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jueves 30 de abril de 2026

Íntimamente- Ricardo Olivera

Una vida entre las notas musicales

Amante de su trabajo, hizo una carrera como periodista especializado en economía desde el año ´90, los sanjuaninos lo ven a diario como columnista del noticiero de Canal 5, lo escuchan en las radios Nacional y Light, y lo leen en Tiempo de San Juan. Más allá de las extensas horas que le dedica al periodismo cultiva su pasión por la música, que lo atrapó desde pequeño.
Por Redacción Tiempo de San Juan
“Desde muy niño estuve relacionado con la música y los instrumentos. Lo primero que hice fue estudiar piano cuando iba a la primaria; me mandaron junto a mi hermana mayor; porque era muy común o por lo menos mi padre tenía esa visión”, explica sobre sus inicios.

En la secundaria profundizó este arte. “Tocaba la guitarra con Alejandro Dávila, actual titular de la cátedra de este instrumento en la Escuela de Música, y él me terminó de transmitir técnica para desarrollarme; incluso me vendió su primera guitarra, una Hilario Carracedo, que me la robaron”.

Olivera no le teme a los escenarios ni flashes, ya que “cuando tuve entre 13 y 16 años toqué la guitarra eléctrica profesionalmente en una banda que se llamaba ‘The Danger´s’ y nos presentábamos en el casino o lugares importantes de la Provincia”. Dice que siempre lo han invitado a integrar grupos y bandas de rock, “pero no he querido porque mis obligaciones no me permitirían agregar una agenda más”.

Cuando entra a su hogar tiene su propio espacio con un sinfín de instrumentos: “Hay una guitarra Querol y una Ibanez RG 360 de la cual mi mujer fue la productora, un piano alemán antiguo en perfectas condiciones asistido por Pallero que lo compré hace 10 años, un charango comprado en la Plaza de Cuzco en Perú, un palo de lluvia de la Feria Artesanal, un bombo legüero santiagueño y una pandereta que me regalaron, una quena, una zampoña y hasta una citara”. 

Aunque su día esté cargado de trabajo, siempre tiene tiempo para darse un gustito. “Después de las 20, cuando regreso toco algo, entro a mi espacio donde están todos los instrumentos y tengo otro cuarto donde hay equipos de música, que también es mío”. De igual forma, el periodista confiesa que “no grabo absolutamente nada de lo que hago”.

En cuanto a los géneros musicales dice que “con los instrumentos toco de todo un poco, pero en casa escucho casi siempre clásico y arias de ópera, que esas no las puedo tocar ni cantar”.
Su familia, además de seguirlo en el periodismo, también tiene esa atracción por la música. “Uno de mis hijos es músico semiprofesional, está en Buenos Aires y trabaja en Endemol pero además es bajista del grupo de Abril Sosa que era el cantante de Catupecu Machu; después, mi hijo mayor toca la guitarra eléctrica y canta; mi nieta, que tiene 4 años, toca el violín y está por dar el tercer concierto; los demás hacen algo, pero de música saben todos”, comenta entre risas.

Finalmente, reflexiona que “me hubiera gustado hacer la de Woody Allen, tocar en un bar el lunes en la noche o una vez por semana con un grupo, pero sólo para que la gente escuche”.
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