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domingo 5 de abril de 2026

Un caso que movilizó a San Juan

Caso Teo: pasó más de un año, y aún con el corazón en la boca

Pasó poco más de un año desde que explotó la disputa por el bebé salteño por el que una pareja de sanjuaninos pasó momentos dramáticos. Todavía les queda un largo camino por recorrer. Por Miriam Walter.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Miriam Walter

Un día de julio de 2012, Sebastián Mercado y Sofía Muñoz llegaban con su hijito Teo a un almuerzo familiar cuando los interceptó un impresionante operativo policial que, a punta de pistola, sería tan sólo el inicio de una odisea por la custodia del pequeño. Todavía viven con el corazón en la boca, porque no tienen la seguridad de que no volverán a quitarles el niño.

Todo explotó cuando la madre de Teo, que es salteña y menor de edad, cayó en una redada con droga en su provincia natal. No tuvo mejor idea que inventar que se drogaba porque le habían obligado a vender a su hijo a un matrimonio sanjuanino, por unos pocos miles de pesos. Enseguida se desató una cacería de una “banda organizada” en San Juan, cuando en realidad Sebastián y Sofía tenían un trámite en sede judicial local para poder adoptar al chico, que quedó en medio de una disputa que conmovió a todo San Juan.

“Pensaba que no lo recuperábamos más. Le preguntábamos a los que nos llevaban qué pasaba y no nos contestaban”, recuerda Sofía. Los trasladaron en un minibús común, incómodos, con la criatura en brazos, en un viaje que duró 24 horas. En Salta un uniformado les dijo como infidencia que en el operativo esperaban encontrarse con otra cosa, con una red de traficantes de niños, no con un simple matrimonio y su chiquito. Al momento de llegar a la comisaría de Orán los separaron y, en la puerta de entrada a un calabozo, le dijeron a ella que tenían que hacerle estudios al bebé y se lo llevaron, sin su leche, su ropa y sus pañales. No sabía que pasaría mucho tiempo para volver a ver a su hijo, que en ese entonces tenía apenas 7 meses.

“No lloraba, porque era mayor la bronca y no saber qué estaba pasando”, recuerda Sofía. La pusieron en una misma celda con dos imputadas de homicidio y una traficante de drogas. Pero sus compañeras eran las que mejor la trataron allí: “Yo no tenía colchón y una de las señoras presas me pasó uno mojado”. Todo era amargura, no había contacto entre la pareja y no sabían nada del niño.

El padre de Sofía y los hermanos de Sebastián habían ido en auto detrás del minibús y siguieron el rumbo de Teo, que fue llevado a un hospital. “Ahí no aceptaban que mi familia se acercara ni que le dieran su papilla, su leche. Lo escuchaban llorar casi todo el día, en medio de una desesperación porque lo tenían en una cuna de lata, tirado en un pasillo y no los dejaban verlo”, dice Sofía.

Al matrimonio cuyano lo llevaron a declarar y recién cuando la causa cambió de juez les informaron que la menor los había inculpado. Los Mercado estuvieron 7 días presos, consiguieron un abogado salteño y lo primero que hicieron al salir fue ir a pedirle al juez ver a Teo. El magistrado autorizó al hermano mellizo de Sebastián, Lucas, a verlo. “Nos lo llevó a la pensión y estaba flaquito”, recuerda ella. Luego se dieron más visitas, pero con Teo ubicado en un hogar de Belén, el de la familia Segovia, que eran muy cariñosos con el bebé y propiciaban el acercamiento con el matrimonio sanjuanino. Cuenta Sebastián que las primeras veces en lugar de Lucas iba él a buscar a Teo, aprovechando el parecido físico con su mellizo.

Pasaron en Salta 36 días, en medio de un tironeo judicial en el que finalmente les devolvieron a Teo. En esa provincia extraña habían tenido hasta ofertas de trabajo de gente conmovida por su situación.

Hoy Teo está cerca de ellos, se divierte en una habitación repleta de juguetes, se ríe con su perro Atila, mientras Sofía y Sebastián lo comen a besos. En los últimos 12 meses, el niño ha recibido la visita de su mamá biológica, que casi no lo mira, se arrepintió de lo que dijo a la Policía y no quiere criarlo. Para pagar los gastos de los traslados de la menor y su madre, toda la familia Mercado y Muñoz colaboran con sus ahorros y el matrimonio ya vendió varias cosas para conseguir fondos. Ahora esperan la resolución de la apelación a la guarda provisoria que hizo la defensora de la madre salteña, cruzando los dedos para que les salga a favor, pero siempre con el corazón en la boca. Igual, ya piensan en adoptar un hermanito para Teo.  

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