Anecdotario
“Yo pasé mi infancia en el barrio Independencia, en San Martín, donde hay muchas fincas. Siempre veía a los chicos pasar un puentecito angosto y un día me animé en mi bici. A mitad del camino me caí al zanjón y por suerte los vecinos me vieron porque me tapaba el agua. Me llevaron a mi casa ensangrentado y mojado y mi abuela se agarraba la cabeza” (Cristian Andino).
Famosos sanjuaninos, de niños
“Cuando iba a la escuela me escapaba del grado para ir al salón de actos y me quedaba ahí jugando a ser actriz. Asimismo, una parte de la primaria la hice en Colombia y había tanta inseguridad que para ir al colegio íbamos en colectivo escoltados por siete motos. Después de eso volvimos a Argentina y yo quería seguridad las 24 horas” (Carla Coria).
“Cuenta mi vieja, que en las largas noches de verano nos poníamos con los chicos de los departamento de la Av. Rawson a cantar y la manguera para regar era el micrófono con el cable. Yo agarraba y me ponía a cantar canciones de Sandro. El tema es que todos los chicos participaban, pero nadie me quitaba el personaje de Sandro” (Fabián Noriega).
“Siempre fui muy soñadora, tengo videos de chica en donde yo decía que quería ser modelo. Jugaba a las Barbies y de intrusa les hacía la ropa. Tengo también muy lindos recuerdos con mis hermanos. Cuando Nicolás y yo teníamos 2 años llegó Sofía y un año y medio después llegó Santiago Él era mi bebote. Yo con 5 años lo bañaba en la tina de casa” (Emilia Colombo).
“Cuando era niño era tan bonito que teníamos en Jáchal una vecina, la Chiqui, que todos los sábados y domingos iba a mi casa y le pedía autorización a mi mamá para llevarme a pasear a la plaza. Yo creo que era para ver si enganchaba algo conmigo al lado. No sé si le habré ayudado, yo era muy chiquito” (Juan Carlos Gioja).
“Yo soy la menor y mis dos hermanos más grande siempre han sabido sacar provecho de eso. Una vez ellos querían ir a un circo que había venido y mi papá les decía que no irían porque era el mismo que habían ido el año anterior. Entonces me mandaron a mí, que era la preferida de mi papá con mis hermosas coletas, y terminamos yendo todos al circo” (Melisa Quiroga).
“Yo nací y me crié en Ciudad Evita y jugaba en el club “Estrella del Fournier”. En ese momento empezaron a jugarse los Campeonatos Evita y el gobierno vestía íntegramente a cada equipo. En un acto el ministro hizo simbólicamente entrega de la ropa y llamaron al capitán de “Estrellita”, Fabiancito, la pantera. La foto de este momento fue tapa de todos los diarios” (Fabián Armoa).
“Yo era el niño consentido de mi madrina Nelly Rodríguez y ligué siempre los regalos más grosos de su parte, desde un trompo hasta un paseo en su auto (un 600 celeste). Uno de los regalos más tremendos que recibí de ella fue una mesa de pool. Aunque lo que siempre recuerdo de mi madrina fue que me enseñó a tocar los primeros acordes en una guitarra” (Fernando Aguilera).
“Siempre íbamos a Mar del Plata con las familias Trócoli y Pugliese, que tenían todos hijos varones, íbamos al balneario El Lusitano, en Mogotes. Un día empezaron a decir por los parlantes que habían encontrado un niño de 4 años que se decía llamar ‘Fofofito’. Mis padres no se imaginaban que era yo. Siempre me gastan con eso” (Rodolfo Colombo).
“Tenía tres años y estando en Córdoba con una tía mía tenías que cruzar un puente colgante. Ella me llevaba de la mano, pero me la apretaba muy fuerte. Llegó un momento que no aguanté más y la paré en el medio del puente. Me impuse y le grité: “Mirá que yo también estoy nerviosa”. Terminamos cruzando el puente sin mayores problemas” (Carla Morel).
“Por suerte mis regalos siempre fueron muy lindos: kárting, monopatín, pelotas. Mi mamá nos hacia siempre un jugo o chocolate para que compartiéramos con amigos. Pasado el tiempo formé parte del Batallón Sarmartiniano N° 41 y ahí se nos hizo costumbre juntar juguetes para regalar. Mi mamá siempre ayudaba a los niños en esos festejos” (Víctor Meglioli).
“Desde siempre he sido muy tímido y si había algo que no me gustaba, por tímido claro está, era que me hicieran cantar en público. Mi viejo desde siempre, para ayudarme a superar la timidez, buscaba alguna excusa para hacerme cantar y siempre lo conseguía. Siempre recuerdo esos momentos mágicos de mi infancia cantando tonadas con mi viejo” (Claudio Rojas).