ver más

domingo 5 de abril de 2026

PERSONAJES

El albañil del cielo

Se llama Mariano Claudio Santillán, es rosarino y opera la grúa-torre con la que construyen el Teatro del Bicentenario, la máquina constructora más alta que haya tenido la Ciudad. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan


gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com


“Mis compañeros me dijeron que ésta no es época de temblores”, dijo, con total naturalidad, el joven rosarino de 25 años que de lunes a viernes se pasa 7 horas en una cabina vidriada de 1 metro de ancho por 1,20 de alto y a 44 metros de altura, desde donde opera la grúa-torre con la que se construye el Teatro del Bicentenario.
Su cara se paralizó cuando se le explicó que no existen “épocas” de temblores, ya que son cuestiones naturales impredecibles. Igual, a Mariano Claudio Santillán pareció no preocuparle demasiado tener que trabajar en la máquina constructora más alta que haya tenido la Ciudad de San Juan, ciudad que fue desbastada por un terremoto en el ´44 y que se resintió cuando la tierra volvió a sacudirse virulentamente en el ´52 y en el ´77.
“Un día, cuando bajé para almorzar, mis compañeros me preguntaron  si había sentido el temblor. Les dije que no. La verdad es que uno arriba no siente nada, porque la cabina está en constante vibración y es flexible cuando la máquina está trabajando”, comentó el hincha de Rosario Central.
Santillán trabaja de lunes a viernes de 8 a 17 horas. Y sólo baja de la cabina a las 13, para la hora de almuerzo. Se tarda unos 3 minutos en subir esa larga escalera al cielo que, después de tres descansos, lo lleva hasta la cabina. El muchacho está en la provincia desde hace seis meses, junto a su mujer, Verónica Escobar, y su hijo Benjamín, de 4 años.
Llegó gracias a un operador de grúas chileno, quien le pasó el dato: “Yo lo había conocido en Buenos Aires. Me dijo que en San Juan estaban necesitando gente para una obra grande y me postulé. Me dijeron que si podía venir a la provincia para una entrevista y la pasé sin problema”, comentó el oriundo de Villa Gobernador Gálvez.
Luego de someterse a los exámenes físicos y psicológicos, Santillán pudo formar parte del equipo pionero de los obreros constructores que están desde el inicio de la monumental obra del Teatro del Bicentenario, presupuestada en 279 millones de pesos y con un tiempo de ejecución de poco más de 1.000 días.
El rosarino trabaja en la construcción desde muy chico. Y es operador de grúas desde los 20 años, oficio que fue descubriendo de a poco: “Un día me preguntaron si quería aprender a operar la grúa y dije que sí. Primero subí con un operador experimentado. Siempre es así: mientras te enseñan a manejar los comandos, van viendo cómo reaccionás”, contó.
La grúa que opera Santillán es nueva, ya que fue fabricada en octubre del año pasado. Toda la cabina es vidriada. Tiene un sistema de aire acondicionado. En su interior hay una butaca, dos josticks, una bocina, el tablero principal y el botón que frena todo ante una emergencia. También hay un anemómetro, el aparato con el que miden la fuerza del viento. Y una veleta, la cual acciona los frenos y se ubica en el sentido del viento automáticamente.
“A este trabajo no le tengo miedo. Lo que sí le tengo es mucho respeto al viento, porque hace oscilar a la grúa. Cuanto más alta es, peor es la oscilación. Esta grúa tiene la particularidad que tiene un brazo muy largo, que es flexible, y eso se complica con los vientos: a más de 30 kilómetros por hora, ya no se puede trabajar”, explicó el rosarino que se enamoró de San Juan.
Santillán cuenta que operó en grúas que estaban a 160 metros de altura y con vientos de 70 kilómetros por hora. Fue durante la construcción de torres de departamentos que tienen 48 pisos, en la costa de Buenos Aires.
Para ser un operador de grúa, además de conocer el funcionamiento de la máquina, se debe conocer de memoria una compleja tabla de carga para saber cuánto peso y en qué distancia la máquina lo puede levantar; se debe tener horas de práctica; y se deben pasar una serie de exámenes psicológicos y neurológicos que demuestran que no se sufre de vértigo y no se puede tener ni siquiera síntomas de sufrir presión arterial.
Técnicamente hay un ente certificador que garantiza que el operario está en condiciones de trabajar en ese tipo de máquinas para la construcción.
Mientras está en la cabina, Santillán puede tomar unos mates amargos, escuchar radio y hasta hablar por teléfono. Pero lo que más disfruta desde lo alto de la Ciudad es la vista: “La vista más linda es la de la mañana, cuando sale el sol de la montaña y empieza a caer sobre los barrios. El cielo en San Juan tiene otro color. Siempre les llamo a mis compañeros de otros lugares del país para contarles que veo la nieve, las montañas y toda la Ciudad en un valle”.
Todo esto enclavado en una grúa que se apoya en una base de hormigón de 6,50 metros cuadrados, con una profundidad de 1,50 metros. Toda esa mole está sujeta a seis tornillos de 36 pulgadas en cada una de las cuatro patas.
Exactamente allí, donde está fijada la grúa-torre más alta que hasta ahora tuvo la Ciudad, estará ubicado el escenario del Teatro del Bicentenario.

Textuales
“Esta grúa tiene la particularidad que tiene un brazo muy largo, que es flexible, y eso se complica con los vientos: a más de 30 kilómetros por hora ya no se puede trabajar”.

“Siempre les llamo a mis compañeros de otros lugares del país para contarles que veo la nieve, las montañas y toda la Ciudad en un valle. El cielo en San Juan tiene otro color”.

Cifra

3
Son los minutos que le lleva a Santillán subir por la escalera entubada los 44 metros que separan a la base de la cabina de la grúa.


Ficha técnica
La Potein MC 125 es una grúa-torre fabricada en China en octubre de 2012. Su costo es de unos 2 millones de dólares. La altura es de 44 metros y el largo total del brazo es de 74 metros (14 metros en la contra-pluma –donde lleva el contrapeso y 60 metros la pluma). Se alimenta con 380 volts de tensión. Tiene capacidad para levantar hasta 6 toneladas de peso. Y pertenece a la UTE formada por las empresas Panedile Argentina SA, ICB SRL y Perfil SRL. En cuanto a su tamaño, dentro del mercado de las grúas, la Potein MC125 125 está entre las intermedias. Las grúas se cotizan por el peso que puedan levantar: cuando más peso, más caras.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar