En pocos días, si las previsiones de la Sociedad Amigos del Hospital de Niños (SAHNI) se cumplen, los chicos que tienen que hacer tratamientos en el Hospital de Niños tendrán un lugar para quedarse y hacer más sencilla su recuperación: la casa SAHNI. Es porque el moderno y confortable edificio, ubicado en Santa Fe y Avellaneda, abrirá sus puertas en marzo, dando un servicio importantísimo a muchas familias que además del dolor de una enfermedad, padecen peripecias de todo tipo para poder cumplir con el proceso de sanación. El refugio tiene 10 habitaciones y comodidades de todo tipo que se hicieron con mucho esfuerzo gracias a donaciones y aportes estatales.
“La casa es para niños de las edades que trabaja la sección Pediatría del Hospital Rawson. Son casos de chicos que reciben, por ejemplo, diálisis, y todos los tratamientos que no necesitan internación pero sí cuidado especial y que tienen que estar cerca del Hospital porque tiene que ir al tratamiento todos los días. De departamentos alejados o chicos que no viven muy lejos pero que las condiciones de asepsia en sus domicilios no son apropiadas para el tratamiento que deben hacer”, explicó la presidenta de SAHNI, Liliana López de Palluccini.
El lugar se terminó de construir el año pasado y se hizo un acto simbólico de inauguración a principios de noviembre, pero recién ahora estará operativo. “La casa no está en uso porque faltaba la instalación de gas que recién la hemos hecho en enero, en marzo con seguridad arrancamos. Estamos acomodando todo para empezar lo antes posible”, dijo López.
Según la directora, la casa recibirá chicos de hasta 18 años con sus madres y trabajará a imagen y semejanza de la Casa Garrahan que asiste a los niños del famoso hospital en Capital Federal. “La Casa SAHNI es para chicos que llegan derivados desde el Hospital Rawson, son pacientes a los cuales les hacen una evaluación y son atendidos por su médico de cabecera. Las asistentes sociales son quienes hacen el estudio a través del director del nosocomio, que firma las derivaciones, de acuerdo a una serie de requisitos. No recibimos gente que no venga derivada del hospital, porque ellos evalúan las condiciones de cada paciente y el tratamiento. Es la misma reglamentación en la que se basa el Garrahan, por una cuestión de orden y de que no se desvirtúe el fin de la casa”, apuntó la directora de la institución.
La casa tiene 10 habitaciones con dos camas cada una con baño privado, un salón de usos múltiples, comedor, cocina, ropero comunitario y en la parte superior funciona la administración. En este hogar se les provee a los huéspedes de insumos para la alimentación, desayuno, almuerzo, merienda y cena; se les da la habitación completa con elementos de higiene; y, si no tienen ropa, se les provee de un ropero comunitario. Además, hay un lavadero para que las mamás limpien sus prendas. La estadía máxima promedio es de 7 días, pero depende de cada tratamiento y el médico evalúa si hace falta una prórroga.
La coordinadora de la casa es Marcela Chávez, quien trabaja con un plantel fijo de profesionales y voluntarios. En el lugar habrá una nutricionista, un equipo de psicólogos, personal administrativo y los que quieran sumarse, además de personal de seguridad nocturna. En el plantel fijo son alrededor de 6 personas trabajando. La nutricionista bajará línea a las madres para que cocinen en la casa y para que aprendan a hacer profilaxis a través de dietas equilibradas y económicas.
Además de cocinar, las mamás deberán asear la habitación y tendrán actividades como talleres para que aprendan a llevar mejor la situación de sus hijos. A su vez, los pacientes contarán con talleres especiales como lectoescritura, computación y artísticos, entre otros.
López anticipó que prevén un uso intensivo de las instalaciones: “Siempre hay demanda, el día que abramos seguro habrá gente. Nosotros tenemos previsto tener siempre ocupadas las 10 habitaciones. Dependerá de cada mes, en enero había 3 ó 4 niños que necesitaban. Calculo que vamos a estar llenos”, aseguró. Tendrán abierto el lugar los 365 días del año.
“Se puede trabajar en conjunto con la sociedad y el Gobierno, hay mucha interacción. SAHNI viene trabajando junto al Hospital desde 1962 atendiendo necesidades, con aparatología, medicamentos, estudios, por ejemplo se compró un balón gástrico para un bebé, todo lo que requiera el nosocomio. El proyecto de la casa se inició hace 5 años y se terminó hace semanas con la obra general” ”, apuntó López respecto del funcionamiento de la institución. Y agregó que “al estar el Hospital nuevo, los requerimientos son cada vez menores y hay otro tipo de necesidades. Ahora están trabajando en un programa de reciclado de tapitas y papel, que tiene como fin ayudar al mantenimiento de la casa y de paso, contribuir con una causa medioambiental”.
Abre un refugio para chicos enfermos
Cómo ayudar
“Nos manejamos con donaciones y también hemos tenido ayuda del Gobierno para la construcción de la casa”, explicó la directora de SAHNI, Liliana López. Reciben no sólo dinero, sino también materiales, equipamiento y ahora están pidiendo que la gente se adhiera con débito automático a la donación mensual de 30 pesos en adelante para colaborar con la manutención de la casa. Además, ya se empezó con la capacitación de los voluntarios, como la explicación de los protocolos a seguir y se reciben manos solidarias todo el tiempo. Para ayudar, los interesados pueden hacerlo a través de la página www.sahni.org.ar, personalmente en Santa Fe y Avellaneda de lunes a sábado en horario de 7 a 11 (hasta que abra la casa, entonces habrá atención permanente), o comunicándose vía mail a sahnio@yahoo.com.ar o al teléfono 4227648.
La experiencia Garrahan
El 25 de marzo de 1997 la Fundación Garrahan inauguró la Casa del mismo nombre, sobre calle Pichincha, en Capital Federal, a pocos metros del célebre hospital, para que los niños junto a sus madres, carentes de recursos y de cobertura social, puedan encontrar en la Ciudad de Buenos Aires un ámbito que propicie la recuperación de la salud. Muchos sanjuaninos han usado esas instalaciones. La Casa Garrahan brinda un hogar con 46 habitaciones para los niños que residen a más de cien kilómetros de la Capital y son pacientes de los Hospitales Elizalde, Garrahan y Gutiérrez, mientras cumplen tratamientos médicos ambulatorios o esperan diagnósticos de complejas enfermedades que no requieren internación. Con el trabajo de un equipo de profesionales, asistentes y voluntarios ya se brindó alojamiento a más de 14.700 pequeños.