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domingo 26 de abril de 2026

David Somerville

Con la cerveza en la sangre

Hace 8 años encontró los artefactos de su abuelo inmigrante para fabricar cerveza familiar. Con esa conciencia por legado, hoy produce artesanalmente las birras. La meta: cambiar el concepto de consumo. Por Ernestina Muñoz.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Ernestina Muñoz
CANAL 13

Grandes cuadros coloridos en un departamento minimalista. Equilibrio, arte y orden. Un indicio del entrevistado y su trabajo. "No quiero que sobre nada", comenta y saca de la heladera una de sus cervezas bien frías. Siempre tiene una para él. "Con eso, suficiente".

Las cervezas de David Somerville no se venden en locales comerciales, sólo se adquieren por compra directa al fabricante. Producen unas 400 botellas. Cada elaboración insume 15 horas contínuas. El protocolo es manual y se rige por la ley de pureza alemana, acuñada en 1516. En la "nanoplanta" sólo dos personas se encargan de la magia: David y su hermana Romina, la primera maestra cervecera de San Juan. "Esta cerveza no es para todos, sino para los que les interese probar y sostener otra idea de consumo. Solo me gustaría llegar hasta cierto punto de extensión", hasta donde pueda seguir controlando la calidad del proceso. "Soy muy molesto", advierte, pero la sonrisa de buen tipo lo desmiente.

La inquietud por retomar el legado cervecero comenzó en 2006, cuando encontró en la casa paterna los artefactos que usaba su abuelo de origen escocés para fabricar cerveza artesanal. El patriarca de los Somerville había llegado desde Brookling, EEUU, a San Juan atraído por la minería. En la casona familiar hay papeles de tramitación de exploración de proyectos mineros hoy viables. "Al viejo le faltó recursos pero me dejó dos pasiones: el fútbol y la cerveza". El padre de Somerville no siguió la costumbre porque se dedicó a su familia de 4 hijos. "El es mecánico y docente. También me dejó de herencia la docencia", reflexiona. David es diseñador industrial y profesor universitario.

Con esa conciencia a cuestas, comenzó a experimentar en las 4 hornallas de la casa, con las históricas cacerolas herrumbradas y los medidores de densidad antiguos. "Pero no se podía hacer con eso, salía contaminada. En 2008 me di cuenta de que no sabía hacerlo. Me comencé a formar y en 2012 salieron las primeras pruebas exitosas que soportaban análisis", relata.
Desde entonces, fue todo a pulmón. Primero, viajó a Córdoba para charlar con capacitadores. "Compré un equipito chico, leí, me contacté después con los maestros cerveceros que son los alemanes, los escoceses, belgas, irlandeses". Así llegó uno de los momentos de inflexión en esta historia, cuando dos germanos que viajaban a Mendoza para una charla fueron invitados a San Juan por Somerville. "Era "la" oportunidad. Me dijeron que no me cobraban nada por la enseñanza, pero tuve que alojarlos, darles de comer y sacarlos a tomar por ahí. No me podía quejar. Aprendí mucho más. Atesoro eso. Con dibujos, me explicaron muchas cosas por los 3 días que duraba el proceso". Actualmente mantiene el contacto y en algún momento piensa viajar para pulir el arte. Lo mismo con Escocia. Es fácil imaginar en esas latitudes nórdicas a este hombre de gran estatura y profundos ojos celestes haciendo cerveza. Hasta el nombre, con una leve alteración fonética, conjugaría naturalmente. "Me llama la atención, pero me considero argentino de pura cepa", dice con tonada y erres muy sanjuaninas.

Otro consumo

"Soy medio zurdo en esto. No quiero ser Quilmes", declara. Al contrario de lo que dicta el sistema de mercado, Somerville no considera que a mayor venta, más éxito. "Es apoyar la nueva y vieja forma de buscar el disfrute. Es un regreso, es como nos relacionamos".

En facebook es aún más explícito. "Se trata de apoyar una forma de vida, una forma sana de trabajar, de comercializar sin usura. Se paga el trabajo y compromiso de mejorar todos los días el noble y tradicional producto familiar". Por eso, él tiene otro vínculo con sus "clientes-amigos" como los denomina. Trata a todos de usted. Además de explicar, tiende a educar a los compradores.

Cada birra, como él les dice, es una invitación a compartir esa historia familiar. "Acá se perdió ese "che, no te olvides de quien sos". Para mí, encontrar lo de mi abuelo fue una oportunidad".
La Nanoplanta

No la pudimos visitar, pero se intuye que es el orgullo de Somerville. La pequeña fábrica de cerveza artesanal está siendo remodelada para aligerar el proceso. Además de optimizar la elaboración, la idea es que sea más operativa para el padre de David. "Ahora viene el vuelto, le lego a él este trabajo", dice. Actualmente las tareas son todas manuales. Implican mucho esfuerzo físico en el levantamiento de materias y molienda. "Y todo es por computadoras porque necesito mediciones permanentes para asegurar que todas las botellas salgan iguales, con las mismas propiedades", indicó.

Competencia

Como buen emprendedor, degusta las demás cervezas artesanales que se fabrican en San Juan. "No opino de los demás, pero me sirve. Aunque ellos no lo sepan, me ayudan a desarrollar esto", explicó. "Después de una artesanal no probás más las industriales". La favorita de David es la belga Chimay elaborada en monasterio trapense.

Cervezas 100% naturales:
- American Pale Ale: de color ámbar rojizo, con notas a caramelo.
- Kölsch: liviana, perfumada, indicada para mujeres y el verano. "La rebauticé Blonda"
- Brown Ale (la Morocha): es negra liviana de estilo inglés del 1800.
Hay dos especiales. La Stout Imperial, negra cremosa de final amargo "más indicada para elinvierno" y una cerveza ahumada para maridaje, con base Pale Ale.
Hay dos presentaciones, 355 cc y 660 cc


Semiótica de la etiqueta

Como buen obsesivo/diseñador industrial, nada quedó al azar en el diseño de la marca. En lo alto de la botella, el sello que indica que es 100% calidad premium por ser natural.
La etiqueta lleva en el fondo un papiro con una suerte de manifiesto escosés. Al frente, con fondo oscuro, la marca escrita en vertical. El isologo emula un vaso Pilsen y juega con la connotación de un ojo, una mirada. Arriba, la indicación de "cerveza artesanal". Abajo, el estilo. A la izquierda la normativa y el enumerado de ingredientes que siguen la ley de pureza alemana en elaboración desde 1516. A la derecha el volumen etílico, el tipo de vaso recomendado y el troquelado para indicar la fecha de caducidad (un año después de la fecha de elaboración).

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