A Graffigna le sacaron los privilegios y estalló
El abogado Santiago Graffigna, procesado como el líder de una asociación ilícita que estafó en cifras siderales al Estado provincial mediante juicios de expropiaciones, se enojó porque le sacaron algunos privilegios en su lugar de detención y aireadamente presentó una queja formal en la Justicia para que no lo traten como a un detenido más.
Según fuentes judiciales, tras ser procesado por la jueza María Inés Rosellot el jueves 15 de agosto último, el Ministerio de Gobierno ordenó a los responsables de la Unidad Regional Sur sacarle a Graffigna una computadora, un teléfono celular y una estufa con la que calentaba su celda en la moderna Unidad Regional Sur.
Hasta ese momento Graffigna estaba como un detenido y el dictado del auto de procesamiento significó que para la Justicia hay evidencias de que podría haber cometido el delito que le imputan, hasta tanto un tribunal diga si es culpable o no.
Pero el quite de esos privilegios generó la reacción inmediata del abogado sospechado. El mismo viernes 16 de agosto, el día después del procesamiento y de que le sacaran la computadora, el celular y la estufa, el abogado Rolando Lozano planteó la queja por escrito en el Quinto Juzgado de Instrucción.
Ante esa situación, la jueza María Inés Rosellot le dio, en parte, la razón al sospechoso y ordenó a la Jefatura de Policía que le restituyeran la computadora. No así el celular y la estufa.
Fuentes del juzgado argumentaron que “no se le puede cercenar a Graffigna el derecho a defensa. El abogado usa la computadora como un instrumento para elaborar su defensa, como antes se usaba la máquina de escribir. Además, es una computadora sin acceso a internet ni conexión satelital ni nada por el estilo”.
Tras ser procesado junto a otros 11 imputados, la jueza Rosellot dispuso que Graffigna –único detenido de todos ellos- siguiera detenido en la Unidad Regional Sur, donde está desde marzo último, cuando fue privado de su libertad.
Se suponía que, una vez resuelta su situación procesal, Graffigna iba a ser derivado a la cárcel de Chimbas, tal como ocurre con cualquier sospechoso de cometer un delito hasta que se le hace el juicio. Pero con la resolución del jueves 15 de agosto se conoció que la jueza había resuelto que siguiera en la Unidad Regional Sur. Fuentes del juzgado dijeron que fue porque “Graffigna tiene problemas de salud”.
La Unidad Regional Sur es una de las últimas comisarías que construyó el Gobierno. Sus celdas son nuevas, tienen baños, está en Pocito, en el límite con Rawson, y es el lugar donde los jueces y policías envían a detenidos como Graffigna, al ex Fiscal de Estado Mario Díaz –también procesado por el escándalo de las expropiaciones-, a policías que deben cumplir arresto o al odontólogo Luis Minin –uno de los tres involucrados directos en la estafa del millón de dólares a la Caja MOB.
El jefe de la Unidad Regional Sur, comisario mayor Aldo Brizuela, no quiso hablar al respecto y sus subordinados informaron que el juzgado o la jefatura son los únicos autorizados para hablar sobre las condiciones de detención de Graffigna.
Ni en la Jefatura de Policía ni en el juzgado supieron informar si finalmente Graffigna tiene o no su computadora, tal como ordenó la jueza Rosellot. Ni tampoco nadie explicó por qué el abogado imputado habría tenido el privilegio de usar un celular.
Las computadoras sí están permitidas a los presos de la cárcel de Chimbas, donde revisan que no tengan el programa informático que les permite conectarse a internet. Lo que de ninguna manera está permitido a un detenido es el uso de un celular.
Dato
El uso de la computadora sin acceso a internet sí está permitido a los presos, porque pueden usarla para hacer sus escritos y ejercer su defensa.