El Juzgado de Menores, en coma
Parece que ese fuero del Poder Judicial de San Juan está destinado a vivir en esas condiciones. Es que en las oficinas del edificio en el que funcionaba antes, en la peatonal Rivadavia, la situación era aún peor. Y por eso fue un alivio cuando lo mudaron a la calle Mitre.
Eso fue en el 2005. Pero hoy en día, y desde hace varios meses, las quejas sobra la falta de espacio en el lugar ya es recurrente y los reclamos llegaron hasta la Corte de Justicia, donde estarían buscando un nuevo lugar para volver a mudar el Juzgado de Menores y tratar de sacarlo del estado de coma en el que se encuentra.
Lo que por ahora no se sabe si piensan mudar todas las instalaciones o uno de los juzgados, lo que descomprimiría la situación actual.
La falta de infraestructura está a la vista. Al amontonamiento de gente que se aprecia en la planta baja, en los pasillos y en los pequeños hall de entradas de las habitaciones en las que funcionan los despachos oficiales, se le agregan situaciones puntuales.
Por ejemplo, la cámara séptica, ubicada en la planta baja, colapsa por la cantidad de gente que usan los baños. Tal vez el principal motivo se deba a que hay un solo baño para todo el público que va a la casa a realizar trámites. Muchos de ellos son madres son niños chicos. Cuando colapsa esa cámara, tienen que mover las estanterías con expedientes ubicada en la planta baja, destapar, y luego seguir trabajando.
Además, el lugar no tiene salidas de emergencia, según precisaron altas fuentes judiciales que trabajan en esta casa. A esto se agrega que los pasillos son angostos y, encima, la mayoría de ellos están ocupados con estanterías o gabinetes que son usados como depósitos para guardar expedientes.
De manera que esos estrechos pasillos tampoco están del todo habilitados para un escape apresurado ante una situación de emergencia, como un sismo o un incendio. Incluso, en el lugar se pueden apreciar los matafuegos casi escondidos entre los archivos (ver fotos).
La casona tiene cuatro niveles, pero se pueden usar tres. Es que el sótano está clausurado porque los altos niveles de humedad no lo hacen habitable. A la salida del mismo había una oficina que estuvo cerrada, pero tuvo que ser habilitada por falta de espacio para que funcione la pro secretaría civil.
En esa casona funcionan el Primero y el Segundo Juzgado de Menores, sus cuatro secretarías (cada uno tiene una penal y una civil) y las Asesorías de Menores. Cada uno de esos despachos tiene a sus funcionarios y a sus empleados.
No hace falta más que visitar a uno de los dos jueces para ver que no tienen espacio ni para dar una vuelta completa en su sillón. Y hasta no hace mucho tomaban las audiencias en la planta baja, en presencia de todo el público, donde todos escuchaban todo lo que se tramitaba, poniendo en riesgo el proceso judicial.
Eso cambió hace unos meses, según fuentes oficiales, porque se amontonaron en las secretarías y les pusieron un pequeño escritorio y un sillón a los instructores.
Los empleados se quejaron ante el gremio Unión Judicial San Juan, quienes hicieron llegar el reclamo a la Corte. Por su lado, los abogados también se quejaron por la falta de infraestructura ante el Foro de Abogados, quienes también plantearon la situación a las máximas autoridades judiciales por dos vías: por escrito y en entrevistas.
El edificio vacío y los alquileres
La falta de infraestructura para el Poder Judicial es un tema que viene trayendo polémica en los últimos años, sobre todo después de que el Poder Ejecutivo cedió al Judicial el edificio 9 de Julio, para que lo anexara al edificio 25 de Mayo –donde funciona Tribunales-.
De esa manera se pensó que se podía concentrar en un solo punto de la ciudad a toda la actividad judicial. Sin embargo, desde el 2009, el edificio 9 de Julio está vacío. Ahora la Corte dice que el edificio no reúne las condiciones sísmicas para ser habitado. También dice que, con ese sólo edificio, sería ponerle un parche a la problemática de la falta de infraestructura, ya que no alcanzaría para concentrar en ese sólo punto de la ciudad a todo el Poder Judicial.
Mientras tanto, el Poder Judicial sigue pagando cifras millonarias en alquileres. Además de un incrementar los gastos operativos de la Justicia, también complica la labor diaria, ya que el Poder Judicial está desperdigado por distintos puntos de la ciudad.