Por Jorge Balmaceda Bucci
Pedrito, el del Quini 6
Existen pocos que conozcan hasta el más mínimo detalle las entrañas del centro sanjuanino. Uno de ellos, una voz autorizada con mayúsculas, es Pedro Gabino Vargas, más conocido como Pedrito, el del Quini 6 o el de la Lotería. Una historia de vida con pasado con un pie en Rawson y otro en Capital.
Nació en la Villa Lerga y muy cerca de ahí, en un colegio situado en la afamada ‘Rotonda’ rawsina, cursó sus estudios primarios, los que terminó a los ponchazos porque ya el ritmo laboral y el “gustito de la plata” contaban con mucho más peso a la hora de decidir para qué lado tirar. “Terminé la escuela por mi vieja, ella siempre nos decía que era importante para nosotros”, comentó Pedro, quien aprovechó para compartir sonriente una anécdota: “Nos escapábamos de la escuela, cuando íbamos a la noche, y, como yo tenía plata, nos íbamos con los chicos de la barrita a comer pizza con gaseosa a La Sanjuanina”.
Pisando los 10 pirulos, su ámbito laboral se amplió a la noche. En ese tiempo, “el ‘Sportman’, que estaba en el bulevar de la Av. Rawson entre Gral. Paz y 9 de Julio, era un buen lugar para vender Lotería. ‘El Rincón Cuyano’, en Sarmiento pasando Maipú, también ofrecía una interesante clientela.
Los domingos tocaba descansar y qué mejor que hacerlo con amigos: “Íbamos al cine Babilonia (Mendoza pasando Estado de Israel), en el matiné –mi viejo no me daba permiso para ir en la noche-. Yo le pagaba la entrada a todos y también la provisión de galletas Duquesa y de gaseosas Cólori, que tenía sabor a manzana. Alguna vez alguno de los chicos ponía una moneda, sino pagaba todo yo”.
Pedrito, que zafó del servicio militar y que a los 12 años suma unos pesos extras como empleado de maestranza en Casa Singer –Gral. Acha entre Laprida y Rivadavia-, siempre vendió juegos de azar. Empezó con Lotería y después se fue adaptando a los que fueron surgiendo. Hoy en día, su fuerte es el Quini 6. Aclara que su “horario fuerte para vender es entre las 10.00 y las 13.00 horas”, pero eso no reduce las casi 18 horas que pasa en la calle intentando sacar una moneda más vendiendo sobrecitos.
Su actual lugar de residencia hay que situarlo en el Barrio Buenaventura Luna y desde allí se descuelga todas las mañanas y todas las tardes en una bici. “Me la regaló hace poco Leo Abecasis y la verdad que me vino muy bien porque sino gastaba mucho en colectivo”, apuntó.
En su vida tuvo golpes duros y también momentos de alegría, entre los que destaca como su máximo logro su casa: “Lo mejor que he hecho es la casita que tengo, está toda cerrada y me siento muy orgulloso de tenerla”.
Además, y como era de esperar, Vargas, que tiene su base de operación en la agencia ‘La Suerte’, también repartió suerte en la incalculable cantidad de jugadas de lotería, quiniela, Quini 6, etc, que hizo en su trayectoria. ‘17.534’ y ‘4.411’ fueron los números que más dinero en premios repartió a dos sus clientes. “Me sentí muy bien de haber formado parte, en cierta medida, de la suerte de esos clientes”, comentó Pedro Gabino Vargas, el del Quini 6.
El creador del ‘sobrecito’
Desde hace un tiempo, Pedrito ha implementado un sistema de venta de boletas de juegos de azar que le está dando muy buenos resultados: el sobrecito. Vargas pone dos jugadas de Quini 6 y dos de Loto y vende el combo a $60 pesos. Cada boleta cuesta $15 por lo que no hay ninguna diferencia en comprarlos separados o en grupo, pero él ha descubierto, de tanto conocer el paño, que a sus clientes le resulta más provechoso meterse la mano al bolsillo por cuatro jugadas que por una. Como será la confianza que le tienen, que muchos ni abren el sobre que les vende, noven los números que figuran en las jugadas, dejando que sea el azar el que los sorprenda.
Frases
"Yo siempre supe trabajar, pero no supe administrar. Tengo amigos que aún hoy me dicen que sí les hubiese hecho caso años atrás, ahora tendría un pasar mucho mejor”.
“Lo mejor que me dio la vida es ser honesto y sentirme querido por la gente, tengo buenos amigos y gente conocida”