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jueves 30 de abril de 2026

LAS HISTORIAS DE FEDERICO Y JULIÁN

Más fuertes que los choques

Son dos jóvenes sanjuaninos que sobrevivieron a violentos accidentes viales que los dejaron discapacitados, pero no "inválidos". No bajan los brazos y dan el ejemplo para seguir adelante. Por Ernestina Muñoz.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Una fecha. Un momento determinado que se graba a fuego. Un movimiento mínimo. Un choque. Un diagnóstico inesperado. A Julián Suraci y a Federico Leonardi les pasó. Sufrieron dos violentísimos accidentes que dejaron secuelas físicas indelebles en sus cuerpos y en sus vidas. Pero no se rinden y dan el ejemplo para seguir adelante.
El 31 de enero de 2008. Un auto sale de la ruta en El Colorado. Un volantazo. Cayeron al precipicio. Lesión en las cervicales 5 y 6.Cuadripléjico a los 21 años fue el cuadro que le pintaron a Julián Suraci. El joven que volvía de vacaciones cambió en un segundo sus planes de rendir en la Universidad Nacional de Cuyo de Mendoza a pasar meses en terapia. Tras el accidente, desde febrero hasta abril del 2008 estuvo en terapia intensiva y luego pasó a una clínica de rehabilitación en Córdoba hasta el 28 de febrero del 2009. “Me cambió la vida totalmente, pero trato de ponerle la mejor cara a la situación; si no, me quedo tirado en la cama”, contó en una entrevista con Canal 13.
Sin embargo, Julián volvió a la provincia a recuperarse y a pensar en seguir haciendo cosas que lo saquen adelante; no solo a él sino también a otros chicos que estén en esa situación. Fundó “Vida independiente”, una suerte de escuela en la que enseñan a utilizar la silla de ruedas y a desenvolverse con autonomía.
El joven de 26 años se maneja con libertad por una casa adaptada y ahora retomó los estudios de Contador a distancia, rindiendo parciales orales en forma presencial.
“Yo, salvo jugar al fútbol, hago de todo. La vida no se para por lo que ha pasado. No me voy a quedar encerrado viendo que la vida sigue. Esto es un momento y hay que meterle, darle para adelante nomás”, aseguró.
Algo similar piensa Federico Leonardi. Una fecha. Un momento determinado que se graba a fuego. Un movimiento mínimo. Un choque. Un diagnóstico inesperado. En este caso el 12 de mayo de 2013. En Mendoza y Sabattini, Rawson, el Ford Escort que guiaba el chico de 22 años chocó el costado derecho de una camioneta Fiat Estrada que se cruzó de golpe hacia su carril. Al momento del accidente tuve el 100% del cerebro inflamado. De ahí, a pelear por la vida hasta tener un primer diagnóstico: daño axonal difuso. “Múltiples lastimaduras en ambos hemisferios del cerebro y en el tronco del mismo, varias quebraduras en el cuerpo, en el hueso del ojo, maxilares, clavícula, cadera y rodilla. El tiempo estimado a priori de rehabilitación es más de un año”, informaron los amigos en las redes sociales. Todos se volcaron a la oración y a las campañas para conseguir los recursos con los que solventar las intervenciones quirúrgicas necesarias. Fue trasladado el 4 de junio al Hospital Fleni de Belgrano, especializado en rehabilitación neurológica compleja. Y allí la fe y la voluntad del paciente surtieron efecto. Los amigos aseguraron que los médicos se sorprendieron con los pequeños avances de su cerebro y así comenzó una larga rehabilitación con distintas actividades como kinesiología, ejercicio del lenguaje, de la memoria, del conocimiento, la deglución; entre otras cosas.
El 27 de Julio se publicó en Youtube un mensaje de Federico para alentar a sus allegados: “Quiero agradecer a todos lo que están haciendo por mi salud. Les prometo que no voy a bajar los brazos. Gracias por todo, los quiero”.
Dos ejemplos, en mayúsculas.

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