlar el descenso y que incluye un seguro en caso de algún movimiento brusco-, silleta y mosquetón de sujeción forman parte del conjunto habitual con los que operan estos laburantes, que pertenecen a una empresa privada contratada por el Gobierno a tal fin. Obviamente, a los elementos de seguridad hay que sumarle los propios de la limpieza –balde, esponjas, trapos, etc-.

El cumplimiento de la tarea lo realizan de manera escalonada, es decir, alternan momentos de limpieza con descansos, algunos de los cuales lo realizan apoyados en los perfiles de las vigas del imponente edificio o simplemente colgados –y confiando ciegamente- en la silleta en la que están sentados. En esta época del año, donde amanece más tarde, las horas que dedican oscila entre las 4 y 6 horas, dependiendo de la suciedad y la logística establecida para cada jornada laboral.

Cifra

36,5 metros es la altura que tiene el Centro Cívico desde su planta baja, a los que hay que sumarle 2,5 metros sobre el nivel de la calle.

 

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